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Ramón Cerero

Cientos de cosas

Se me ocurren cientos de cosas que podrías estar haciendo en lugar de leer esto. Piensa un poco... ¿No estás de acuerdo conmigo? ¿Qué vas a encontrar aquí que te sirva de algo? Fijate bien. Son sólo manchas de tinta sobre el papel, o unos caracteres escritos en Big Caslon, a tamaño de 12 puntos, sobre una pantalla de cristal. Aunque puede que estés leyendo esto en tipografía Bely, quizá con fuentes en otro tamaño. Pero eso no cambia nada de lo que hay aquí. Nada encontrarás aquí que te ayude a solucionar tus problemas.

     Aunque puede que no necesites solucionar ningún problema. Bravo por ti en ese caso. Debes de ser una de las pocas personas en este mundo que no tiene problemas. Vives sin preocupaciones. No tienes dificultades para llegar a fin de mes. En fin, eres una de esas personas que tienen un hombro sobre el que llorar y un techo bajo el que cobijarse. He de decirte, amigo o amiga, que eso no lo es todo. Pero vale. Tienes todas esas cosas estupendas y no tienes ni el más mínimo problema. Lo acepto. Aunque en realidad creo que eso es poco probable. ¿Quién no tiene problemas? Quizás seas de esas personas que no son conscientes de sus problemas. Hay muchas de esas. Entiendo… No tienes problemas. Pero que no seas capaz de ver tus problemas no implica que no los tengas. Precisamente las personas que tiene los problemas más graves son aquellas que ni siquiera son capaces de ver sus problemas. El hecho de que estés perdiendo el tiempo leyendo esto demuestra que debes tener algún problema.

     Por tanto me veo en la obligación de recordarte que aquí no encontrarás ninguna solución. Espero que esto te sirva de aviso. No me gustaría que te sintieras defraudado. No querría estafar a nadie. No quiero que pierdas tu tiempo tontamente. Quizá sería mejor que emplearas tu tiempo en solucionar tus problemas, o al menos en buscar esos problemas que no ves y luego solucionarlos. Ya me entiendes. Se me ocurren cientos de cosas de provecho que podrías estar haciendo ahora en lugar de estar aquí perdiendo el tiempo.

     No tengo inconveniente en que leas esto como entretenimiento, para pasar el rato. ¿De verdad que no tienes tu teléfono móvil a mano? Se me ocurren cientos de aplicaciones que podrías tener instaladas en tu aparato y que te podrían ayudar a pasar el tiempo en ese trayecto en metro tan aburrido. Pero como tú quieras. Eres libre de quedarte aquí si así lo deseas. Tampoco estoy seguro de que esto te vaya a entretener. Antes quiero aclarar un par de cosas. No soy un payaso. Ni tampoco un bufón que está aquí para amenizar un banquete. No José. Además no aguanto a esa gente que necesita que la entretengan todo el tiempo.

     Por otro lado, nunca tuve el don del entretenimiento. No soy de esas personas que encanta a los niños con un cuento. No sé contar chistes. No soy gracioso. Tampoco sé cantar ni tocar el piano. Soy capaz de mantener una conversación durante un corto periodo de tiempo. No mucho. No más de cinco minutos. Puedo hablarte del tiempo, si quieres. Tenemos lluvia para toda la semana. Y además bajan las temperaturas. Y yo con estos zapatos viejos. Odio andar todo el día con los calcetines mojados. Cuando cobre a fin de mes me compro unos nuevos.

     Si se tercia, también puedo mantener una conversación sobre política, si te interesa más ese tema. Soy tan capaz como otro hijo de vecino de hablar sobre política. Sé decir eso de “son todos iguales”, o puedo quejarme amargamente y remachar “el país está fatal, ¡a dónde vamos a llegar!” y muchas otras lindezas por el estilo. La verdad, no creo que eso te sirva de mucho para acabar con tu aburrimiento. Así que si quieres mantener una conversación interesante, una conversación intelectualmente estimulante, no cuentes conmigo. Quizá podrías llamar a alguien por teléfono. Piénsalo bien. No dudo de que entre tus numerosos contactos habrá personas capaces de realizar tales hazañas. Quizás conozcas a cientos de personas que te puedan ayudar. No lo dudo. Quizás seas una de esas personas populares. Una de esas personas que conoce a todos su compañeros de oficina, que nunca olvida un nombre. Seguro que no se te pasa un cumpleaños. Bravo por ti, otra vez. Verdaderamente no entiendo que haces aquí.

     Estás perdiendo tiempo y dinero. Podrías estar haciendo cientos de cosas que serían más beneficiosas para tu economía. El tiempo es oro. Oro que podría estar en tus bolsillos. Podrías estar montando una pequeña empresa. Hay un montón de dinero ahí afuera que está esperando que alguien lo recoja. Sólo hace falta un poco de iniciativa. Se me ocurren cientos de ideas buenas para un negocio. Y tú en cambio prefieres no hacerte rico y leer esto buscando no sé qué. La verdad es que no lo entiendo.

     Si has llegado hasta este punto supongo que no buscas entretenimiento, ni solución a tus problemas. Tampoco necesitas dinero. El dinero te da igual. Eso está claro. ¿Qué buscas entonces? Eso me preocupa.

     Es bueno hacerse ciertas preguntas. Conocerse uno un poco más no está mal. Por ejemplo, no estaría de más reflexionar sobre esta situación y preguntarse por qué lees este tipo de cosas. ¿No te gusta el cine, no ves la televisión, no te han hablado de las bondades del deporte? Hay cientos de cosas que puedes hacer ahí afuera, cuando cese la lluvia, la semana que viene. ¿No se te ocurre nada?

     Me preocupa que continúes aquí escuchando una voz que no existe. Una voz que sólo está en tu cabeza. Lo que tienes delante de tus ojos son sólo letras que forman palabras, que a su vez forman frases. Las frases forman párrafos y estos van llenando torpemente la página o la pantalla. Esto no existe. Cero. Esto no es una pipa, dijo Magritte. Esto no es nada. No te da vergüenza perder el tiempo en naderías. A tu edad. Se me ocurren cientos de cosas que son más importantes, cosas que existen de verdad, cosas que se pueden tocar con las manos.

     Está bien. Estoy dispuesto a aceptar que eres una de esas personas complicadas, una de esas personas algo atravesadas, un caso difícil (lo que confirma mi suposición del comienzo de que tenías algún problema grave que tú mismo ignorabas, hasta que te lo he descubierto hace un instante). Está bien, mantengamos la calma. El hecho de que se trate de un problema grave no quiere decir que además sea también un problema urgente. No nos precipitemos. Un error por las prisas podría ser fatal. Pensemos antes de actuar. No tenemos prisa. Podríamos hacer cientos de cosas para ayudarte. Sólo tenemos que pensar un poco...

     Pero espera... Yo no te puedo ayudar. Yo solo soy letras, palabras. Sólo soy la palabra yo. ¿Cómo pretendes que te eche una mano si no tengo manos? No tengo pies ni cabeza. Ahora que lo pienso, tampoco tengo los calcetines mojados. Eso significa que al menos no tendré que comprarme unos zapatos nuevos. Eso es un consuelo. No me gusta despilfarrar el dinero. Sólo estoy aquí porque tú me has invitado.

     Así que es mejor que lo asumas cuanto antes. Estás sólo. Bueno, no del todo. También tienes tu teléfono móvil. Se me ocurre que si lo sacas del bolsillo y lo sujetas con tu mano derecha puede que te ayude a pasar este momento de angustia existencial. Tengo un amigo que cada vez que va al dentista saca el móvil de su bolsillo y lo mantiene agarrado hasta que el dentista termina su trabajo ahí adentro. ¿Tengo realmente un amigo? ¿Cómo puedo tener un amigo si ni siquiera tengo pies ni cabeza? Dejémoslo. Para el caso, supongamos que tengo un amigo. Digamos que a mi amigo le funciona. El tener el teléfono en sus manos en ese momento le da cierto sosiego. El dentista me ha confesado que en este tipo de pacientes se necesita menos analgesia. Aun no está demostrado científicamente, pero por lo que ve todos los días en sus consulta, es un hecho irrefutable que el teléfono móvil, vía tópica, tiene un efecto analgésico muy potente. A raíz de esta información se me ocurren cientos de utilidades terapéuticas del teléfono móvil. Y eso solamente en el ámbito medico-quirúrgico.

     Sí, ya lo sé. Estábamos hablando de tu problema, de por qué pierdes el tiempo leyendo este tipo de cosas. Vale. Déjame pensar. Tiene que haber cientos de cosas que podamos hacer para ayudarte...

Publicado la semana 45. 08/11/2021
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