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Ramón Cerero

El descendiente (7 y 8)

7. El aniversario 

Vivía yo contento y tranquilo con mi apellido, como dije antes, cuando, faltando pocos meses para la celebración del cuarto centenario de El Quijote, se llenó la prensa de noticias y curiosidades sobre la vida de Cervantes. Como ustedes saben por la prensa, mucho trabajo y dinero se dedicó a buscar los huesos del autor del libro para trasladarlo a otro sitio y enterrarlo con honores, aunque fuese cuatro siglos después de su muerte. Cosa rara si lo piensan ustedes bien. Pues poco le podía importar ya a don Miguel que le enterrasen con honores, siendo sólo huesos mondos y lirondos. Y además teniendo muchos escritos del autor, pienso yo que más honor se le podía hacer estudiando su obra o sacando nuevas ediciones de sus libros. La cosa es que los políticos, o los encargados del importante aniversario, decidieron que buscar la calavera de Cervantes era lo que tocaba. Siempre me ha parecido muy curioso el interés que tenemos los vivos por los restos de los muertos. Y me parece a mí que si los muertos nos incordiaran tanto como nosotros a ellos aquí no habría paz ninguna. Pienso yo que habría que respetar más el descanso de los finados y no andar por ahí exhumando difuntos como si fuésemos perro que busca hueso que roer. Y aunque la intención de las autoridades parecía morbosa y rara, se ha de declarar, en honor de la verdad, que ya habían hecho algo parecido otras naciones con algunas de sus figuras más insignes. Hacía pocos años los italianos habían celebrado el aniversario de Leonardo Da Vinci haciendo análisis genéticos de los huesos del genio italiano y habían pergeñado incluso un retrato natural. Ya ven que incluso las locuras más extrañas se hacen imitando a otros, lo que no sé si es atenuante o agravante de lo que se hace.

Pero nuestro alcalaíno se mostró más esquivo que el florentino y no hubo forma de encontrar sus huesos, lo que originó una depresión general en los encargados de la conmemoración. Fue algo así como el que va a echar mano de una cosa muy valiosa que nunca usa y que no encuentra cuando la necesita, por mucho que la busque, ya que no recuerda en qué parte de la casa la guardó. Y el consuelo que queda siempre en estos casos es que el dicho tesoro no se ha podido perder porque no ha salido de la casa. ¡Cuantos huesos insignes no hay extraviados en este bendito país! Esto es cosa curiosa y se podría hablar mucho de ello si tuviésemos el tiempo y no fuéramos ya con la paciencia de ustedes agotada. Por tanto, ha de quedar esto de los huesos extraviados para otra ocasión y continuaré mejor con lo que les estaba relatando.

8. Se busca heredero 

Como les iba diciendo, la iglesia dónde se creía enterrado al escritor rechazó mostrar en que lugar estaban tan valiosos restos. Pero la ciencia vino en ayuda de la literatura. Nosotros no íbamos a ser menos que los italianos que sí habían logrado encontrar al descendiente de Leonardo da Vinci. Y así se originó un segundo proyecto que afectaría a mi persona y que me convertiría en el protagonista involuntario de esta historia. Pues se decidió que se haría un estudio genético para encontrar algún descendiente vivo de Cervantes en la actualidad. Y para solucionar el problema que se tenía de carecer de los restos del escritor, los historiadores arrimaron también el hombro y se rastreó en archivos para encontrar las sepulturas de los familiares más cercanos al alcalaíno. Y para no cansarles con detalles y pesquisas, han de saber que se encontró que una de las hermanas de don Miguel tenían tumba aquí en Valladolid. Los científicos visitaron a la difunta que descansaba en tierras vallisoletanas y tomaron prestadas varías muestras de pelo y hueso para un estudio genético, tras el cual iniciaron la segunda fase del proyecto: la de encontrar al individuo en cuestión. Antes de saber que el individuo era un servidor, se buscó en todas las personas que se apellidaran Cervantes los datos de filiación y se les pidió a muchos que enviaran por correo una muestra de saliva en un bastoncillo que se podía obtener en la oficina de correos para este asunto. Cuando me llegó una carta oficial del ministerio de cultura solicitando una muestra de mi saliva para la patriótica campaña accedí con gusto. Como ven, la organización para realizar tal estudio fue muy grande y el presupuesto debió de ser también importante. Pero deben saber ustedes que en aquellos tiempos aún no había llegado la crisis y no se miraba tanto en el dinero como se mira ahora.

 

Publicado la semana 28. 13/07/2021
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