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Lucía Belvis

PREGUNTAS

¿Alguna vez has caminado mirando el cielo?

¿Alguna vez has alzado tu mano para tratar de tocar las estrellas, aunque sepas que es imposible?

¿Alguna vez has reído por el mero placer de reírte?

¿Alguna vez has cerrado tus ojos intentando encerrarte en tu propio mundo?

¿Cuántas veces has sabido que todo lo que hacías no te llevaba a ninguna parte?

¿Cuántas veces te has parado a pensar en la inmensidad del universo?

¿Cuántas veces has llorado por algo que en realidad no tenía importancia?

¿Cuántas veces te has sentido solo y abandonado?

¿Has amado alguna vez?

¿Has deseado algo desde el fondo de tu corazón?

¿Has mirado a los ojos a otra persona y ha sentido que las olas te azotaban con fuerza?

No muchos se paran a mirar el cielo cuando caminan, porque para ellos está vacío, hueco, carente de vida.

No muchos intentan tocar las estrellas, porque lo imposible es inalcanzable para ellos, a pesar de que no hay nada irrealizable.

No muchos se ríen en estos días, porque se supone que es casi un pecado ser feliz en los tiempos que corren.

No muchos quieren encerrarse en sí mismos, porque tienen miedo de que no les guste lo que encuentren en su corazón.

Nadie se detiene a pensar en las cosas que de verdad cuentan, en aquellas que realmente los ayudarán a alcanzar sus metas.

Nadie se para a pensar en la infinidad del cosmos que hay sobre nuestras cabezas, que se extiende más allá de nuestra imaginación, porque les da miedo que halla algo más grande que ellos ahí fuera. Prefieren vivir su pequeña gran mentira.

Nadie acepta que ha llorado por algo sin importancia, tienen demasiado orgullo como para reconocerlo. En su locura, piensan que el grano de arena olvidado, es tan importante como la muerte de un árbol milenario.

Nadie quiere reconocer que se ha sentido solo alguna vez, porque es algo que pueden usar contra ti, te conviertes en una presa a merced de cualquier cazador. Lo que esas personas no saben, es que es un sentimiento común. Todo el mundo se ha sentido solo alguna vez, y aquellos que digan que no y ataquen a los valientes que lo reconocen, son los cobardes que tienen miedo hasta de vivir.

Yo sí he amado.

Yo sí he deseado algo desde lo más profundo de mi alma.

Yo sí me he revuelto por dentro con una sola mirada.

El amor no es algo que se estile en estos días, en los que sólo se aprecia una relación física.

¿Es que a nadie le importa cuál es el color del alma de la otra persona?

¿Tan condicionados estamos que tenemos que amar una carcasa que acabará siendo olvidada en el desierto?

¿Es que no podemos amar y sentir el universo?

Publicado la semana 33. 16/08/2021
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