43
Lucía Belvis

LA CASA DE LA PRADERA

Vamos a la casa de la pradera, en la que el sol siempre brilla y las cigarras chirrían.

Vamos a la casa de la pradera, donde los problemas quedan atrás y nunca te sentirás solo.

Vamos a la casa de la pradera, en la que el viento siempre es brisa y las hojas aeroplanos.

Vamos a la casa de la pradera, donde el gallo no canta temprano.

 

Todos en torno a la mesa, la comida dispuesta, las sonrisas en los corazones, el dolor apartado.

Cartas que intentan predecir el destino y almas que piensan que el momento es eterno.

La voz oscura se acerca.

El jilguero ahora canta en bemol.

Hay brillo en lo tenebroso.

Choque de miradas a través de los arbustos.

Comprensión inquietante.

Muestra del filo.

Grito en la artificial noche.

 

Vamos a la casa de la pradera, donde se escucha a los jóvenes gritar.

Vamos a la casa de la pradera, que la hoja caerá ya.

Vamos a la casa de la pradera, buscan ayuda, la necesitan.

Vamos a la casa de la pradera, donde el amor se convierte en silencio.

 

Rojo contra verde, río carmesí en la hierba.

Caída de la mano y de la lágrima con ella.

Crimen del que solo el pino es testigo.

Viento que intentó llevar sus súplicas al pueblo.

 

Vamos a la casa de la pradera, cuyo cielo ahora es gris; donde el niño bajo la cama vio a su amigo partir.

Vamos a la casa de la pradera, cuyo suelo pegajoso es; ni siquiera el agua bendita el icor moverá de allí.

Vamos a la casa de la pradera, donde el jilguero migró, contando la historia de los inocentes a un hibisco ladrón.

Vamos a la casa de la pradera, donde la vida se ha dado de baja, donde el viento ya no sopla, donde los animales lloran.

Vamos a la casa de la pradera, y contemos lo que ha pasado; aquello que solo tú y yo, hemos presenciado.

Publicado la semana 43. 25/10/2021
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
43
Ranking
0 434 0