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J. Gmz

Entre desdén y porcelana

Siempre he disfrutado del amor, y no del amor romántico que te hace escribir cartas a medianoche desbordantes de promesas sin cumplir. A mí me gusta el amor sincero, ese que dura sólo una noche y se extiende del sillón al piso y de la cocina a la habitación para terminar con suerte con las piernas temblando y el placer, quizás, de un buen tabaco.

Después de todo mi corazón ya se había acostumbrado a su sobriedad, hacía tanto tiempo que solía bailar entre sábanas y encajes, me gustaba estar ahí, cualquier cosa pintaba mejor que arcadas de sentimentalismo, pues he preferido mantener la cordura, pero qué es el artista sobrio mas que un civil de temple sombrío, un fantasma en este mundo lóbrego de desesperanza.

Así pues, que llegaste como la primavera en marzo, pero ésta no era cálida, más bien cubierta de escarcha y dura como el marfil, de implacable filo, tal, que te abriste camino en un sólo golpe y cómo te me clavaste al pecho así, sin buscarlo y a tientas.

De modo que ahí estaba yo, entre desdén y porcelana, ni muy poeta, ni muy doncella, ni muy azul, ni muy tuya y tú ni muy mío, incluso cuando lo fuimos más de una noche del sillón al piso y de la cocina a la habitación, con las piernas temblando además y sin olvidar el placer del tabaco.

Y aún después de irte, condenada al vicio de tu esencia, qué más daban los suspiros que he resguardado en mis sábanas tras tu recuerdo, aquellas noches cuando el tibio de mi almohada se había tornado en el fantasma de tus labios buscando entre sueños los míos y la calidez de mis cobijas en tus manos construyendo el puente hacia mi intimidad. Todavía pienso en ti, me gusta creer que he dejado un pedacito de mí entre tus nudillos y que tal vez, sin darte cuenta, te acompañe hasta que llegue el momento de encontrarnos otra vez...o no.

Publicado la semana 8. 28/02/2021
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Género
Poesía
Año
I
Semana
08
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