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Peregrina Flor

Dejando caer la ropa al suelo, con disimulo

 

Juegos de seducción, dolor y arrepentimiento

Para Minio Gregorio Pedro Manuel.

Todo lo iba enseñando, todo lo iba mostrando, la negrita de esa calle y a la par que iba cantando…

Guapa Simona Ghuxthagcha, sabía que estaba viva de casualidad. Porque Dios la quería proteger. Sino haría ya tiempo que no existiría. Negra Simona, sabía que no valía ser guapos.

Sencilla Simona sabía que con matones había pocos trucos, cuando le ponían el ojo a una. Pero ella era negra y con curvas y no era un primer objetivo. A la par, se hacía un poco mala para que no fuese apuntalada a la primera. Perfumada Simona sabía que si era necesario para salvarse enseñarlo todo lo haría. Aún así, no era una garantía de vida. Hermosa Simona sabía que Dios había invertido tiempo en ella. Sabía que Dios la quería con medidas porque nunca había sido propiamente un ángel. Negra Simona se movía con soltura, en su cara de veinte añera, ni una sola arruga le desfiguraba el rostro redondito que adornaba con unos aretes de colores vivos en las orejas. Negra Simona había hecho el amor con los que la habían amenazado de muerte para salvarse, y lo logró. El precio había sido caro para ella. Así perdió su virginidad.

Así tuvo un primer contacto con la mierda de este mundo que no la dejo ser pura.

Preciosa Simona era buena hasta que tuvo que pecar para que la dejasen en paz los malvados que a todo bueno quieren hundir, pero menos mal que ahí esta Dios para su defensa.

Ciertas veces pensé que el mundo era de los malos, pues los buenos se ocultan durante mucho tiempo mientras los malos hacen el mal, incluso a los buenos que nunca buscaron problemas.

Doña Simona daba vueltas y su cadera iba mostrando por donde quiera que fuera pasando que poco a poco iba mandando. A la gente del pueblo interesando, flores de feria ya marchitando con las caderas que van danzando. ¡Ay de Simona! sino lo enseña, el movimiento de sus caderas, grandes sus pechos que sobresalen de apretadas blusas faltas de botones.

Simona Ghuxthagcha había estudiado para una prestigiosa modelo profesional, para desfilar en pasarelas de modelos de conocidas firmas. Había aprendido a calzarse y vestirse y peinarse. Se pintaba los labios de rojo carmín. Se compraba zapatos con lazos y catorce centímetros de alto de tacón. Las faldas eran entalladas, las franelas ajustadas. Eso la hacía deseable a los hombres, pero con eso también lograba que la dejasen en paz. Lo tenía muy estudiado. Cuando un hombre la molestaba demasiado, lo insultaba.

Simona, Simona negra ¡ay que desgracia color de piel que no cae en gracia!. …Ay que sufrida llevarlo a cuestas por las esquinas. …Ay que potencia con ese cuerpo que la sustenta.

Simona quiso ser buena, pero su medida fue la maldad de los demás. Sabía que tenía que defenderse pues no era santa ni mártir, y lo hizo.

Ese fue su único error, que hubiese deseado no haber cometido jamás.

Negra Simona, Simona negra fuiste la burla de extranjeras, que iban diciendo estamos más buenas. Negra Simona, Simona negra que sin embargo para quitar las penas y alegrar almas eras primera, y para los negros estabas más buena.

Simona sabía que vivía en el país con más delincuencia del mundo. Todos eran potenciales asesinos, a pesar de ello, también habría quien quisiera vivir en concordancia con Dios y lograr el cielo.

A esos buscaba, pero a Simona la buscaban los negros malos que querían pecados, ¡que desgraciados¡.

Simona vivía en un lugar pobre y la hacían pasto de delincuentes de los que escapaba con dulces y cariñosas palabras.

Ella quería salir de ahí, pero no tenía dinero suficiente y sin saberlo en ocasiones incluso se ganaba la vida como mujer fácil, todo para salvarse. Las circunstancias así marcaban los hechos.

Simona negra de mala zona, que pena de santa que hubiera sido y Dios lo sabe por los caminos, que nos conoce como a Él mismo.

Iba mucho a la iglesia. Eso en ocasiones alejaba a los negros que la deseaban pues también creían en Diosito.

Simona iba por verdadera vocación y les llevaba flores a los santos.

No oía misas pero les oraba y veía como lo mejor de su vida.

Simona baila merengue, bailaba salsa, y hasta breakdance, por los caminos.

Simona era un fichaje del mismo Hollywood, la hubiera contratado y querido. Todo puede ser.

Negra Simona Ghuxthagcha era mulata de sangre y cuerpo desde un principio.

Ella era muy justa, pero en su zona eso asusta.

Quiso ser monja, pero creyó sin llevar sus ropas, que Dios la conocería y la querría con todas las circunstancias de su vida.

Adoró mucho a la virgen María. No le hubiera importado ser virgen toda su vida.

Negra Simona era una estrella que por las noches se mete en ellas mirando al cielo que tanto quiso.

Simona era ya un mito de resistencia ante los caprichos de gente mala que la buscaba para hacerle daño. Dios es testigo de lo que dijo.

Dios que me oye, sabe que hablo por lo que he visto. Dios que me oye sabe que sé que nos conoce a cada uno como sus hijos. Negra Simona hizo un curso de maquillaje y mejoraba más aún su físico. Negra Simona era un ejemplo de mujer galante que ama la vida, ir muy derecha, mirar a los ojos, ser verdaderos, ser buena gente, no haciendo daño, amar a Jesusito.

Sabía que con Jesusito se podía hablar. Él nos escucha. Él está presente. Más que cualquier cosa visible de nuestra vida.

Pero también tienen su personalidad, y eso también le hace como nosotros.

Para ella Jesusito tenía derecho a todo en este mundo, a tener todas las oportunidades que gentes de antes no le brindaron tener para demostrarnos todo lo que sabe y que tan valioso es.

Siempre dijo que si hubiese vivido más años, hasta llegar a viejo y morir de muerte natural, hoy sabríamos mucho más. Negra Ghuxthagcha odiaba las cruces. Jesusito no tuvo que haber muerto en una cruz, como ha pasado. Ese fue un grave error que ha hecho pensar a muchos si sería por no cuajar en los grupos, y eso es totalmente falso, porque si hay alguien que se lleve bien con todos ese es él. Él es realmente maravilloso y se lo merece realmente todo. Lo dice alguien que le conoció.

Pensaba que debía tener la oportunidad de volver y ser tratado muy dignamente, con mucha alegría por parte de todos, llevar una vida feliz, y jamás, jamás, ser asesinado. Lo pensaba realmente. Negra Simona sabía que no querían de nosotros robots perfectos, sino personas que pudiesen vivir en armonía con lo que nos espera en el cielo, en la vida eterna. Había que prepararse para eso, y para ello había que conocerlos. Así se les alcanza.

El beneficio es de todos. El sacrificio vale la pena. Vale, se acaba, no soy yo, es un personaje de mi imaginación, que efectivamente tiene mucho que ver conmigo.

“Simona ya no es un mito ni una leyenda. Es un ejemplo de gente sabia y de resistencia. Que Dios le perdone lo malo, que fue mucho”. Peores… fueron los que la han convertido en negra Simona. Achí é. Ciao.



 

Publicado la semana 12. 16/03/2020
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La observación , En cualquier momento
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