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Peregrina Flor

La maravillosa perra Mela

Poema a Mela

 

Te estaban cuidando mal, pienso barato y encierro, 

acabándose tu vida, tan rencoroso desprecio, 

que ni paseabas ni te admiraba sabrosa

la luz del Sol. 

 

Lenta en tus movimientos, sin cuidados necesarios

siendo un pastor alemán del mejor pedigree. 

Mala suerte la tuya sin embargo, Reina mía, 

hasta que supe que del cielo Dios me imponía, 

cambiar tu rumbo, hacerte mía. 

 

Once meses en mi vida me llenaron de oro puro. 

Trece años viviste y el último, el mejor. 

Felices nos hiciste con tu libertad, buena caricia, 

ni un solo día de tu vida estando conmigo, recordaste

al sujeto primero que te adoptó en Álava para privarte

de paseos bajo la luna, contacto con otros perros, 

correr libre y nunca atarte bajo cadena, 

tu veterinario al día y tu agua fresca. 

 

Mela, mi perra que once meses fue mía, 

que amé y disfruté con un poco de dolor por tu pasado

arrastrado como una enorme piedra todavía,

pero con una sonrisa porque unos meses amorosos

fuiste la dueña indiscutible de tu vida y de la mía. 

 

¿Por qué la gente no comprende abiertamemte

que la carne es carne en todas partes y teniendo vida

siente? 

¿Por qué estos casos son el día a dia

y observándolos los sensibles  al dolor

ajeno, les llora el alma y sudan sangre de agonía? 

 

¿Por qué no hay leyes a medida del dolor

de todas las formas de vida conocidas? 

 

Ahora me queda tu recuerdo paseando libre por la playa, 

con amigos perros a tu lado, 

recuperando fuerza en tus patas y amando

como nunca habías amado a aquel que con su mano te acaricia

para no hacerte nunca daño. 

Publicado la semana 50. 07/12/2020
Etiquetas
Mi vida y su transcurrir , Léelo a tu perra, Parque
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Género
Poesía
Año
I
Semana
50
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