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Pluma de Ícaro

Ya no soy barco salvavidas a la deriva

"Esto es como si tú,

con tu barca destrozada y hundiéndose,

trataras de salvar a alguien más que también se ahoga",

le explicó una cría de humano a otra

como si supiera de qué hablaba,

como si los huesos fueran a prueba de balas,

como si las palabras pudieran volverse cuerdas

que en vez de atar, acercaran a la cima de la cumbre

de la felicidad.

"Tú lo que tienes que hacer, Luis, 

es salvarte tú primero."

 

 

Hace años me dijo que el día que yo me sintiera bien,

bien de verdad, uno solo, un fénix renacido,

ese sería uno de los más felices para ella.

 

 

Ella no tenía ni idea de cómo ayudarme,

ni qué decirme,

ni qué hacer,

ni cómo hacerlo.

Ella era una cría como yo, un par de horas menor solo,

y no tenía el poder para curarme.

Nadie lo tuvo nunca.

 

Sin embargo, ella, inmóvil, estoica, se quedó.

Aguantó las lluvias de lágrimas,

sobrevivió a mi cuerpo siendo un volcán en erupción,

luchó por iluminarme los días más oscuros que he tenido.

y me dejó su hombro, y me abrazó, aunque no le gusten los abrazos.

 

"No puedes ayudar a nadie sin ayudarte a ti antes",

me dijo cuando teníamos catorce años,

yo solo unas pocas horas más que ella.

 

Ahora vamos a hacer diecinueve,

y hace solo unos pocos días me paré a pensar en esto.

Mi barco está entero, nuevo, excelso,

y navega por un mar de ensueño, de tinta y neón.

Mi alma ya no viaja con Caronte,

se mudó al carro de Helios, y 

Mi piel está reparada,

y las cicatrices quedarán como historia de lo que fui,

pero jamás como prueba de lo que soy.

 

Berta se quedó a mi lado

y no hubo un solo día en el que supiera que,

de hacer falta,

ella vendría a darme abrazos que nunca le gustaron,

a aguantar chaparrones de lágrimas, y de sollozos rotos.

 

Estoy bien y soy feliz.

El bosque que ardió dentro de mí

ha encontrado rayos de luz por los que brotar

hacia nuevas nubes.

Las frías nieves

fueron derretidas por una manta que yo tejí

en lugar de hibernar.

 

Muchas gracias por regarme todos estos años.

Espero ser el roble que le dé sombra a tu sofoco

en una casa en el norte de Italia,

no muy lejos de la costa, ni de donde estamos ahora. 

Publicado la semana 6. 10/02/2021
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Género
Poesía
Año
I
Semana
06
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