06
Ramón Cerero

Tiempo ruin

 

“Nas horas de nossa vida

 Cada hora é um minuto

 ……………………………………

 Mas o tempo é tão ruim

Tem cada hora um segundo”

                                                                                     

                 Fado das horas

                 António de Bragança

 

 

 

 

 

Me refugio debajo del pupitre. Es mi primer día de colegio. He hecho algo malo y la maestra intenta convencerme para que salga. Sé que si lo hago me castigará. Pero cuando salgo, doña Carmen, mi maestra de cuarto curso, me da un beso y me acaricia la cabeza. Es una mujer rubia, muy elegante, con mucho pecho, que siempre lleva los labios pintados de rojo. Huele muy bien y es muy buena con todos nosotros.

   Hago visitas frecuentes a la biblioteca escolar. El primer libro que pido en préstamo es La flecha negra de Robert Louis Stevenson. Al salir del colegio veo como atropellan a un niño. Suerte que yo siempre miro a ambos lados de la calle.

    Cuando llego a casa, nuestra perra Diana, sale a saludarme. Es una mestiza blanca, con manchas marrones. Dejo que me lama la cara, aunque a mamá no le gusta porque dice que después me salen empeines. Diana también juega con mi hermanita, nacida este verano. Yo le doy un beso en su cabecita rubia y la felicito, pues hoy cumple cinco años. Por la tarde juego con mi hermano mayor a la pelota. Descubro que soy zurdo porque siempre le pego con la izquierda. Mi hermano mayor es diestro y golpea muy fuerte, pero de repente me deja su pelota y se casa con una chica que conoció ayer. Algún misterio se esconde en tan repentino matrimonio. Veo una película sobre Gandhi y me hago vegetariano por un tiempo.

   Aprendo a montar en bicicleta, pero enseguida tengo que bajarme porque mis rodillas golpean en el manillar. Me meto en varias peleas y no siempre resulto ganador. En un estante alto de un armario descubro unas revistas de papá. Paso mucho tiempo encerrado en el baño. Puede que esté algo ansioso, el viaje de fin de curso es a Santander y es la primera vez que viajo tan lejos. Un largo trayecto en autobús con mareos continuos y lluvia que no cesa.

   Es bonito eso de que te llamen tío. Además, me gusta llevar a los hijos de mi hermano al cine. Conozco a Alicia y ella me revela el misterio. Al principio no parece tan divertido. La verdad es que estos días estoy hecho un lío, pues no tengo muy claro que quiero hacer con mi vida. Últimamente me duele mucho la cabeza por las mañanas. Hago el firme propósito de no emborracharme más con mis amigos de la universidad. Decido salir a dar una vuelta en mi motocicleta. El tremendo frío del invierno y el olor a gasoil. Cuando regreso estoy en mi último año de carrera. Viaje a Italia y largos paseos por la ciudad con mi perro Kron.

   Lo que verdaderamente me preocupa ahora es encontrar trabajo. Hay tantos abogados … Preferiría no trabajar en una pizzería, pero ahorro para comprarme un coche. Algunos clientes son realmente estúpidos y saco pocas propinas. Es una pena lo de esta cicatriz en la frente. Maldito accidente de coche. Me hace más interesante, me digo a mi mismo para consolarme.

   De repente, mi padre muere. Ver marchar así a tus seres queridos me hace pensar que la vida es triste. Pero también hay buenas noticias: mi hermanita está embarazada. Logro un buen empleo de pasante. Conozco a Inés, pero mi pelo se cae. Aparento que no me importa y hago bromas sobre ello. No creo que vuelva a tener perro.

   Ahora, Elena aparece en mi vida. La persigo, o ella me persigue a mí, no estoy seguro. Nuestra primera cita y a la mañana siguiente buscamos un apartamento para vivir juntos. También tenemos nuestra primera disputa esa mañana. Ella camina despacio, pues faltan tan sólo dos meses para el parto.

   He de reconocer que no es fácil ser padre; un niño pequeño da mucho trabajo. Nada de tiempo libre y tanto ruido en casa con los dos chicos siempre peleándose. Por eso me encierro en el baño para que nadie me moleste. Pero cuando abro la puerta me encuentro con dos extraños que me piden que les enseñe a afeitarse.

   Mi madre enferma. El médico del hospital me dice que es grave y que no ha sufrido nada. Elena está triste. No le gusta que los chicos tengan que marcharse tan lejos. Hay universidades más cercanas.

   Pero al fin y al cabo no me puedo quejar de la vida; la jubilación no está tan mal. Muchos no llegan. Por ejemplo, mi hermanita. Los chicos nos visitan con sus mujeres e hijos. Tanta agitación nos deja agotados. ¡Me cuesta tanto trabajo subir las escaleras! Pero el año que viene instalarán un ascensor. Al final del día Elena y yo nos sentamos en el sofá. Nos gusta pasar el rato mirando álbumes de fotos. Ella sonríe y luego suspira. «¡La vida es tan bonita! Pero, pasa tan rápido…».

Publicado la semana 6. 08/02/2021
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