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S. Monticelli

Crees que duermes.

 

Crees que duermes mientras fuera la lluvia doblega los malvones resignados. Crees que escapas en tus sueños al único país que es solo tuyo. Nada de ésto es cierto.
Rozo tu pelo con mis dedos temerosos como si fueras una diosa, despiadada Cleopatra tendida sobre mis sábanas blancas. Mientras tú crees que duermes. Que tienes el mando. Que tu fuga ha sido exitosa. Que puedes desterrarme sólo cerrando tus ojos. Postergar mi amor hasta que despiertes, congelar el tiempo y convertirme en piedra.
Creo que te amo y te odio mientras la lluvia oscurece el cuarto. Mientras crees que duermes y te ríes dándome la espalda. Mientras te baña la luz de algún paraje lejano. Mientras crees que me importa. Y yo, que te amo y te odio tanto, quiero sacudirte, agitarte, espabilarte y que te unas a mi palidez nublada. Pero también quiero que me abraces y me abduzcas, y caminar juntos bajo la mágica cascada que te despoja del misterio, de tu escapismo deliberado, de tu cruel ritual diario.
Crees que duermes subyugándome a mí, a la lluvia y al tiempo mientras corres descalza a través de campos amarillos o escapas de sugerentes laberintos.
Te observo como tantas veces y sonrío. Ya sé tu secreto. Nadie duerme. Todos creen que duermen pero sólo escapan. Me convierto en un Dios al saberlo. Y ya no eres Minerva: eres una liebre temblorosa corriendo a su madriguera. Ahora tú eres la exiliada. Huye, cobarde. ¡Huye!
Pero te quiero tanto…que como bondadoso Dios que soy me apiado. Cierro las cortinas y te abrazo.

Publicado la semana 28. 08/07/2020
Etiquetas
Billie Holiday
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Relato
Año
I
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