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Odiseo

El caballero y el perro

Un joven caballero marcho a la guerra montando en un elegante caballo y rodeado de compañeros de las estirpes más nobles del reino. Atrás dejaba a su esposa y a sus tierras con sus leales súbditos que lo saludaban al verlo pasar. Durante el día marchaba cantando con sus compañeros mientras atrás suyo lo seguía un perro negro y sucio. A la noche acampaban con cerveza y asado celebrando los juramentos de amistad que se hacían mutuamente, prometiéndose que lucharían hasta la muerte y que cuidarían de las viudas de los caídos. El perro hambriento se acerco buscando comida y solo recibió piedras, burlas e insultos. El joven caballero sintió lastima por la pobre criatura y le acerco una pata de cordero y un plato lleno de agua. Durante los siguientes días la escena se repito noche tras noche y el joven caballero empezó a pasar más tiempo con el perro.
Esto termino cuando el enemigo se presentó en el horizonte de una soleada tarde de septiembre. Ambos bandos cargaron ferviente contra sus oponentes dejándose llevar por la ira y el odio. El joven caballero fue el primero de sus compañeros en cargar contra el enemigo y el primero en caer inconsciente en la fría tierra. El joven caballero quedo enterrado bajo una montaña de cadáveres y habría muerto aplastado de no ser por el perro negro que lo saco y lo arrastro afuera del campo de muertos. Cuando el joven caballero despertó salió corriendo a buscar a sus amigos y a su caballo en el campo. Reviso cada cuerpo, pero ninguno era de sus amigos o de su caballo y para cuando cayó la noche se dio cuenta que lo único que tenía era el perro negro.
Empezó su camino devuelta a sus tierras con el perro como único compañero. Caminaron por caminos embarrados, durmieron bajo las estrellas y cuando llovía su único refugio eran las ramas de los árboles. Vivian como vagabundos mendigando comida en las granjas que se cruzaban y solo cuando el caballero convertido en vagabundo consiguió un arco y un par de flechas fue cuando pudieron cazar su alimento.
Finalmente volvieron a sus tierras donde fue recibido con desde por sus súbditos. Ignorando el desprecio de los campesinos continuo hasta su castillo esperando encontrar a su bella esposa. Al llegar a su hogar de piedra, calentado por las chimeneas y lleno de comida, encontró que estaban en medio de una fiesta. Todos los amigos que habían jurado luchar hasta la muerte estaban presentes comiendo su comida y cortejando a su mujer recibiendo miradas picaras como respuestas. Sintió como la furia, el rencor y la frustración crecieron en él mientras recordaba las promesas que le hicieron cuando tenia su espada en mano y la esgrimía con la destreza del dios de la guerra. El perro lo acaricio en la pierna tratando de consolarlo. El caballero ahora vagabundo bajo la mirada solo para encontrar la cara preocupada y triste del perro negro. El vagabundo le sonrió y ambos se fueron a ninguna parte en especial silbando una cancioncita y disfrutaron del aire libre del camino.

 

Publicado la semana 1. 31/12/2019
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