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Sergio Carrillo

Plenitud en el vacío.

Cuando salió el último sofá por la puerta, la cerró y se sentó en una esquina del salón. Desde allí tenía una visión inédita, una perspectiva totalmente diferente. El piso estaba completamente vacío. Parecía mucho más pequeño sin los muebles, como si las paredes se hubieran movido reduciendo el espacio donde había pasado los últimos 20 años.

Se levantó, quería dar un último vistazo antes de irse y cerrar con llave para no volver más. Paseaba lentamente, recorriendo el perímetro de cada una de las estancias, con pasos cortos y distraídos. Aquellas paredes tenían memoria, pasaba la mano por ellas y los recuerdos saltaban y se abrían delante de él.

Cuando llegó a la habitación se detuvo un momento antes de entrar. Ahora que hacía ya un año que vivía fuera de aquel piso y comenzaba a encontrarse mejor, dudó si debía entrar. No sabía si era buena idea recorrer el perímetro y despertar la memoria de aquellas paredes al tocarlas. Los recuerdos de los últimos meses en los que vivió allí fueron pocos y no demasiado buenos. Siempre envueltos en un celofán de reproches y gritos, de discusiones e incomprensión. Fueron los momentos finales en los que una relación que se alimentaba de pasión, murió igualmente de forma apasionada.

Así que se situó en el centro de la habitación y giró sobre sí mismo hasta que vio reflejada su sombra en la pared del fondo. Le pareció que aquella era la imagen que definía exactamente lo que sintió los últimos meses entre esas cuatro paredes, cuando se convirtió en una sombra de lo que fue. Una versión gris y vacía, que solo se parecía a él en la forma.

En realidad, durante el último año se dedicó a llenarse de vida y a volver a ser el que era. Por supuesto, hubo momentos de bajón y lágrimas. Pero volvió a florecer, a llenarse de luz. Vender aquel piso vacío, era el último paso para liberarse, la última gota para volver a estar lleno.

Como buen instagramer, hizo una foto de aquella sombra reflejada en la desnudez de la pared y la subió con el comentario “Plenitud en el vacío”. En pocos minutos aquella fotografía quedó sepultada por los corazones de centenares de “me gusta” de todos los que le querían.

Ocurrió allí donde todo empezó, y todo acabó. Allí donde se vació, y encontró la última gota para llenarse de nuevo con tanta fuerza que, al cerrar la puerta de un portazo, sintió que podría desbordarse en cualquier momento.

Publicado la semana 39. 03/10/2021
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