02
Odiseo

La casa del lago

Cerca de mi pueblo hay una casa construida en una isla en medio del lago. Según todos esa casa siempre estuvo desocupada, ni siquiera alguien podía recordar cuando se construyó, pero todas las noches sus luces iluminaban el lago.

Tratando de demostrar nuestro valor, yo y mis amigos nos acercamos en kayak a la pequeña isla. Dimos tres vueltas sin poder un lugar donde pudiéramos desembarcar y entrar en la casa. Todo el lugar estaba rodeado por troncos y ramas secas, blancas como hueso, tan apretujadas entre si que apenas se podía ver al otro lado. Entre esos pequeños huecos distinguí una casa vieja, muy vieja, de ladrillo, con pintura que en algún momento fue blanca, pero ahora era mohosa y se caía a pedazos. En todas las ramas habían colgados crucifijos de madera, hierro, bronce y otros metales. Uno en particular me llamo la atención porque era de oro enjoyado. Me pregunte que clase de idiota dejaría algo tan valioso en ese lugar, pero la pregunta se fue de mí cabeza tan pronto agarre el crucifijo.

Mis amigos más tarde dirían que no vinieron nada, pero yo juro haber visto una sombra moverse dentro de la casa. No distinguí ni una forma clara excepto por una sonrisa siniestra que me miro antes de desaparecer. Eso fue suficiente para que yo remara con todas mis fuerzas huyendo de ese lugar sin importarme las burlas de mis amigos. Yo la verdad nunca fui una persona muy creyente, al menos hasta esa noche donde no pare de rezarle al crucifijo hasta quedarme dormido.

Cuando desperté me encontré con mi mama alterada y mirándome con espanto, como temiendo decirme algo. No recuerdo sus palabras exactas sólo recuerdo la sensación de impotencia que sentí en ese instante. Las lágrimas recorrían mis mejillas mientras la tumba de mi primo descendía lentamente a las profundidades de la tierra. Su cuerpo decapitado estaba tan mutilado que no se atrevieron a mostrarlo en el velorio. Ni siquiera lograron encontrar la cabeza.

Primero se pensó que era el ataque de un puma, pero esto fue descartado cuando otro de mis amigos murió de la misma manera en su casa. Nadie escucho sus gritos, ni sus vecinos ni su familia que estaban durmiendo en las habitaciones de al lado. La policía los vigiló por un tiempo hasta que otro de mis amigos fue atacado y luego otro y otro. Me hicieron un millón de interrogatorios pensando que estábamos asociados con la mafia, pero no sacaron nada.

Eventualmente me quede solo mirando el vacío de la ventana cansando de llorar. Pensé en terminar con mi propia vida antes de ser alcanzado por lo que sea que nos perseguía. Un escalofrío me saco de mis oscuros pensamientos. Una sombra me miraba desde el otro lado de la esquina con una siniestra sonrisa en su cambiante cara. De alguna forma supe que me estaba dando las gracias, pero no me di cuenta del por qué hasta que vi las cabezas de mis amigos clavadas en estacas atrás suyo.

Todo se aclaro en ese momento. Al robar el crucifijo libere a ese demonio y este como agradecimiento mato a todos los que se burlaron de mí en frente suyo. Todo era mi culpa.

Después de eso la sombra se fue dejándome solo con las cabezas. Puede que no me creas, pero esta es la verdad y juro que me haré responsable por todo. Ahora parto de vuelta a la casa del lago para enfrentarme a esa criatura aunque algo me dice que moriré tanto si tengo éxito como sí no. Igual eso no me importa en este punto. Adiós.

 

Publicado la semana 2. 06/01/2020
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