04
Seda

6:07

La señora Lucía se encendía con el alba.
El suyo no era uno de esos despertares plácidos y humanos a los que todas y todos estamos acostumbrados.
Ella se encendía, como accionada por un interruptor.


En un instante estaba dormida, “click”, y al siguiente atareada.
Un torrente de preocupaciones la sacaba de la cama.
Era el suyo un despertar de mecha corta, una explosión de diligencia: los platos, comprar el pan, el desayunode lasniñas,despertarlas,airearlacasa.


Si no se ponía a ello de inmediato se atragantaba, se le hacía bola y acababa por no hacer nada.
Ese despertar, ese abrir las persianas cada mañana, le recordaba a una escena de aquella película de tan mal gusto que su Mariano – Dios lo tenga entre sus brazos – la había llevado a ver no recuerda sí en el setenta y cinco o en el setenta y seis.


Cada mañana, a las 6:07, se le abrían los ojos de par en par, como sujetos por palillos, y no los volvía a cerrar.


Con un dedo ciego y friolero oteaba las zapatillas hasta colocarlas justo debajo de sus pies. Derecha con derecho, izquierda con izquierdo y a veces del revés.
Su voluntad tiraba de un sistema de poleas, la sacaba de la cama y como un robot doméstico empezaba a pasearse por su hogar.
Y así cada mañana.


Hasta que las niñas dejaron de serlo - Mariano ya había muerto – y les dio por opinar.
Lucía: “Es que ya no puedo dormirme, hijas”
Manuela y Ana: “Pues salte a por el pan”. Fue un martes 25 de noviembre en el que doña Lucía empezó a codearse con los pájaros del barrio.


Estaba a lo suyo, hurgando en la bolsa del pan para despedazar “un currusquito de na” cuando algunas migas cayeron al suelo. Temerosos primero, y de un plumazo después, tres, cuatro o no sabe cuantos aparecieron, comieron y se fueron. Clavó el dedo en el cuello abierto del pan, arrebañó con la uña un pedacito más de su interior, y lo tiró al suelo.


Desde aquel martes 25 de noviembre en adelante, todos los días, de 6:25 a 7, la señora Lucía y los pájaros del barrio desayunaban acompañados. Y así cada mañana.

Publicado la semana 4. 26/01/2020
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