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S. Monticelli

Vuelos y raíces.

 

 

El amor se arrastra… repta sobre la tierra y se multiplica como hiedra venenosa sobre los más tiernos brotes, y se incrusta entre las piedras buscando grietas que lo internen en lo hondo, hasta que todo lo invade, todo lo infecta, hasta que no puedes escapar – dijo el Herido-.

El amor vuela… flota, y sueña elevado sobre los rayos del sol y los vientos cálidos, como ave o como pluma, o como inconsciente panadero en un cielo celeste, hasta henchirte de tanta dicha que te pierdes, hasta que no puedes escapar -dijo el Enamorado-.

El amor se irgue… crece desde su origen hasta tan alto consiga desarrollarse, cual árbol no teme a lo hondo porque sabe que enraizarse es inevitable para extender sus brazos, no le urge el cielo porque sabe que sus hojas pueden volar henchidas cada vez que sople el viento cálido

-  dijo el Viejo- y prosiguió:

El amor, solo se hunde o vuela, cuando tienes miedo o urgencias, y solo se irgue y crece cuando te abrazas y te quedas.

Publicado la semana 17. 20/04/2020
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