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Sofi Col

Nueva era

Eran las 3 de la mañana y el colectivo no pasaba. Me ilusionaba con las luces de los semáforos cuando cambiaban de color. "Por fin", pensaba, pero no. El colectivo no llegaba. Volvía a sentarme en la vereda a esperar. Cada tanto miraba el celular. Fue después de una espera tediosa de ganas de volver a mi casa, recostarme en la cama y dormirme mirando una película, cuando escuché una voz.


-¿Qué hace ahí, señorita?
-Estoy esperando el colectivo - respondí, tratando de dilucidar de dónde salía la voz.
-¿Qué colectivo? Hace un mes no pasan colectivos por la ciudad.

 

Estaba asustada. Un policía, (o suponía yo que lo era, ya que no lo podía ver) me estaba diciendo que el colectivo que estaba esperando para volver a mi casa y poder descansar, no iba a pasar. Agarré nuevamente mi celular y me fijé en la aplicación del colectivo el recorrido y su itinerario. La página me dio error unas cuántas veces. No podía lograr que cargue, al parecer la señal había expirado.


-¿Qué es lo que intentas mirar? -volvió a aparecer la voz ronca del "policía" que parecía provenir de otra dimensión de la ciudad.
-El mapa, para ver cuándo pasa el colectivo. Necesito volver a mí casa.
-Lo siento mucho, pero hace ya un mes que no hay señal en las calles.


A esta altura yo pensaba estar divagando, o soñando. Pero claro, la voz del policía la escuchaba y el colectivo no pasaba. Traté pellizcarme, gritar fuerte, hice piruetas en el medio de la calle, todo para probarme que estaba despierta.


-¿Cómo que no hay señal en las calles? - dije temblorosa.
-No, no es necesario que haya señal en las calles, porque todos están en sus casas.

 

Ahí me di cuenta. Estaba en la intersección de Acoyte y Avenida Rivadavia, un viernes a las 3 de la mañana, y no había nadie en las calles. Estaba sola con la voz de un policía…


-¿Y usted? ¿Dónde está?
-En mi casa, también.
-¿Y cómo puede verme?
-Desde la ventana. No te asustes, la tecnología no avanzó tanto.
-Ah… ¿Y por qué no lo veo, entonces?
-Porque para que me viera debería moverme del sillón, y la verdad es que estoy muy cómodo tomando una cerveza.
-Okey… Entonces, usted que está en su casa podría ayudarme a que yo vuelva a la mía.
-Imposible.
-¡¿Imposible?! ¿Y eso por qué?
-No está permitido que nadie regrese a sus casas.

Publicado la semana 14. 03/04/2020
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