12
Ray Bolton

La misión

Corrió hasta el baño y se encerró en un cubículo. No era momento para entrar en pánico, tenía que salir todo como estaba planeado.

Miró el reloj, tenía tiempo. Debía ocuparse de los nervios para que no le jugaran una mala pasada. Se estaba agitando, por lo que apoyó el maletín en el suelo, sacó el inhalador de su bolsillo y se dio unos minutos para recuperarse. A continuación, descargó el inodoro para no ser sospechoso, salió del cubículo y se fue a lavar las manos y la cara.

Una vez salió del baño, se acercó a una de las pantallas para chequear la hora de embarque. Había calculado los tiempos perfectamente, nada tenía por qué salir mal. 

Caminó a paso apurado, disimulando lo mejor que podía, y se colocó en la fila para embarcar. Miró a todos lados, paranoico, queriendo pasar por la manga y subir al avión lo antes posible. Esperó unos tediosos veinte minutos hasta que, por fin, la cola comenzó a avanzar rápidamente. Contuvo el aliento hasta que entró en el avión.

Ya ubicado en el asiento, por fin se relajó. Respiró profundo durante un minuto, había logrado su objetivo. Disfrutaría de un largo vuelo antes de llegar a destino y entregar la información. Se paró para colocar el maletín en el compartimiento, pero no lo encontró. ¿Cómo podía ser? Si recién había subido al avión con...

De pronto, cayó en la cuenta: hace horas que no llevaba el maletín en la mano y no lo había notado por los nervios. Comenzó a entrar en pánico y sacó el inhalador de su bolsillo para respirar. Había repetido esta escena horas antes... en el baño... ¡El maletín había quedado en el cubículo del baño en el aeropuerto! Quiso morir. Se levantó rápidamente del asiento, aflojando la corbata que tanta presión hacía sobre su cuello y, con el inhalador en la mano, corrió a buscar a la azafata para rogarle que lo dejaran bajar del avión. Mientras debatía, éste despegó. Desesperado, corrió a su asiento haciendo caso omiso a las indicaciones de permanecer sentado y observó por la ventanilla cómo el aeropuerto se veía cada vez más pequeño. 

Se sentó, derrotado, en el asiento. Se colocó el cinturón, encendió la pantalla táctil y seleccionó una película para ver. Disfrutaría lo mejor que podía sus últimas horas de vida.

Publicado la semana 12. 16/03/2020
Etiquetas
estrés
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
12
Ranking
0 71 0