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Lucía Belvis

LA COBARDÍA SIEMPRE GANA

Por una vez, deseaba que el amor ganase.

Quería que sus manos pudiesen crear otra dimensión en la que las lágrimas no tuviesen cabida, un mundo teñido de todo lo que a ella le faltaba.

La cobardía siempre gana.

Porque a pesar de que todos cambien y crezcan a su alrededor, ella solo puede quedarse estancada.

El año en el que todo cambió, su mente dejó de ir hacia adelante. Decidió quedarse en el lugar seguro que poseía ahora, pensando solo en parte en el futuro. Ella no tenía grandes expectativas respecto a su destino, se conformaba con ayudar a otros y vivir como un zombi.

El año en el que todo cambió, el mundo también lo hizo. Pasó de ser gris a ser tragado por la oscuridad.

Unos labios se movían en la oscuridad, haciendo danzar sus hilos de muñeca indefensa, mostrándole a la chica la verdad de los humanos a medida que las palabras salían de esa garganta. Fue ahí cuando comenzó a marchitarse.

Gracias a esa boca ella tiene un don.

Gracias a esa boca cada vez se queda más vacía.

Antes era capaz de llorar, pero ahora, parece que las emociones solo se almacenan en su corazón, creando una nueva grieta, pero sin que sus ojos o su voz se impriman de ese sentimiento.

Su alma grita y está empapada, pero su cuerpo ya no es capaz de sentirlo.

El mundo exterior le da miedo, porque sabe leer la mente del que esté hablando con ella. O al menos sabe leer la de todos, menos la de esa chica.

Solo una vez antes de ella no había sido capaz de llegar a lo más profundo del alma de alguien, y no salió bien en esa ocasión.

Le duelen las cosas que se escapan de su control.

La hacen sentir enferma e inútil.

¡Por qué tienen que ser tan reales!

Su mente es un vórtice de pensamientos y sentimientos ajenos.

De tanto escuchar y callar, al final olvidó cómo debía sentirse.

Porque nadie la oyó cuando cayó.

Porque nadie la levantó a tiempo.

Recuerda con terror la cuerda rosa y como se anudaba a sus pies. Cómo fue incapaz.

La cobardía siempre gana.

Recuerda los pedazos de sueño en sus manos, y cómo no llegaron a sus labios.

La cobardía siempre gana.

Recuerda las escaleras al infierno, y cómo no pudo descenderlas.

La cobardía siempre gana.

Sus manos tiemblan y nadie puede verlo.

El tiempo se ha parado en sus ojos y nadie puede verlo.

Solo le queda ese sentimiento.

Lo que sabe que es real.

Lo que siente por ella.

Nadie le dijo cómo debía amarla.

Nadie le dijo cómo debía verse junto a ella.

Por eso sabe que es real.

Pero eso ella nunca lo sabrá, porque la chica tiene miedo.

La cobardía siempre gana.

Publicado la semana 30. 26/07/2021
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