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Ray Bolton

Entre nosotros

Llego a la nave, todavía somos pocos. Corro a la computadora para seleccionar el color que voy a utilizar y los últimos accesorios que quedan, antes de que los demás usen todos. Recurro a lo mismo de siempre: cuerpo amarillo con un sombrero de cowboySé que el amarillo es un color muy estridente y poco estratégico para pasar desapercibida, pero prefiero ser fiel a mis gustos antes que discreta. Veo que van llegando otros tripulantes a la nave y comienzo a impacientarme, así que me pongo a correr por la sala, dando vueltas alrededor de las máquinas. Al cabo de unos segundos, varios de mis compañeros me siguen, también nerviosos. Pronto se ocupa la nave y ya no se admite a nadie más, por lo que comienzo a insistir para que avancemos a la Cafetería y a las demás salas.

Enseguida se abre la puerta, y salimos todos corriendo, dispersándonos por la nave. Yo me paro junto a la mesa principal de la Cafetería para chequear las misiones que me fueron asignadas: Navegación, Electricidad, Reactor, entre otras. Se me erizan los pelos al notar que tengo varias tareas pendientes en la sala de Electricidad, y me dirigo hacia allí para sacármelas de encima lo antes posible. Nadie quiere pasar mucho tiempo en esa sala ubicada en el extremo sur de la nave, siempre pasa algo ahí, así que me voy a apurar. Corro por el pasillo desde la Cafetería y primero hago una parada en la sala de Administración para pasar por el sensor mi tarjeta de tripulante. La paso demasiado rápido y el sensor no me la admite. La paso de nuevo y... demasiado lento, una vez más. Pongo los ojos en blanco mientras la paso por tercera vez y, finalmente, el sensor la acepta. Salgo corriendo a toda velocidad hacia el pasillo porque me cruzo con el Tripulante Azul y tiene actitud sospechosa. Mejor no hacer amigos que te puedan clavar un puñal en la espalda después. Paso corriendo por el Almacén y pronto entro en la sala de Electricidad... por suerte está vacía. Pero no me confío, puede llegar alguien en cualquier momento, y no quiero tentar a la suerte. Me dirigo hacia las palancas para realizar mi primer tarea: desviar la corriente de energía hacia Administración. Bajo la palanca indicada y siento cómo la electricidad se mueve un poco por mi brazo. Rápidamente me muevo un metro hacia el costado y ejecuto la siguiente tarea: calibrar el distribuidor. Tardo un minuto entero en realizarlo, y siento que se hace eterno. Cuando por fin lo logro, sólo me falta una tarea en Electricidad: arreglar la conexión de los cables. Estoy por comenzar la tarea cuando justo veo que entra el Tripulante Naranja en la sala. Me muevo hacia la esquina para alejarme y ver qué hace. Cuando compruebo que está realizando una de las tareas, continúo con la mía. Uno rápidamente los extremos de los cables rotos y salgo a la velocidad de la luz de la sala, para dirigirme a Navegación, en donde tengo la mayor cantidad de tareas ahora. Siento un gran alivio al alejarme de Electricidad.

Me dirijo hacia Navegación por el pasillo ubicado en el este de la nave, donde generalmente no circula mucha gente. Me cruzo al Tripulante Violeta en el camino, quien corre en dirección contraria a la mía. No me detengo y sigo corriendo hasta entrar en la sala. La primera tarea que realizo es aceptar la energía redirigida desde Electricidad. Luego, me acerco rápidamente al panel de control y me encargo de estabilizar la dirección de navegación de la nave. Por último, salgo al pasillo y arreglo el cablerío correspondiente. De repente, escucho una alarma: alguien tocó el botón para convocar a una Reunión de Emergencia en la Cafetería. Termino rápidamente mi tarea con los cables y me dirijo a la Cafetería, en el centro de la nave. De a poco van llegando todos los tripulantes, y comenzamos a debatir.

Tripulante (T) Rojo: Los convoqué porque acabo de encontrar muerto en Electricidad al Tripulante Verde Oscuro.

"Yo sabía que algo iba a pasar en Electricidad, menos mal que realicé rápido las tareas", pienso para mis adentros.

T. Naranja: ¿Sabés quién lo mató?

T. Rojo: No vi a nadie alrededor, sólo llegué para hacer mis tareas y vi el cuerpo cortado por la mitad.

T. Rosa: Para mí fue Blanco, lo vi muy pegado a mí por un rato, no me gustó.

T. Blanco: Estaba haciendo las mismas tareas que vos, Rosa, yo también podría decir que vos me estabas siguiendo a mí...

T. Rosa: Pero yo ya sé que no soy un impostor, además ni siquiera negaste la acusación que hice. Para mí expulsamos a Blanco de la nave. ¿Quién está conmigo?

T. Azul: ¿Tenés pruebas de que fue Blanco el que mató a Verde Oscuro, Rosa?

T. Rosa: Bueno, pruebas concretas no, pero sospecho.

T. Rojo: Sin pruebas no vamos a expulsar a nadie, necesitamos estar seguros.

Yo, T. Amarilla: Bueno, entonces continuemos con nuestras tareas. Recuerden que la misión que tenemos como tripulantes es completar todas las tareas de la nave para poder irnos lo antes posible.

T. Azul: Estoy de acuerdo, sigamos. Violeta está muy callado...

Todos miramos al Tripulante Violeta, que parece ausente, mirando para otro lado y desconcentrado. Sospechoso, pero nos separamos igual y cada uno continúa con sus tareas. Me dirijo nuevamente a Administración, ya que tengo que arreglar los últimos cables cortados para poder continuar con mis tareas en el oeste de la nave. Entro en la sala y veo que el Tripulante Rojo se encuentra arreglando los mismos cables que tengo que arreglar yo. ¿Quedarme esperando a que termine o acercarme igual? Esa es la cuestión. Si me acerco, corro peligro ya que no sé si él será quien mató al Tripulante Verde Oscuro, pero, al mismo tiempo, si me quedo parada sin hacer nada corro peligro de levantar sospechas, y no quiero que el Tripulante Rojo me acuse de impostora frente a los demás, ya que lo escuchan con atención. Decido arriesgarme, por lo que me pongo a su lado y comienzo a arreglar los cables. Por suerte, nada ocurre, y ahora sí puedo correr hacia las últimas salas, en donde realizaré las tareas que me faltan. Paso nuevamente por la Cafetería central, y corro a través del pasillo del Ala Médica, paso por la sala del Motor Superior y llego rápidamente a la sala en donde se encuentra el Reactor, el cual tengo que iniciar siguiendo un patrón de botones bastante simple pero tedioso, ya que me hace perder tiempo valioso y me impide observar si viene alguien siguiéndome detrás. Realizo la tarea lo más rápido posible y corro, por fin, a mi último destino: el Motor Inferior. Sin embargo, cuando llego me encuentro con una desagradable sorpresa: el cuerpo del Tripulante Violeta. Enseguida presiono un botón de emergencia en la pared de la sala, para reunir a todos nuevamente en la Cafetería y reportar mi hallazgo. Corro hacia el salón principal y me acerco a la mesa del centro.

Yo, T. Amarilla: Los convoco para reportar la muerte del Tripulante Violeta, encontrado en el Motor Inferior. No vi a nadie alrededor.

T. Azul: Pobre Violeta, yo sospeché de él... Amarillo, ¿no viste a nadie entonces?

Yo, T. Amarilla: No, a nadie. Estaba por hacer mi última tarea y lo encontré.

T. Rosa: Bueno, claramente Amarillo lo mató. Acaba de admitir que no vio a nadie alrededor, ¿quién más pudo ser?

T. Blanco: Acusás mucho y asumís poco, Rosa. Voy a empezar a dudar de vos...

T. Rojo: No señalemos más con el dedo si no tenemos pruebas. Faltan pocas tareas, así que para mí continuamos hasta completar la misión.

T. Naranja: Acuerdo, sigamos.

T. Rosa: Ok, pero para mí o es Amarillo o es Blanco. No me cierra ninguno de los dos.

Todos: Basta, Rosa.

Al finalizar el debate, corro nuevamente por el oeste de la nave hasta llegar al Motor Inferior, en donde realizo mi última tarea: cargar el motor. Una vez terminada, me dirijo por el pasillo hasta la sala de Seguridad, en donde se encuentran las cámaras de vigilancia que permiten observar todos los pasillos de la nave. En la sala ya se encuentra el Tripulante Naranja, pero decido arriesgarme nuevamente y ponerme a mirar por las cámaras a su lado, en busca de alguna anomalía. Todo parece tranquilo y bastante vacío, salvo por algún Tripulante pasando ocasionalmente por alguno de los pasillos. De repente, veo cómo el Tripulante Rojo pasa corriendo con el Tripulante Azul muy cerca suyo y, antes de que pueda comenzar a sospechar, veo por la cámara cómo el Tripulante Azul apuñala al Rojo, dejando su cuerpo ensangrentado en medio del pasillo. Horrorizada, veo cómo el Azul corre y se esconde en una rejilla de ventilación en el mismo pasillo. Sin perder tiempo, el Tripulante Naranja y yo salimos corriendo de la sala de Seguridad y nos dirigimos a la Cafetería, para convocar una Reunión de Emergencia. Una vez todos oyen la alarma y se acercan, decidimos proceder con la acusación.

T. Naranja: Acabamos de ver con Amarillo, a través de las cámaras, cómo Azul mató a Rojo en el pasillo este, cerca de Navegación. Después se escondió en una rejilla de ventilación. 

Yo, T. Amarilla: Hay que expulsarlo de la nave.

T. Rosa: Ah, pero cuando yo acusé a Blanco y Amarillo nadie me hizo caso. ¿Cómo sabemos que dicen la verdad?

T. Blanco: No nos queda otra que creerles, Rosa, y vos nunca diste pruebas, sólo acusaste por acusar. Voto porque expulsemos a Azul.

T. Rosa: Bueno, lo expulsamos, pero después expulsamos a Amarillo o a Blanco, porque desconfío hace rato.

T. Naranja: Azul, ¿algo para decir antes de ser expulsado de la nave por impostor?

T. Azul: ...

Acto seguido, abrimos una compuerta de la nave y arrojamos al Tripulante Azul al exterior. Observamos por las ventanillas cómo su cuerpo se aleja flotando lentamente en la oscura inmensidad. Por fin, luego de tanto tiempo, me relajo. Completamos todas las tareas y expulsamos al impostor de la nave. Ya podemos regresar. Sin embargo, mi alivio no dura mucho tiempo, porque veo cómo mis compañeros tripulantes se dispersan nuevamente, sin saber por qué. Corro detrás de ellos, para preguntarles qué está pasando, cuando de repente veo cómo el Tripulante Rosa se abalanza sobre mí. 

Había dos impostores en la nave.

Publicado la semana 46. 09/11/2020
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Volví a la carga después de un mes sin inspiración, Este juego me quemó la cabeza, Esto se llama: sacar inspiración de cualquier lado
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