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Adrián Dordelly

Sears 2 y dos poemas de Amor de A Dordelly

-Poema número 9 999

¿Cuándo nos comemos un pollo? 

Quiero que me la midas desde adentro, que se te resbale el moco blanco y que me dejes probarlo.
Perfúmame la cara cuando te persiga a gatas.

 Y deja que mi dedo te conmueva...

(......)

 

 

 -Sears (1)


   Algunos no están hechos para recibir ninguna clase de poder.

   A otros le llega de caca.

   El poco poder que yo pueda acumular me habrá costado un pie, mi percepción, la locura y  sentimientos-color que me asustan hasta disolver mi existir (incluyendo mi estómago) sin contar con la puta tristeza de no entender nada.

    Ha llegado el momento de soportarlo todo (casi).

    “No mames”, me contesto a myself.

     Ignoro si mi miedo ha disminuido o si mi capacidad de pensar es mayor, pero ya no me siento regular.

     Es más, ya quiero yo oler a explosión lenta y hermosa, quiero abrazar a mi nariz.

     Tengo que ser cuidadoso para no quedarme sin saltos.

     Creo tener que vibrar con “cositas” minúsculas y cobardes.
                                                                                                               (....)                                                                                           

 -Sears (2)


   Ya me la mamé demasiado. Dí ya varios saltos cagaditos. Voy pa’lla. Voy pa’ la explosión y los fosforescentes voladores. Yo seré, finalmente, un fosforescente que va a centellear, un fosforescente cagado, con carita de niño que no puede coger chido, un fosforescente mediocre, genial. Un Contraprofeta.

   Un investigador, un artista en velocidad continua.

   Debo utilizar la apresurada y desvergonzada creación espontánea (empapada de quién sabe que pinche significado).
    No deseo ser un fanático, sino una presencia, un investigador que ofrece siempre las mismas y distintas preguntas que la percepción permite.

    Puras chingaderas bien chingonas, escasos intentos por decir cualquier cosa. O por no decir nada. Aceptar de buena gana todo con lo que estoy en contacto. Y tal vez otra cosa. 

    Lo que sea.

    Pero también debo utilizar la calma y la tecnología de altos vuelos plásticos.

     Osease, no me explico con corrección y ojalá no pueda explicarme correctamente jamás.

      Y también Los Polivoces* son mis Maestros.

 Prohibición de cola = belleza inalcanzable = funcionamiento de adoración hacia las mujeres televisivas.


Transmitida, la mujer televisiva se enfrenta a la fotografía de la mujer pornográfica.

 

___________

Notas

*Los Polivoces eran un dúo dinámico cómico conformado por Enrique Cuenca y Eduardo Manzano. Sus capacidades histriónicas son únicas en la historia de la humanidad. A través de sus shows de risa encarnaban personajes superheroicos como el gigoló fracasado Gordolfo Gelatino y su madre sobreprotectora Doña Naborita.
De acuerdo a las palabras entrecortadas de una de mis amantes mientras le chupaba el coño, Los Polivoces eran seres adimensionales creados por una secta judía New Age  que intentaba enseñar brujería de forma subliminal a los televidentes mexicanos. Cuando la Policía Judicial se dio cuenta de esto, canceló el programa cómico (nota de la autora).

Publicado la semana 18. 03/05/2021
Etiquetas
GG Azalea , La lluvia , poesía de adrián Dordelly
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Género
Poesía
Año
I
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