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Adrián Dordelly

El Color de lo Invisible

 

Erase una vez un Macho Marido que entró en el Tiempo. Pero al entrar en el Tiempo, el Macho Marido desarrolló algunas manías que no eran propias de su Sexo.

Veamos cómo.

 

El Macho Marido se quedó viendo al Infinito desde su ventana. Su mirada se hizo muy seria, casi idiota. Sin pestañear. Y mientras el Macho Marido soñaba, la Señora de la Casa, su Esposa, su Sagrada Esposa, gritó desde la Cocina: “A ver, Pendejo, ¿ya está listo lo que te pedí?”.

Lo había olvidado. ¿Qué es lo que la Marida le había pedido? ¿Y por qué esa Mujer le gritoneaba, si él era el Señor de la Casa? ¿Cómo se había transformado todo en aquella cosa? La Marida llegó hasta donde el Macho Marido tenía la vista fija en la ventana, sin mirar realmente nada.

 

“¿Porque no has hecho nada de lo que te pedí? Mis Zapatitos tendrían que estar ya bien boleaditos”. Y la esposa tronó los dedos mientras abrió la boca y un alarido Invisible e Inaudible salió desde lo más hondo de ella. El Sonido de los Colores Locos. El Sonido de la Femeneidad Incomprensible. El Color que no se podía ver.

 

Y después de gritarle una vez más a su Macho Marido, la Mujer salió de la Habitación de Oro.

 

El Macho Marido volteó a ver lo los zapatitos de su Esposa. Estaban hechos un asco. Y pensar que todo había sido un hermoso día, tanto Tiempo atrás. Y entonces el Macho Marido no lo pudo controlar de nuevo. Y volvió a quedarse con la Mirada Fija en el Espacio Vacío. “No entiendo nada”, se dijo.

 

El Macho Marido se dijo en silencio: “Necesito mi Droga para Escribir...” y de pronto se levantó y comenzó a sentir que las piernas le picaban con una Energía Extraña. No se escuchaba ningun sonido. Pero algo le hacía mover los brazos y las piernas con un ritmo sin igual. Entonces entendió que su Cuerpo seguía vivo. Y sintió un respiro, un poco de esperanza.

 

“Si la mato... tal vez si pudiera asfixiarla tantito y luego voltearle el cuello...tal vez así logre yo conocer de nuevo a la Mujer que tanto extraño...”, dijo el Macho Ancho Marido para sí, mientras tomaba uno de los zapatos en su mano y lo miraba con ternura antes de pasarle un trapo de Aceite Alegría Tranquila por encima de la piel y de las correas. “Es hermoso este zapato... tan fino su tacón...tan delicado su aroma usado...qué bien huele mi Mujer...”. Pero si alguien más hubiera aspirado el aroma que salía desde adentro del zapatito sin bolear, hubiera sentido náuseas ante cualquier Cosa Humana, teniendo que vomitar.

 

Y el Macho Marido Amante boleó y boleó el calzado de la Reina hasta que cayó la noche.

 

Por la ventana comenzaron a pasar los Murciélagos. Y arriba en la Azotea se escuchaban los cascos de las patas de los Alces.

 

Se escucharon pasitos en el pasillo del departamento. Pasitos menuditos. La Señora avanzaba para llegar a ver cómo iba el trabajo encargado.

“Tienes que irle a dar de comer a Santa después de darme esos zapatos...”, le dijo toda vigilante la Mariada Marida Loca Loca a su Antes Hombre Adorado, ahora Maniatado.

 

“¿Qué?”, alcanzó a decir el Hombre todavía concentrado en el calzado ultrafino de su Mujer.

 

 

Cascareada. La Mujer ante él se metió una mano entre las nalgas y rascó y rascó mientras veía cómo su Marido Macho Idiota la veía con sumisión y sus Ojos tristes de Vaca. “Qué no me escuchaste? Si no alimentas a Santa Claus, no hay dinero... y a mí me sigue cogiendo ese viejo... ¿entienes? No tendermos con qué pagarle la Navidad al Demonio...¡Apúrate Ya! ¿Ya están los zapatos? ¿Cómo vas?”, preguntó la Señora Todopoderosa ante su Hombre agachado enfrente de la ventana vacía por la que pasaban un chingo de Sombras sin Cabeza: Los Nuevos Murcielagos que por ahí volaban cada día, cada tarde, a esa hora... exactamente.

 

La tensión sexual se juntaba en el aire.

 

“No... no está nada listo todavía...”, se atrevió a decir el Maridito enfrente de su mujer, que ya estaba muy espesa, muy gorda, muy fea. Porque todos los vecinos decían que ese Hombre estaba loco. Enamorado de una mujer que parecía su propia mamá. Una Esposa que le había puesto Agua de Calzón para beber en lugar de Cerveza.

Tan Horrible que estaba esa Mujer. Tan Horrible que se había puesto en todo su Magnífico Poder sobre su hombre... Tan Horrible que estaba siendo la vida vivida junto a ella. No era posible. La Entropía había aparecido entre ellos.

 

“¿De qué te quejas, so pendejo?”, dijo la Esposa Ojete Culona ante su Estúpido Obediente Idiota, abriendo mucho la boca y mostrando los dientes bastante amarillos en un gesto de Simio Violento. Y la boca de la Mujer se abrió de nuevo. Y de nuevo un Color Enfermo salió desde muy adentro. Un Color Invisible y que rechinaba como cadenas llenas de humedad echada a perder.

 

La Señora Esposa Deforme de pronto se olió los dedos con los que se había estado rascando el culo y volteó la mirada hacia arriba, rolando sus ojos como un Santo en Ëxtasis.

El Hombre vió todo aquello y de pronto recordó, recordó que su Mujer era Hermosa en la Cama cuando quedaba desnuda a la luzde la luna. Y sintió remordimiento.

 

“¿Qué? ¡De verdad estas bien idiota! Sube a darle de Comer a Santa Claus y aprovecha para echarle algo de alpiste a la Señora Claus... y ya, apúrate, que ya quiero que me hagas masaje...”.

 

La Señora Esposa dio media vuelta y se perdió en las Sombras del Corredor. Poco a poco los sonidos de los pasitos se fueron apagando hasta desaparecer. Un Lobo aulló a lo lejos.

 

“Bueno...al mal paso darle prisa....”, se dijo en algo de silencio el Hombre aquel acabado por su Mujer. Y yo pienso, me permito pensar que todos estamos así... todos los Hombres... Todos somos descuartizados en vida por la Mujer Amada. Por esa Mujer que un día fue tan Hermosa, casi Inhumana. Casi Divina en su Belleza.

 

Pero todo fue un Engaño. Todo fue mentira. Y nunca nos dimos cuenta de ello. Es difícil de creer. Pero así es.

 

El Macho Marido sacó el Celular y miró la hora. Eran las nueve de la noche. Entonces se decidió. Todo comenzaría esa misma noche. Porque así era ese Hombre. Cuando tomaba una decisión no había forma de echarlo para atrás.

 

Salió del Departamento. Saludó a los Ratones que dormían por todos los rincones. Y subió los escalones para llegar a la azotea. Un chirrido de alguna puerta de madera sonó por ahí. Unos quejidos y luego una tos. Los Vecinos siempre eran seres extraños ante los que había que prepararse. Había que defenderse de la gente extraña. Eso es lo que decía mamá.

 

En la mano llevaba una Bolsa llena de Polvo Blanco.La comida de Santa. La comida perfecta de Santa.

 

“Hola vecino, ¿como esta?”, le dijo una voz por detrás.

 

El Macho Marido volteó y la vió ahí, de pie anté él. Era la Chica Buga Buga, la Chica que parecía de Nieve. La Mujer que parecía venir del Espacio. La Andrógina.

 

“Ho...Hola...”, alcanzó a decir el Macho Marido. “Como ha estado Vecinita?”

 

“Bien... ¿Ya sube usted a alimentar a las Mascotas?”, le dijo la Mujer del Espacio, abriendo mucho los Ojos y permaneciendo en silencio, como si estuviera superpasada por haber tomado Té de Diamantes.

 

Es como si me desdoblara...”, se dijo mentalmente el Señor Esposo. Sintió que una erección le iba transformando el Cuerpo, pero no hizo caso de lo que le pasaba y siguió ahí, frente a esa Mujer Extraña. “¿Qué? ¿No tendrá Pareja esta Mujer? Parece como si fuera un Ser tan Limpio, tan Especial...”, pensó el Hombre derrotado por su Propia Mujer alguna vez Amada, y decidió hacerle la plática a esa Chica... Pero un Ojo Gigantesco, como Traslúcido, con pestañas hechas de Pelo de Axila salió desde una de las Paredes de las Escaleras que llevaban a la Azotea, y en ese momento se escuchó la Voz de la Esposa Gangosa.

 

“¡Ya sabes que ya es hora de mi Masaje y de que prepares la Cena...¿¡Qué chingados haces hablando con esa puta vieja!?”, dijo el Ojo Translúcido ante el Hombre que buscaba ser un poco libre...

"Divertirse un poco no estaba tan mal, ¿verdad? No está tan mal ser lo que uno es. Eso es básico, no crees?”. Y en cuanto el Macho Marido dijo esto, echó a correr escaleras arriba.

El Ojo se volvió a meter la Pared. Schuuulup.

 

Ante la sorpresa de los Dioses, que no entendían lo que estaba pasando en este Cuento, la Vecinita caminó dos pasos para atrás, lentamente, como si sus pies hubieran estado hechos de chicle y se metió en su Departamento Oscuro. Como una película japonesa de terror, pero en reversa. Un Olor a Humedad llegaba desde los sonidos que rechinaban por aquí y por allá.

 

En fin...

 

El Macho Marido llegó a la Azotea. Y la esperanza volvió a aparecer en su Corazón. Su pecho se expandió con sentimientos de Placidez y Excitación. Era hora de darle de comer veneno a Santa Claus.

 

Una bola roja con peluche blanco, encerrado como un Conejo en su Jaula, temblaba en la Jaula para Secar la Ropa donde estaba atrapado Santa Claus.

“Ey, qué tal Santa. ¿Todo bien?”, dijo el Marido Ojete ante el Gran Señor de los Juguetes... Santa encerrado y derrotado por la Dimensión del Halloween. El Macho Marido rió.

 

Santa tenía un plato para Perros juntó a él. El Excremento y los Meados de Santa Claus eran como Dulces de Colores en esa Jaula para secar la Ropa en que la Navidad por fin estaba siendo Eliminada.

El Macho Marido metió la mano a la bolsay dijo “aquí tengo tus polvos mágicos Santa...”, y espolvoreando un puño de Veneno Blanco trató de atinarle al plato de Santa Claus.

 

Unos Ojos Amarillentos se vieron asomar desde la Bola de Carne Roja y de Peluche Blanco que volteó a mirar al Marido Captor.

 

“Irrespetuoso”, dijo Santa Claus desde la Jaula para tender la Ropa. Y en el Cielo, unos Relámpagos azules aparecieron y brillaron como efectos esepciales en la serie de Wanda Vision.. Santa quería levantarse. Santa quería decir unas Palabras Mágicas y llegar a la Liberación. Pero le estaba prohibido. Las Leyes de los Seres Mágicos así lo dictaban. Santa Claus no podría confiar en la Magia que le era inherente. Así tendría que ser. Había sido encerrado. Había sido capturado. Las cosas se manifestaban de este modo en ese Tiempo. Y el Macho Marido Ancho Amador Nada Paciente entró en Trance de nuevo. El Macho Marido suspiró. El Macho Marido se quedó pasmado ante la Jaula, mirando el Polvo que no dejaba de flotar entre la tela cudriculada que mantenía a Santa Claus en cautiverio... partículas blancas flotando y marcándolo todo como un Polvo Fantasmal. El Veneno que tendría que acabar con la Navidad.

 

Y el Macho Marido se dijo, una vez más: “Si pudiera asesinarla... si tan siquiera pudiera asesinarla y amarla, de nuevo... encontrarla de nuevo en su Cadáver...”.

 

Y el Señor Marido sintió una Emoción. Y el Señor Marido sintió una Emoción más. Brillos de Emociones en su Estómago. Brillos de emociones tronando en su Cerebro y por todo su Cuerpo. Pero ya no pudo volver facilmente al Mundo Real.

Entonces resolvió caminar un poco más. Porque dentro de un Hoyo en la pared podía verse parte de un pie de la que todos llamaban Señora Claus, pero que nadie estaba seguro que realmente fuera la Esposa del Señor Claus.

“De todas formas, si es su Señora, pobre de Santa Claus, tiene patas de chivo...”, se dijo el Macho Marido poniendo la mirada en el Hoyo en la pared, diciendo: “Hooooollllaaaaaaaa... ¿hay alguien ahí?”. Y los pies de chivo se movieron entonces, sólo un poco... pataditas de amor...

“Aquí le traigo un regalo Señora Claus... Aquí le traigo lo que me pidió la otra vez que platicamos...¿lo va a querer o no?”. Y diciendo esto, el Marido Macho Mandilón Adorador de lo Culero que su Vieja era y que nadie más soportaría, al menos de la forma en que el Macho Amarido Amarradito Pendejón lo hacía, sacó de su chamarra un objeto perfecto. “Señora Claus... aquí estoy... ¿quiere usted comer? Su esposo ya dió el visto bueno... ¿qué tal si llegamos a un Arreglo?”, dijo el Macho Maridón Mareadón, deslizando el Cubo Rubik por el Hoyo, dándole el Cubo a la Mujer con pies de chivo y que todos llamaban Señora Claus.

 

Entonces salió el Ojo con pestañas de pelo de axila con un “Plop!” que hacía que todo este Cuento fuera muy Mágico. Y el Ojo dijo “¿Ya acabaste? ¿No me vas a hacer mi Masaje? ¡Necesito mi Masaje ya! ¿Con quién hablas? ¿Quién te dio permiso para convivir con los Prisioneros de la Navidad?”.

 

“La odio y la amo. Odio la manera en que ha engordado y adoro sus lonjas y la manera que parece mostrar cuando sonríe con los dientes llenos de suciedad y de mazorca, adoro los hongos de sus pies, la manera en que eructa, adora la manera en que tiene de gritarme y de mostrar un gesto todo culero, enfadad siempre, ¡¡¡¡mi Mujer Adoradota!!!!”.

Y unas figuras mentales surgían en su cerebro. Y el Marido Macho Mandilón ya no podía hacer nada. Eran como los quejidos de la Iguana y el Chango en la Selva Lacandona, durante unas Vacaciones que pasé con mis Abuelos en Tapachula, Chiapas. Era como escuchar que el Láser y que las Luces Estroboscópicas hacían al iluminar un Rostro demasiado Oscuro de una de las Mujeres más Hermosas que la Humanidad han traído a la Existencia.

Pues Hermoso es lo que no se puede Aprisionar. Pero más Hermoso es lo que no se puede aprisionar y que termina siendo aprisionado por la Mujer de Uno. Asi es.

 

 

El Macho Marido volvió a las Escaleras. Parecía que todo estaba rodeado por la Percepción de la droga. Así las cosas, no era fácil hacer nada. Los Sentimientos todo lo inundaban.

 

Pero aun así, a pesar de todo, el Marido Macho Machito Culerito bajó los peldaños con mucha agilidad. Abrió la puerta de su Departamento y escuchó puro silencio. De ese silencio que es incómodo. De ese silencio que antecede la carrera del Cheeta cuando está a punto de cazar. Y el Macho Marido caminó de aquí para allá. Y no encontró nada que le diera Señales que su Esposa estaba por ahí. Pero no se preocupó. La Señora Diosa Ojete siempre se las arreglaba para aparecer. Así, de repente.

 

Habiendo cumpliendo con sus responsabilidades de Pendejo Castrado de los Huevos, el Macho Marido se puso ante la ventana de la habitación donde empezaban a aparecer los Sueños. Y en ese momento supo que ya no la vería más. Era sólo una sensación.

Sólo una Sensación.

 

Como la seguridad de que saldría el sol.

 

 

Se escuchó un alarido. Como un jadeo lejano. Así. Como si una Pareja de amantes se permitiera todo y todo fuera un Sueño que comienza cuando el Alcohol llega a su Lugar Perfecto al ponerse la Fista Buena. Así. De nueva cuenta. Como todo lo Bueno, una vez y otra vez más. Copular. Copular con la Muerta. ¿No era lo que él había querido? ¿No había sido lo que el deseaba? Hacerla callar y cogersela. Reencontrarla estando ella Muerta ya.

 

Pero era raro. Ningún ruido. Ningún regaño. Ningún grito. ¿Qué chingados había pasado?

 

El Alarido que se escuchó provenía del Departamento donde vivía la Vecinita Espacial. El Macho Marido recordó entonces al Señor Claus, doblado sobre su vientre, mirando desde sus Ojos Amarillentos todos Extraterrestres lo que podría pasar. Y también pensó en la Señora Claus. Y tambié pensó en la Señora Claus y sus pies de chivo en el Hoyo que apenas y dejaba ver algo de ella. Y se dijo que no, que ninguno de los Prisioneros podría haber emitido tal Sonido. Un Alarido.

“Mi Mujer no puede gritar desde sus Entrañas porque está Programada. Yo mismo me encargué de llevarla al Servicio y que me la dejaran preparada...”.

 

Y entonces recordó que el número del Password ya no estaba en su Poder. Que el Password que le permitía reprogramar la Batería de su Esposa Mandona ya no estaba con él. Había guardado el número adentro del Cubo Rubik, el Cubo que le había obsequiado a la Señora Claus como Regalo de Comida. Y es que la Señora Claus ya llevaba comiendo puros Juguetes y seguía viva.

 

Pero ya habría Tiempo de recuperar el Password. Ya habría Tiempo, ajá. Ya habría Tiempo de caminar por donde había uno caminado siempre encontrando las mismas cosas y siempre escuchando los mismos sonidos y viendo las mismas caras, las mismas caras mirándote con los ojos fijos, como las Estrellas, como el Ojo con pestañas de axila... cuando alguien...alguien o algo... alguien o algo tocó la Puerta...

 

“¡Abreme Pendejo, que me quedé sin Cuerpo! ¡Abreme ya!”.

Publicado la semana 14. 06/04/2021
Etiquetas
echoes pink floyd , Wanda Vision , santa claus, surreal
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