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Emilia Chamba

Primera parte

Las diferentes situaciones en las que me he encontrado a mí mismo han sido sólo en la tristeza y la pérdida de algún ser, en la separación y rompimiento de momentos y personas. ¿Cómo podría aceptarme a mí mismo sólo a través del sufrimiento? Y las veces en las que he sido feliz, dichoso, no he sido yo entonces, me han cambiado, he mentido mi felicidad y he asumido un papel para otros. Recuerdo el olor a vainilla, los matices del día, el sol que perseguía mis pasos, lo solo que iba de un lado a otro, exigiéndole al destino que no interviniera en mi soledad. Sentía el vacío del abismo que me separaba, y la austeridad de haber quedado asombrado por un tardío descubrimiento de una cosa que habría debido prever de manera espontánea. Me percaté de que estaba harto de las separaciones debidas a la muerte y a las despedidas para siempre... tenía a veces la impresión de que, en tiempos como éstos, la separación era lo más normal del mundo y la reunión era como un milagro, una chispa de divinidad... que, como lo he pensado, incluso el hecho de que haya podido reunirme y charlar así, durante un rato, resultaba maravilloso. La vida me parecía extraña y a la vez efímera. Era como si la vida fuese un río salado del que, inesperadamente, se hubiera evaporado la mayor parte del agua, dejando la restante con tan alta condensación de sal que mi cuerpo flotaba acaudalado en la superficie. 

Publicado la semana 4. 28/01/2021
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Relato
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I
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