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Enrique Palomo

El peregrino

EL PEREGRINO

 

Terminé el camino un domingo soleado. Llegué a la plaza que tantas veces imaginé y las piedras monumentales de la catedral y de los palacios que la conformaban me parecieron tesoros que refulgían fabulosos con la luz blanca de la mañana.

Todo estaba dispuesto para que fuera un colofón digno a mi recorrido de casi novecientos kilómetros y doce días. Pero, apenas planté mi bicicleta en el centro de la plaza, tuve el convencimiento de que no había llegado a ninguna meta, sino que solo se trataba del final de una etapa e incluso del comienzo de un nuevo camino.

Era el momento propicio para recordar muchos episodios del trayecto: perdurarían en mi memoria de la misma forma que iba a hacerlo aquel instante de mi llegada a la plaza. Por eso, llegué a la conclusión de que el objetivo último del camino no era llegar al punto señalado como final, sino haber transitado por cada uno de los metros que lo componían. La catedral, con toda su majestuosidad, su arte y su historia, no era más importante que un recodo sombrío y silencioso dispuesto a aliviar del calor, ni que el rumor del agua vivificadora de una fuente escondida, ni que las palabras acogedoras y animosas de algún vecino de un lugar anodino y hasta entonces extraño.

Encontré hallazgos inesperados en lugares insospechados al tiempo que hubo expectativas que no se cumplieron: lo que alguien consideró irrelevante llegó a ser para mí memorable.

El camino permanecería como lo había hecho durante siglos, como si nunca hubiese pasado por él, pero en algún lugar, permanecerían mis huellas, apenas perceptibles, y habría un rastro de mi sombra, fugaz y volátil. La esencia permanece mientras la forma va cambiando de forma lenta o drástica.  

Por eso, volví a mirar la plaza como quien contempla lo que no se va a volver a ver y partí hacia algún lugar guiado por mi intuición y mis conocimientos y espoleado por la esperanza. De aquella plaza que alguien fijó como destino salían multitud de caminos que a su vez se bifurcarían en otros muchos. ¿Dónde está el principio y dónde el final al que dirigirnos?       

Publicado la semana 52. 01/01/2022
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