44
Lucía Belvis

LA BELLEZA IRRECONOCIBLE

Hace frío. 

La mujer camina sola por la calle, descalza. Ha perdido sus zapatos, y también sus sentimientos. 

¿Por qué, aunque haya llovido y esté mojada sus pasos no dejan ninguna huella en el asfalto? 

¿Por qué, aunque su vestido se pegue a su cuerpo y trata de dificultar sus movimientos se mueve con ligereza y gracia? 

Las farolas no proyectan su sombra, y la luna cierra sus ojos ante ella. 

Un hombre se detiene junto a ella, trata de averiguar si está bien, trata de sostenerla entre sus brazos, ya que parece helada, pero el cuerpo de la joven se convierte en humo cuando él intenta tocarlo. 

—Es inútil, ella no pertenece a este mundo. 

Otra joven, de una belleza sin igual, pero de facciones irreconocibles se acerca al bien intencionado joven. 

— ¿Qué? Disculpe, ¿la conoce? 

La celestial muchacha se acerca peligrosamente. 

—Sí, la conozco, porque está muerta. 

El rostro del chico se transforma en una mueca de sorpresa que raya en el terror. 

— ¿Cómo? 

— ¿Ves ese callejón de allí? Si vas hacia él, la encontrarás. 

—No es posible... 

— ¿No me crees? 

La terrible chica toma la mano del estupefacto joven, que, sin saber por qué, se ve arrastrado por ella como si de una pluma se tratase. 

Y allí estaba. El cuerpo destrozado de la muchacha a la que había visto antes. 

La náusea se apoderó de su cuerpo, y la chica que lo acompañaba se acercó al cuerpo. 

— ¿Pero? ¿Qué? 

—Pobrecita... 

— ¿Cómo lo sabías? 

—Porque yo soy la que la ha liberado. 

— ¿Liberado? 

La hermosa y fatal joven se acerca a nuestro pobre muchacho, que siente como si una serpiente venenosa fuese a abalanzarse sobre él. 

—Sí. Ella estaba suplicando que yo llegase, lloraba desconsoladamente. Me llamó, y yo acudí a ella. Tú también sueles llamarme, Marcos... 

— ¿Cómo? ¿Llamarte? ¡Pero si ni siquiera te conozco! 

—No finjas, querido. Me conoces muy bien. 

La joven abrió los brazos y abrazó al chico, que de repente lo comprendió. 

—Tú... 

—Descansa, Marcos. 

El chico se cae. 

Un joven camina por la calle, sus pasos no hacen ruido, y ha perdido sus zapatos.  Su ropa está mojada, y parece helado.  

Nadie se gira a ayudarlo, nadie lo ve. 

Sigue el invisible rastro de una joven a la que antes vio, una joven a la que no encuentra entre la multitud. 

¿Qué está buscando exactamente? Ni él mismo lo sabe, pero cuando lo encuentre, estará seguro de que está a salvo por fin. 

Mientras que estas dos almas caminan, una hermosa joven de facciones completamente irreconocibles, fáciles de olvidar, los observa desde las alturas, guiando silenciosamente sus pasos en la dirección correcta, esperando al momento en el que vuelva a ser solicitada. 

Publicado la semana 44. 01/11/2021
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
44
Ranking
0 339 0