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Ray Bolton

Las vacunas de Putin

Hola, ¿Esther? La verdad es que ya ni sé si este es tu número, porque nunca atendés cuando te llamo y siempre me deriva al contestador. Pero yo te hablo igual, porque estoy sola, viste. Recordarás que hace unos meses en uno de mis arrebatos arrojé el televisor por la ventana, bueno, me pude comprar otro con unos ahorros que tenía. Se ven en blanco y negro todos los canales, pero algo es algo, viste. Me gustaría saber cómo estás, querida, ¿podés creer que cada vez que te llamo estás ocupada? Bueno, cuestión que me estuve informando con el nuevo aparato, porque la cuarentena ya me tiene agotada. Se ve a todos los jóvenes saliendo a tomar sus porquerías y los viejos nos tenemos que seguir guardando, ¿a quién se le ocurre? Al parecer el gobierno está comprando vacunas por todos lados, viste, ya perdí la cuenta de cuántas hay. A ver, está la de Putin, que es esa Espúnik no sé cuánto, ¿puede ser? Está esa que tiene nombre de nave espacial, tal vez si me la doy cumplo mi sueño de ir a Marte, Esther, imaginate. Ah, también había una de los alemanes, ¿o era de Estados Unidos? Y creo que había otra de China. Ya no sé quién colabora con quién, Esther, es un despelote. Pero con tal de que me dejen salir me las doy todas, sabés, me cansé de dar la vuelta de manzana y meterme en el departamento de nuevo, quiero vivir. Los viejos tigres ya no tenemos miedo, viste. Les vendo mi televisión nueva con tal de que me dejen ir a tomar un cafecito al rincón de todos los sábados. ¿Te acordás, Esther? Siempre íbamos a ponernos al día de todos los chismes del barrio. Bueno, teneme paciencia porque me voy por las ramas, ya me conocés, viste. Hablaba de las vacunas, la verdad es que son tantas que ya me mareo, no entiendo quién las compró, cuándo ni cuántas dosis son de cada una, y me parece muy sospechoso que las compren antes de estar aprobadas, viste. También es raro que las tengan todas listas en un año, no sé, para mí que son estos del FBI, los que te conté que te controlan la dirección IP de la computadora, viste. Son estos mismos, que saben todo y manipulan la información. La verdad, yo veo la tele y no sé qué pensar, Esther, no les creo nada, a mí no me engañan. Encima tampoco me puedo ir de vacaciones para alejarme de todas estas locuras, estoy sola confinada en este departamento que se cae a pedazos. Viste que decían estos días que tal vez se puede viajar a otras provincias en el verano, cada una con un protocolo distinto, ya no entiendo nada, querida. ¿A dónde me voy a ir yo sola? ¿A Misiones? Con el calor que hace por allá, imaginate a esta viejita en ojotas, me van a tener que llevar en silla de ruedas por las cataratas. ¡Ni loca! Mi única opción era viajar a la costa y tampoco se puede porque van a ir todos los jóvenes, esta juventud perdida nos va a matar a los viejos, yo sé lo que te digo. La verdad, con tal de que me dejen ir a la playa me postulo yo misma como voluntaria para probar todas las vacunas, sabés. Pero no me van a dejar, claro, por vieja. Población de riesgo. Pero mirá qué ganas de subestimarme, si yo hace unos meses levanté solita el televisor y lo arrojé por la ventana, ¿población de riesgo me van a decir a mí? Le declaro la guerra a estos del FBI, que no entienden nada, se deben estar rascando el ombligo todo el día y comiendo donas, en vez de perseguir a los jóvenes que salen, viste. Ni siquiera me responden la solicitud para el viaje a Marte, ¿podés creer que la envié hace meses y todavía no obtuve respuesta? Me parece una falta de respeto, la verdad es que estas instituciones me tienen podrida. No creo ni en el FBI, ni en la OMS, ni en la ONU, sabés, no les creo nada, me cansaron con sus mentiras, viste. Al que sí le creería es al hombre este, Putin, ruso creo que es, ¿viste qué buen mozo, Esther? En este punto, si no me puedo ir a Marte, me conformo con Moscú. Después buscaré en el coso este de la computadora, Gúgel, a ver si consigo ofertas de viaje para dentro de un tiempo. Bueno, Esther, veo que no me vas a responder, no sé si estarás en el baño, una tristeza no poder escucharte, querida. Estaría bueno que me atiendas algún llamado, viste. Un beso.

Publicado la semana 43. 11/11/2020
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Esther sigue en el baño
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