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Sofi Col

Playa Girón

Nunca se animaba a salir de la sombra. Le gustaba llegar ultraprotegido con 10 kilos de protector encima. Las sandalias le cubrían todo el pie hasta el tobillo. Jamás se sacaba la remera y usaba las mallas más viejas que le llegaban por debajo de las rodillas. En la playa abrió la sombrilla y se quedó debajo sentado en su reposera.

 

El mar estaba calmo, lo observó mientras se quedaba lentamente dormido. Sin embargo, al cabo de unos minutos se despertó sobresaltado: se le estaba volando la sombrilla. Corrió hasta que la alcanzó, no sin antes tropezar y hacerse un corte en la pierna con unos caracoles puntiagudos que estaban escondidos entre la arena. Acto seguido, se levantó y corrió a limpiarse la herida en el mar, sombrilla en mano.

 

Como el agua había empezado a llegar hasta su pies, plantó su sombrilla en otro lugar, más lejos del mar. En ese rinconcito, escaseaba la gente, a pesar de ser de las playas más visitadas. Esto le dio más tranquilidad y paz mental, pero minutos más tarde se dio cuenta de por qué no había nadie en ese lugar. Al lado estaba el tacho rebalsado de basura. 

 

Se llevó puesto el tacho y se volvió a caer, ya que no tenía anteojos de sol y la luz del mediodía estaba dañando su vista. Tirado sobre la arena caliente, boca arriba, con los brazos extendidos, decidió resignarse y dormirse. El día no podía empeorar. Pero pronto aparecieron unos niños corriendo, que lo llenaron de arena. Se sentía una milanesa miserable.

 

Decidió volver a su casa, darse un baño y volver con bolsas de consorcio para recoger todas esas porquerías. Cuando volvió se dio cuenta que había subestimado a la gente, el basural había crecido el doble y para recogerlo iba a necesitar más bolsas de las que había traído. Odiado con las personas, harto de la arena, el mar, de estar en la playa y sintiéndose  revolucionario dejó al lado de cada persona que había en la playa montoncitos de basura. 

 

- VENDO, VENDOOO. DIRECTO DEL TACHO DE BASURA, BOTELLA DE AGUA, PAPEL, BANANA, UN MATE SIN BOMBILLA, LO QUE QUIERA. VENDO, VENDO, A PRECIO ACCESIBLEEE - gritaba melódicamente mientras sorteaba a las personas que lo miraban extrañadas. Ya no le importaba nada, estaba de vacaciones y jamás volvería a ese lugar. Una señora se le acercó y le preguntó por un precio.

 

Incrédulo de que esa persona creyera que los montoncitos de basura dispersados por toda la playa, fuera una obra de arte, evaluó al instante un precio que si se lo pagaba iba a usarlos para limpiar toda la playa. Le propuso que le pagara cien mil pesos. 

 

- ¡No hay forma de que pague eso! ¿Por quién me toma usted? - dijo la señora, escandalizada, y se fue antes de que pudiera convencerla de que se trataba realmente de una obra de arte. Con ella perdió a su primer y único cliente, por lo que decidió abandonar el negocio. La herida en su pierna comenzó a arder, por lo que corrió nuevamente al mar. En la orilla, vio a un pequeño pez que había quedado fuera del agua. Se sintió tan conectado con el animal, que decidió rescatarlo, por lo que lo agarró, se sumergió y comenzó a nadar mar adentro. Abrió los ojos bajo el agua y se dio cuenta de que era más feliz ahí abajo. 

 

Murió ahogado. El pez se fue nadando.

 

<Con la colaboración de Ray Bolton>

Publicado la semana 40. 04/10/2020
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Ray Bolton, Sofi Col, Sofisticada Colapsando, Cadaver exquisito
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