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Odiseo

La Ruina en el Cielo

Entre las nubes y el sol se alzaba una gran ciudad con las mansiones y jardines más bellos del mundo gracias a la magia de sus habitantes. Desde la resplandeciente urbe centenares de reyes dominaron el mundo entero sin que nadie se atreviera a desafiarlos. Por milenios recorrió los cielos empujado por los vientos tan brillante como una joya. De esos días solo quedan los recuerdos de un viejo que pasea por unas ruinas largamente olvidadas por el resto del mundo.

El anciano hechicero caminaba apoyado en su bastón constantemente recordando como las cosas solían ser. Las casas deshabitadas se desmoronaban lentamente, bloques enteros se caían al vacío empujados por los fuertes vientos. Los jardines al ser abandonados primero crecieron de manera descontrolada convirtiendo momentáneamente la ciudad en un bosque. Cuando los hechizos que protegían el medioambiente se agotaron debido al paso del tiempo el inclemente clima de los cielos se encargo de matar a toda la vegetación y a los animales que por siglos vivieron en la cima del mundo.

El anciano sonreía cada vez que recordaba a los niños corriendo, a un muchacho haciendo una estupidez para llamar la atención de una joven o un casamiento como tantos otros que hubo. Se lamentos no haber disfrutado más esos momentos por haberse concentrado tanto en la política y la magia. Cuando era joven se decía a si mismo que debía hacerlo por el bien de su familia y por el bien de su nación. Ahora mirando las cosas en retrospectiva solo logro dañar a su familia ignorándolos. Con su nación no le fue mucho mejor pues no pudo evitar su división o las guerras que le siguieron a pesar de toda su sabiduría. Los últimos sobrevivientes abandonaron la gran urbe hace milenios para vivir en un remoto valle donde sus enemigos jamás los encontrarían. Él se quedó manteniéndose vivo gracias a sus poderes justificando su presencia diciéndose que debía esperar el regreso del legitimo rey. La verdad es que no podía irse. Nació en esa ciudad cuando ya dominaba el mundo, creció ahí, conoció el amor de su vida, tuvo a sus hijos, crio a sus nietos, bisnietos, tátara nietos y demás generaciones. No podía dejar ese lugar, lo único que le quedaba por hacer es morir lentamente junto a su amada ciudad entre las nubes.

Publicado la semana 24. 11/06/2020
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