48
Manuel Avilés

Mustang 68

(Ladrido)

Probablemente, estaba demasiado joven para tener idea clara de lo que buscaba, él o el que fuera. El desdén de la costumbre apuntose  al final trágico, al de rencor y malos deseos, dándose achaques de razón que terminaban en desvelo, ansiedad y resaca. Si bien, la artimaña partía de las 11:00 pm, veía su fin apenas la madrugada entablaba un diálogo con la mañana.

El plash plash y el tabaco colombiano olían a mugre, los otros catorce olían a la mugre de la mugre. Es correcto, se daban su paquete de elocuentes. Era clara la cronología, pero, ¿eran necesarios? No lo sabe, ni él ni el otro.

Unos piensan que el llamado “Desafán del medio tiempo” encaminaba un diminuto trazo o vocación, era bonito, a veces lo bonito mora en lo incierto, en el mero placer de nacer y decaer con o sin orden; y pese a la idea, los fabricantes de mentiras se cuelan, las muchachas de papel se cuelan. Ella no tiene idea, aquellos inventan canciones.

Siempre se brinca dos párrafos por ansioso, a veces ni pone las comas, luego se regresa, piensa que los computadores son insípidos, le pregunto y le da depresión, las frases valen la pena cuando no tienen más de 19 palabras: una vez encontró una oración muy larga y consideró correcto que no hubiera pequeñas simbologías semióticas, de todos modos ni ponía atención a esa clase. Eso decimos nosotros, ustedes tienen otro criterio.

251, 252, 253, sigue 1992.

“Mira mi piel, mira mi alma y corrobora lo que decimos con ironía. La torpe oruga enamorada de su transformación no se permitió arrastrarse de nuevo, el césped le provocaba comezón”.

Las velas de los barcos anclados en barcos anclados la hicieron un poco más sabia, ya sabía sonarse la nariz con el papel que ella misma recogía del rollo. El cordón del zapato ya no era problema, deseó la bondad en el otro, daba igual si era plural.

Está la pantalla, las pantuflas, el conector, la camisa arrugada, la cortina con imágenes de perros finos, el verde-menta, azul-menta; el cesto de ropa sucia, el mosquito hembra, el espejo de costado, la funda, la guitarra en ella; el cable suficientemente largo, los pies bien vestidos, el ojo en primer plano, en segundo el calcetín que se movió. Está el principio de comedia, la velada, tranquilidad y sobriedad; las 11.25, la mañana debatiendo con todos, menos la madrugada. Todos se muerden las uñas por hambre, se tocan el cuello, caminan en círculos y beben su vaso de agua…Lo hacen por ganas, quizá por un poco de amor.   

(Estornudo)

Publicado la semana 48. 30/11/2021
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
48
Ranking
1 122 0