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Freddy Auqui Calle

La carnicería

En la mañana mi mujer me pidió que fuera a comprar corvina. Fui a la pescadería y encontré a Lola. Bestia una blusa gris de manga corta y una falda sobre las rodillas. La ropa le queda grande. Pude adivinar sus tetas colgadas hasta el estómago, su esquelético cuerpo de tras de esas ropas viejas y sucias. Sus ojos hundidos se clavaron en los míos.

—Hola Freddy, ¡te ves mejor que siempre! ¿Cómo estás?

—Estoy bien, dije. Por favor véndeme dos libras de corvina.

—Claro, dijo Lola, sin dejar de atravesarme con su mirada.

Mientras Juana preparaba mi pedido pude ver los pescaditos de la pecera. Sus ojos vidriosos parecían los de los pescados muertos.  Son 4 dólares con cincuenta, dijo Lola y puso la funda sobre el mostrador.

 —¿Cómo te va con tu nueva esposa? me tomo de repente.

—Bien, todo bien, contesté.  

—Imagino ya has superado lo que sucedió con la anterior, volvió a decir Lola. Noté en su voz un tono de rencor.

—Esas cosas no se superan fácilmente, dije, y puse cuatro monedas sobre su helada y huesuda mano.

—Me robaste mi juventud, dijo de repente, así como le robaste la vida a esa pobre mujer ¡eres un hijo de puta, un vampiro! Sentencio

Cuando Lola era joven fue mi novia. Era la chica más hermosa del barrio. Yo cursaba la universidad y ella estaba en el último año del colegio. La pasamos bien, pero al final terminamos. Después supe que se casó con un cerdo (policía) y tras darle tres escuálidos hijos este le abandonó. Yo hice mi vida.

Cuando muera don Felipe, su padre, ella heredara el negocio de la pescadería. Menos mal. Así podrá alimentar a sus hijos. Ya no queda nada de la muchacha hermosa que bese en mi juventud. Pura piltrafa. Ahora ¿Por qué decía que le robe su juventud?

—No te entiendo, dije, muy sorprendido.

—Claro, ahora hazte el tonto. Yo te quería. Cuando me dejaste me casé del puro despecho. Por culpa tuya me case con ese cerdo hijo de puta. Absorbiste mi juventud como un vampiro. A cuántas mujeres le has hecho eso. Que yo sepa van tres ¿no? Con la última qué paso, cuál era su nombre, Graciela cierto, si, así se llamaba la pobre, tan bonita y joven y buena gente que era, acabar suicidándose por culpa tuya. Y ahora qué, una nueva esposa, ¿la quieres? Cuánto te va a durar, qué harás con ella, le quitaras la juventud como a mí y como a todas las demás y luego la dejaras, no es cierto.   

Basta, grité de repente. Y salí de la pescadería.

Cuando regresé a casa encontré a Irina cocinando. Su rostro estaba demacrado.

 

Publicado la semana 21. 29/05/2021
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