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Sergio Carrillo

Cortometraje.

Cuando estás aquí, me acaricias con tus ojos. Me miras con tus manos y tus dedos recorriendo mi espalda. Mientras tanto yo te susurro deseos con mi cuerpo, y tú los escuchas atentamente con tus labios, besando cada centímetro de piel que grita tu nombre. Así comienza nuestro rodaje… luz, cámara… ¡acción!

En un plano corto de nuestros pies, el suelo se va vistiendo con la ropa que nosotros nos vamos quitando. El ritmo se intensifica cuando nuestras lenguas se tocan y mi cabeza gira en un travelling circular hasta que caemos en la cama en un barrido. Tus piernas me abrazan acercando mis caderas a las tuyas que queman. En un primer plano de mis ojos, mis pupilas se dilatan mientras me susurras al oído que me vas a hacer de todo.

La imagen se desenfoca y de repente hay un intento de fundir a negro. Pero no, me resisto. Además de sentirlo, quiero verlo. Como si estuvieras leyendo mi mente me pides que te mire a los ojos y que no aparte la mirada. Tus ojos siguen clavados en los míos cuando se me escapa el primer gemido. Entonces tu cara se desencaja porque anhela escuchar otro, te excita saber que tú eres quien los está provocando. Por planos encadenados, yo me muerdo el labio inferior ahogando mis gritos de placer, y tú te entregas del todo. El vaivén de caderas es cada vez más y más continuo, acelerando para conseguir más placer sonoro, en un bucle “paulovquiano”.

Estiras el cuello a cámara lenta, para besarme y seguir diciéndome al oído todo lo que se te pasa por la cabeza.  Yo, loca de deseo, solo puedo seguir asintiendo y dejándome ir. Hasta que, en un gran clímax a cámara rápida, ambos llegamos al calor de un orgasmo de sudor dulce y respiración agitadamente entrecortada.

Entonces nos vamos reponiendo poco a poco. Mientras hablamos un rato estirados en la cama, haces remolinos con tu dedo en mi pelo. Es así como me enamoro de ti, en esos momentos de caricias y conversación. Cuando me sonríes, me miras y pronuncias mi nombre con tu voz. Es así como haces nacer en mi esa llama, que incendia mi alma.

Ahora que te tengo a medio palmo, que puedo disfrutar de compartir este momento contigo. Justo ahora, que querría ser valiente y explicarte lo que siento, en mi cabeza comienza una música suave que acompaña al The End y a los títulos de crédito, que terminan en el momento en el que me das un último beso y te vas de nuevo.

Esa es mi pequeña tragedia, que lo nuestro solamente es un cortometraje. Es verdad que es un cortometraje deliciosamente intenso, pero solo dura unos minutos. En realidad, lo que yo quiero es que lo nuestro sea una película del Hollywood de los 50, donde lo importante era la historia y no los efectos especiales.

Lo que yo quiero es que te quedes el tiempo suficiente como para que nuestra pasión no lo ponga todo del revés. Tiempo para que me acaricies con tus manos y me mires con tus ojos. Mientras yo te susurro con mis labios, y tú me escuchas atentamente con tus oídos, abrazándome y besándome. Tiempo para que nuestra pasión nos siga embargando, pero que no sea lo único que haya entre nosotros dominándolo todo.

Quiero que quieras más de mí, como yo quiero más de ti. Tal vez sea un imposible, tal vez solo sea ciencia ficción. Pero cada vez que comienza de nuevo nuestro cortometraje, tengo la esperanza de que en esa ocasión tenga las agallas de Rita Hayworth o Irene Dunne y decirte, todo lo que para ti debería ser tan evidente, pero sigue siendo un gran secreto entre tú y yo.

Publicado la semana 3. 18/01/2021
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