24
Sergio Carrillo

Cosas que debes saber de mí.

La ventana abierta deja entrar una brisa suave que arrastra la cortina moviéndola lentamente. Ingrávida, se mantiene planeando, inerte, como si fuera uno de esos fantasmas que me persiguen. Estamos tú y yo solos en la habitación y siento que ésta es la noche. Ahora que estoy en casa, que todo se calla y puedo escucharme. Ahora que todo está en calma y puedo llorar todo el veneno que quema la piel al resbalar lagrimar abajo. Es ahora cuando tengo que contarte cosas que debes saber de mí y que seguramente aún no sabes.

Es obvio que, después de tanto tiempo juntos, te habrás dado cuenta de que no soy un hombre fácil. Eres consciente de que vivir conmigo a veces puede ser un deporte de riesgo, y a veces un viaje sin fin en una montaña rusa. Que en ocasiones estoy hundido en la depresión más absoluta. Pero que, al poco rato, si no consigo tu atención, puedo estar en la cresta de la euforia desmedida, para ver si así la consigo y que estés solamente pendiente de mí.   

También sabes que tengo obsesiones, y mal carácter. Que puedo mirar unas 5 o 6 veces si he cerrado el coche. Pensar que he perdido las llaves de casa un par de veces al día. O que puedo tener un ataque de ira conmigo mismo si me doy cuenta de que estoy traicionando mi forma metódica de hacer algo. Porque yo, para cada algo, tengo una idea preconcebida de como debe hacerse.  

Sé que sabes que cuando los demonios me persiguen puedo ausentarme de mí mismo durante horas y perder la noción de cuanto pase a mi alrededor. De cuerpo presente pero inmóvil, mudo, sordo y ciego. Solo con la fuerza justa y el reflejo reptiliano de respirar. Sé que en esas situaciones tú, como yo, no sabes reaccionar. Pero te quedas a mi lado y me das la mano.

Justamente, las cosas que debes saber de mí empiezan ahí cuando te quedas a mi lado y me das la mano. Cuando a pesar de todo no huyes de mí y buscas una vida más fácil. Cuando te empeñas en ser luz y guiarme.  

No sabes que, aunque yo piense que no hay nada que pueda salvarme, gracias a que te quedas a mi lado consigo encontrar siempre algo a lo que aferrarme para seguir adelante.

No sabes que, gracias a tu escrúpulo, en mi desesperación por no estar solo, no me dejo llevar por cualquiera que quiera tocarme. Tú consigues que no confunda la parte por el todo, que me asegure de que en la carne hay alma y que en el alma hay carne.

No sabes que, gracias a tu ánimo, he descubierto que hay algo que late escondido dentro de mí. Que mantiene intacto lo que es puro, ingenuo y perfecto. Aunque otros hayan querido convertirlo en fruto podrido.

Y a pesar de no saberlo, eres tú quien lo hace posible y consigue que yo no sea quien otros quieren que sea, sino yo mismo siendo quien debo ser.   

Como tú eres mucho más intuitivo y observador que yo, tú ya sabes que estás aquí, porque eres yo. Porque estoy delante de este espejo que refleja mi imagen, la habitación y la cortina que aún parece uno de mis fantasmas, pero ya desinflado. Un reflejo que proyecta una versión mejorada de mí al otro lado del espejo, donde todo es del revés. El desastre que soy aquí es virtuosismo al otro lado. Por eso, puedo ver el amor que me tengo envolviéndolo todo, saliendo de ti y entrando en mí, haciéndome cambiar, cuando consigues que me mire y me vea así. Me calmas y consigues que vuelva a ser mejor. Por eso necesitaba agradecerte que consigas crear todas esas cosas que debías saber de mí, y que aún no te había contado.

Se besó besando el espejo. Se dio las gracias por soportarse y no intentar huir de sí mismo. Y cuando se durmió, hablando en sueños, se le escuchó decir “me quiero”.

Publicado la semana 24. 14/06/2021
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
24
Ranking
0 237 0