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Tritio

Solo un juego

Pensarás que es solo un juego, pero te equivocas. Te sorprenderás cuando te diga que yo también «juego» y me dirás que tú también lo haces, que qué coincidencia. Pero lo que debería sorprenderte es que tú también supiste que no era un juego, hasta que perdiste. Tenías el poder, de la misma manera que lo tengo yo, y se te escapó de las manos, se te escapó de los ojos y ahora no puedes verlo.
Sabes lo que es la fantasía. Magia, criaturas, poderes, eventos paranormales… todo eso que no existe, pero en lo que deseas creer porque… ¿Por qué?¿Qué te empuja a visitarlo en series, libros, películas, juegos? Yo te diré el qué. Que es real. Y tú también lo sabías, hasta que perdiste.
Pero escuchas esa voz en tu cabeza. Todo el rato. Repitiendo: “no es real”, “es fantasía.” Fantasía, que significa sueño. Y crees que es la mano onírica la que crea un mundo que no existe. Y aún así, todos soñamos lo mismo, todos conocemos la misma fantasía: La misma magia, los mismos elfos, los mismos gnomos, los mismos trolls, los mismos dioses…
¿No te sorprende? No, ya no. Porque has caído en la maldición del sueño. Has dormido a la realidad y todo lo que no ves, lo deshechas. Fantasía, que significa sueño, pero tú que no puedes verla es el que está durmiendo.
Aún sigues jugando, una mano invisible te lleva a ello. Es la costumbre. Es lo que hacías antes de perder. De perder la capacidad de ver la magia, de ver el mundo.
Deja que te lo explique, por compasión, aunque no me creerás. Lo haré porque algún día yo también dormiré como tú y me gustaría que alguien me recordase que no necesito creer, porque es real, visible y palpable.
Todos nacemos con el don. La capacidad de vivir el mundo tal y como es. Pero el don es una piel frágil, que se erosiona con facilidad. Del centro de la tierra emana una energía capaz de rasgar el don y romperlo para siempre. Por eso desde que aprendemos a caminar nos enseñan a ir esquivando desniveles y recovecos por donde se filtra la energía, porque una vez roto el don, lo perdemos para siempre.
¿Te suena? Es lo que ahora llamas juego. Pero si es un juego… ¿por qué sabes lo importante que resulta que nunca, nunca, NUNCA, debes pisar una línea entre baldosas?


—¿Qué haces cariño?
»Mierda.
Mi pie excede por escasos centímetros el baldosín.
—Nada, mamá. Solo juego.

Publicado la semana 3. 24/01/2021
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