29
Montserrat Varela

Dios alias Jesús Pérez alias El God - Escenas 2 y 3

ESCENA II - Ensayo previo al Juicio
 

Misma escenografía salvo la cortina, que ahora es azul.

 

ADÁN- Bien, ahora que hemos llegado a un acuerdo, le pido se limite a declarar sobre lo que hemos comentado y no dar ningún otro dato que pueda comprometerlo aún más (si es que eso es posible).

DIOS- Entiendo tus argumentos, hijo mío, pero no veo la necesidad de mentir.

ADÁN- No es mentir, señor Pérez. Simplemente es omitir “detalles”, ¿recuerda? Como esos “detalles” que hace rato mencionaba que se le escapaban y por eso optó por emplear la herramienta.

DIOS- La historia que propones es inverosímil, yo no pude haber NACIDO en Judea ni en ninguna parte, ¿me explico? Iría contra natura. Mi naturaleza es infinita y eterna, ¿no lo viste en el catecismo?

ADÁN- Pues sí, pero también hablan de Belén, ¿o me equivoco?

DIOS- Ay, hijo. ¿Cómo explicártelo? Es como leer una obra de teatro y no entender los subtextos. ¡Todo lo toman tan literal y tan personal! Hasta lo dejé por escrito en varios libros y el mensaje es clarísimo.

ADÁN- ¿Que libros?

DIOS-El Tao, por ejemplo.

ADÁN- ¿Ahora va mezclar religiones? Señor Pérez, concéntrese, por favor.

DIOS- Lo siento, Adán, pero lo de la virgen tampoco me parece correcto. Mejor no lo menciono, no quiero que se me malinterprete de nuevo. ¡Las feministas se enojarían muchísimo!

ADÁN- No, no señor Pérez, no me puede salir ahora con una falsa moral.

DIOS- ¿Falsa? ¡Pero si la moral también es un invento de...

ADÁN- Señor Pérez, hace un momento por fin llegamos a un acuerdo así que lo prevengo. Mis clientes están muy interesados en que usted no caiga en manos de la policía…

DIOS- Sino en las suyas.

ADÁN (Exaltándose)- Yo no tengo nada que ver con esto.

DIOS- Me refiero a las manos de sus clientes a quien usted representa simbólica y físicamente, ¿no es así, abogado? El caso de Poncio fue sumamente parecido, qué ironía.

ADÁN- Lo escucho.

DIOS- ¿Qué?

ADÁN- Me niego a fungir como Pilatos. Escucharé su idea y si no me convence alegaré demencia y ya está.

DIOS- ¡Ya está, Adán! Gracias. Escucha, he aquí los hechos: neo-apocalipsis, capítulo uno, versículo... ¿Treinta y uno? ¿Treinta y dos?

ADÁN- Continúe.

DIOS- Lo siento. Declaré que tardé siete días en llevar a cabo todo mi proyecto pero la realidad es que tardé más que eso.

ADÁN- ¿También mintió en la corte? ¿Me lo dice hasta este momento?

DIOS- No mentí. Mi percepción del tiempo no es como la… común. No pretendo justificarme con eso pero como yo ya no me involucro... Que si hay injusticias, pues sí, las hay,  pero yo no muevo un dedo. Luego me exigen componerlo. Lo hago una y otra vez pero no me doy abasto. Ustedes son mucho más que yo y somos… estamos hechos a…

ADÁN- Continúe.

DIOS – No empieces.

ADÁN-Disculpe.

DIOS- Pues lo que decía es que… Lo que pasa es que paro porque me vino a la mente una idea interesante. ¿Quieres que te la cuente?

ADÁN- Tenemos una hora. Que sea lo que Dios… Lo que usted quiera.

DIOS- Por un momento he contemplado en la posibilidad de que la humanidad actúa sin conciencia de su poder, sin saber qué hacer con él, sin conocerlo, sin propagarlo y piensa que es juguete de las circunstancias en vez de dueño y señor de cuanto le rodea. Y pensaba, ¿por qué el hombre no toma lo que le fue  dado? Tal vez porque lo ignora y no hace uso de su poder.  Cree que lo de afuera es más poderoso que él mismo, se rinde al engaño  de tal manera que se vuelve un esclavo y no un  amo, como le corresponde ser.  (Ríe) Como si no estuvieran racionalmente convencidos de ser dioses. ¡Pero, es absurdo!

ADÁN- No comprendo. ¿Cree que todos pensamos que somos dios? Seríamos unos locos. Para eso se supone que está, para cuidarnos...

DIOS- ¿Pero que se les puede cuidar si son lo mismo que yo vuelto materia? Cada uno debe velar por su propio bienestar y con ello inspirar al otro a que haga lo mismo. Es la única vía posible, nunca ha sido un secreto. Por ejemplo, ¿cómo conociste a Carmen?

ADÁN- ¡Le prohíbo que la meta en este asunto! (Pausa) Ya no puedo más.

GUARDIA- Tenga fe.

ADÁN- ¿Qué dijiste?

GUARDIA- Café. Tenga.  Beba.

DIOS- Adán, escúchame, no importa si pierdes el juicio...

ADÁN- Si se refiere a mi cordura estoy a nada.

DIOS- Me refiero a mí juicio. No te preocupes. Lo que tienes que hacer siempre lo has sabido. Escribe.

ADÁN- ¿Me está diciendo que me rinda, qué renuncie? Mis clientes no me permitirán hacer eso. Y Carmen... Ella está de por medio.

DIOS- Hijo, existen dos clases de mundos, el de las apariencias y el que no se nombra.

ADÁN-Mire señor Pérez, respeto su opinión, yo también considero que hay dos clases de mundo: el de la burguesía y el del proletariado y yo seré muy pronto parte del segundo si no logro defenderlo bien en el juicio.

DIOS- Adán, estarás de acuerdo conmigo en que el mundo de las apariencias los obsesiona. Escúchame, lo que debes hacer es simple: Escribe.

ADÁN- No comprendo.

DIOS- La representación por excelencia que sucede en el arte sublima esa obsesión por las apariencias pues al mismo tiempo que se representa (siendo apariencia), también sucede en el presente, creando una experiencia nueva. Para el islam, desde un punto de vista tradicional, el arte no es una aportación humana sino un modo de participación consciente en la obra del creador. O sea, tu servidor. No pasa así con lo demás. Ustedes han perdido el interés en el ser para enfocarse absurdamente en el parecer. Entre los hallazgos que arrojó el estudio donde apliqué la herramienta de medición del desempeño se encontró una brecha enorme entre la calidad de imagen que proyectan y lo que realmente son. Si lo entendieran, sería revelador. Encontrarían un rango indicativo de que tan alejados se encuentran del ser o que tan efectivos son para solamente parecer. ¡Es una locura! ¿Te das cuenta? Camuflan sus carencias para lograr una mejor impresión en los demás y a través de ellos intentan conseguir una mejor impresión de su propio ser. Manipulan el reflejo del espejo para creer que lo que aparentan es lo que son.

ADÁN- ¿Ahora los acusa? ¿No es así su naturaleza? Necesito razones y fundamentos para poder ganar este juicio. No escribiré sus memorias, si es lo que pretende. Su plática ha sabido desviarme de lo realmente importante pero quiero que sepa, señor Jesús Pérez, que las personas que me contrataron no van a tomarlo bien, ¿comprende?

DIOS- Comprendo. Sólo digo que la aceptación es la clave. El querer parecer ser quien realmente somos nos dejará ser libres y siendo libres podremos expresar amor incondicional.  Pensé que sabían... Somos lo mismo, Adán: “El cuerpo y la sangre de…”

ADÁN- No mencione eso.

DIOS- ¿No te acuerdas?

ADÁN- Eso no se va a tocar en el juicio así que será mejor que deje al cuerpo y a la sangre en paz. Ya bastante tiene con todas las otras acusaciones.

DIOS- Entiendo.

ADÁN- Bien, pues ha llegado la hora.

GUARDIA- ¿Qué no se supone que él es quien debería decir eso?

ADÁN (Al Guarida)- ¡Usted no...! (Pausa) Señor Pérez, permítame insistir en una última indicación. Le pido... (GUARDIA niega),  le ruego (El GUARDIA asiente) que ya no insista en que “nosotros somos dioses”.

DIOS- ¿Por qué “utilizas” “tantas” “comillas”?

ADÁN- Para que se entienda que no le creo pero estoy en el juego.

DIOS- Para que se entienda dónde.

ADÁN- ¿Disculpe?

DIOS- Para que se entienda ¿dónde?

ADÁN (Titubea)- En el juicio.

DIOS, suspicaz, busca por la habitación hasta ubicar un par de cámaras.

DIOS- ¡Nos graban!

GUARDIA (Persignándose)- La ira de Dios.

ADÁN- Tranquilo, señor Pérez.

DIOS- Esta vez no seré la víctima, ¿está claro?

GUARDIA- Eso nunca funciona.

ADÁN- Funcionó en su momento.

DIOS- Pero al parecer se perdió de nuevo el mensaje, así que será mejor confesarlo todo.
ADÁN- Si hace eso seguramente lo condenarán de nuevo, cadena perpetua sin duda.

DIOS (Sonríe)- Vayamos. Si es perpetua, la eternidad está de mi parte. No hay nada de qué preocuparse.  

OSCURO

ESCENA III - El Juicio

 

Misma escenografía pero cortinas doradas. Guardia funge de juez y está sentado al centro de la mesa.

GUARDIA- Orden en la sala.

DIOS- Con todo respeto, su Señoría, la verdad es que yo soy más partidario del caos.

GUARDIA-¡Orden he dicho!

ADÁN- Señor Pérez, recuerde lo que platicamos...

DIOS- Sí, hijo. Ya, ya. Recuerda que "más sabe el diablo por viejo..." Tal vez es mal ejemplo, pero ten fe.

GUARDIA- Se solicita la presencia del señor Jesús Pérez alias El God en el estrado.

Luz cenital ilumina intensamente a DIOS por unos instantes.

ADÁN (Murmurando)- La mismísima presencia de...

GUARDIA- ¡Silencio!

DIOS toma proscenio y habla directamente al público quien fungirá de jurado.

DIOS- Verá, su Señoría, todo empezó hace mucho tiempo...  

ADÁN- Pero solamente nos limitaremos a explicarle acontecido en las últimas décadas, ¿verdad señor Pérez?

DIOS asiente.

GUARDIA (Suspicaz)- Entiendo. El acusado, ¿tiene algo que decir en su defensa?

DIOS- Por supuesto. Tengo todo que decir a mi favor. Verá, su señoría, desde tiempos inmemorables yo construí una partícula que al sobrecalentarse explotó, creando lo que actualmente... Bueno, todo lo demás que ya conocen. Pero créame cuando le digo que mi intensión siempre ha sido buena. Desde el principio, a pesar de la explosión...

ADÁN niega, se ve nervioso.

GUARDIA- ¿Explosión? (Revisa el expediente) ¿cual explosión? Abogado, aquí no dice nada de una explosión.

DIOS-Solicito a su señoría (sonríe) me dispense unos minutos para hablar con mi abogado.

El GUARDIA asiente y se retira a su esquina.

DIOS- ¿Cómo voy?

ADÁN- De verdad estás demente.

DIOS- ¡Me alagas! No es más que retórica, se la enseñé a los griegos cuando...

ADÁN- Explícame algo. Si te saco de esto, ¿qué pretendes hacer? ¿Seguirás “observando” o te involucraras activamente?

DIOS- Para contestar eso creo que necesito de un abogado (Ríe. ADÁN lo mira, serio). Ay, hijo, te expliqué lo del libre albedrío, ¿no es cierto?

ADÁN- Si somos iguales, tú también tienes el “libre albedrío” de intervenir en lo que se te dé la gana con tus “poderes” o lo que sea.

DIOS- Otra vez tus comillas. Omítelas en la novela y llegarás muy lejos. Te lo garantizo. Y llamas poderes a algo que tú también podrías...

ADÁN- No, jamás podría hacer lo que tú haces. No has respondido mi pregunta. ¿Harás algo para resolver esta situación?

DIOS- ¿Cómo qué cosa? ¿Pelear contra el capitalismo? Tú conoces mi postura: "Al César lo que es del César" y a mí pues... igual, ¿me explico? Cada quien escoge sus batallas y mi lucha siempre será por medio de la paz y el amor.

ADÁN- Con volverte hippie no creo que sea suficiente.

DIOS- Cómo se ve que no me conoces.

ADÁN- ¡Por Dios, DIOS, responde mi pregunta! El juez nos observa, ¿comprendes?

DIOS- Dime, Adán, ¿qué pasará si decido no responderte?

ADÁN- Necesito estar seguro de que vale la pena ayudarte.

DIOS- Yo amo a toda mi creación. Hasta ahí llega mi poder, es cosa suya abrirme la puerta. ¿Esa es la respuesta que querías escuchar? (Pausa) Dime, Adán, ¿cómo sigue tu esposa?

ADÁN- Dicen que se salvó de milagro.

DIOS- Pensé que no creías...

ADÁN (Emocionado)- ¿Fuiste tú?

DIOS niega. El GUARDIA se persigna.

DIOS- Regresemos.

El GUARDIA regresa y toma la posición de Juez sentado al centro de la mesa.

GUARDIA- ¿Cómo se declara el acusado?

ADÁN- Inocente, sin lugar a dudas su...

DIOS- Culpable, su Señoría.

ADÁN mira a DIOS, perplejo.

DIOS- ¿Permiso para tener la palabra?

GUARDIA- Concedido.

ADÁN- Si me permite su…

GUARDIA- Silencio, abogado. Adelante, señor Pérez…

DIOS- Lo estuve pensando hace un momento y creo que en realidad soy culpable. Verá, su Señoría, es que yo creía… Abogado, yo creía que ustedes, que todos, los que trabajaban para mí, mis clientes, todos, desde el homo sapiens

ADÁN hace un gesto desaprobatorio.

DIOS- Desde hace ya mucho tiempo, creía que ustedes sabían de su poder…

ADÁN hace otro gesto desaprobatorio.

ADÁN- Si me permite... su Señoría…

GUARDIA (Con desprecio)- No le permito, abogado. Continúe por favor, Señor Pérez. Lo escucho.

DIOS- Verá, su Señoría, pensé que ustedes sabían de su poder creador.

ADÁN- Creativo.

DIOS- De su poder creativo y de su libre albedrío...

ADÁN- El término apropiado es libre autogestión dentro de la organización... su Señoría.

GUARDIA- Una interrupción más y lo acusaré de desacato, ¿está claro, abogado? Continúe, si es tan amable, señor.

DIOS- Verá, su Señoría, puede ser que yo no haya sabido transmitirles el mensaje ni insistido lo suficiente en el tema o tal vez mis representantes no han sido del todo claros.

GUARDIA- Explíquese.

ADÁN- Mire, lo que intenta decir mi cliente...

GUARDIA- ¡Silencio, abogado! Señor Pérez, dígame, ¿quiénes eran sus representantes y cuál era el mensaje?

DIOS- Bueno, estuvo Abraham y Moisés y luego... Su señoría, más que que culpable yo diría que…

ADÁN- ¡Que se declara incompetente! ¡Eso es! El señor Jesús Pérez alias el GOD se declara incompetente para el puesto, rescindirá a su contrato y pagará la correspondiente fianza. ¿Qué le parece?

DIOS- ¿Los papelitos verdes, Adán? ¿Estás seguro?

GUARDIA- ¡Basta! No a usted, señor Pérez. El jurado y yo consideraremos su propuesta. A pesar de que las impertinencias de su abogado casi me hacen precipitar el veredicto, no es necesario que "paguen justos por pecadores", ¿no le parece?

DIOS- Eso mismo pienso yo.

GUARDIA- Tomaremos un receso.

El GUARDIA se aleja y toma su lugar en la esquina.

ADÁN- ¿No te da gusto? Creo que lo hemos conseguido.

DIOS- ¿Qué hemos conseguido?

ADÁN- Tu libertad.

DIOS- Mi libertad nunca ha estado en juego mi querido Adán, ni tampoco lo ha estado la tuya. El camino para ayudar a otros a que sean libres es posibilitarles que salgan del error y conozcan la verdad y es lo que hicimos en el juicio. Hay más libertad en guiarse por la gracia que por el instinto, ya deberías saberlo.

ADÁN (Intentando bromear)- El homo sapiens no tiene tanto de ser especie…

DIOS se levanta de la mesa y camina hacia la puerta. Al verlo salir, el GUARDIA se persigna.

ADÁN- Oye, hablemos un poco más. Me sorprendió mucho tu desenvoltura ante el tribunal. Quisiera preguntarte algunas cosas.

DIOS- Ya hemos hablado lo suficiente. Sólo queda una cosa pendiente antes del veredicto: ¿Vas a decirme quiénes son tus clientes?

GUARDIA- Espero que no sean judíos de nuevo porque...

ADÁN ríe.

DIOS- Dime, hijo, quiénes son tus clientes.

ADÁN- Lo sabes pero quieres que te lo diga, ¿verdad? ¿Intentas enseñarme algo?

DIOS- No, Adán, no sé para quién trabajes, no tengo idea.

ADÁN (Susurrando) ¿Crees que nos estén grabando de nuevo? ¿Quieren hacerte daño? Mira, si nos unimos, si luchamos y si tú nos ayudas los venceremos sin duda.

DIOS- ¿Y luego?

ADÁN- Formaremos una mejor sociedad de la que tenemos.

DIOS- La sociedad no tiene nada de malo, el problema es que la vanidad  la gobierna. 

ADÁN- Entonces formaremos un partido sin vanidad. ¡La mejor opción!

El GUARDIA niega.

DIOS- A ustedes les encanta  sentirse orgullosos de cosas superfluas por no poder encontrar nada con valor más profundo en sus vidas. De nuevo hablamos del mundo material, Adán, el de las apariencias. Se nutren de la imagen que intentan proyectar y de lo que creen que piensa de esa imagen el otro. Cuando se dice que algo vano es porque aquello que se tiene por valioso en realidad "desvía de lo que en verdad vale". Es un poco difícil comprender que la vanidad alimenta el ego y el autoestima al espíritu. En otras palabras, el autoestima se nutre de la auténtica aceptación hacia ti mismo y hacia el otro, en cambio, el ego es un pozo sin fondo, como un agujero negro ¿me explico?

ADÁN- Si no es posible formar un gobierno sin vanidad, ¿qué sugieres? ¿Ama a tu prójimo como a ti mismo? ¿Va así más o menos?

DIOS asiente.

ADÁN-Entonces, ¿ya no somos parte de ti y tú de nosotros? ¿No formamos parte de la misma "empresa"? No podrás negar que ahora sí quedaron bien las comillas...

DIOS niega en silencio.

ADÁN- ¿Dios?

DIOS- Estoy cansado de pelear batallas que no son mías. Podré intervenir para ayudarlos cada vez menos, Adán, lo siento. Solo recuerda que somos...

ADÁN- No te vayas, te lo ruego. ¿Qué voy hacer ahora que sé que tú eres quien dices ser?

DIOS ríe. Le extiende la mano, por fin se despiden.

DIOS- Solamente esfuérzate y sé muy valiente...

GUARDIA- Jonás 1:7

DIOS ríe. Le extiende la mano al GUARDIA y sale junto con él.

ADÁN- He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe... Espera.

VOZ EN OFF- Somos iguales, Adán... Todos.

 OSCURO.

FIN.

Publicado la semana 29. 13/07/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Teatro
Año
I
Semana
29
Ranking
1 124 0