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Montserrat Varela

Dios alias Jesús Pérez alias El God - Escena 1

ESCENA I - La entrevista

 

ADÁN y DIOS están sentados frente a frente. Los separa una mesa extremadamente larga. Cada quién tiene una libreta y un bolígrafo. ADÁN toma notas cada tanto. DIOS hace dibujos, bolitas de papel, mandalas, papiroflexia y otras manualidades, durante toda la escena. Un GUARDIA está de pie en una esquina de la habitación.

 

ADÁN- Su verdadero nombre  es Jesús…

DIOS- Mi nombre no importa, Adán.

ADÁN- ¿Pérez?

DIOS- ¿Qué religión practicas?

ADÁN- Con todo respeto, si usted insiste en afirmar que es Dios, debería saberlo, ¿no cree?

DIOS- ¡Podría ser Dios o Madame Sazú, para el caso es lo mismo! Eres… No me digas, no me digas, no me digas… ¿Católico… laxo?

ADÁN- ¿Laxo?

DIOS- Me refiero a que no eres practicante activo.

ADÁN- Ya.

DIOS- Entonces, ¿sí?

ADÁN- Mire señor, las acusaciones contra usted son muy graves.

DIOS- No es la primera vez que me ocurre.

ADÁN- Creo que deberíamos concentrarnos, señor Pérez. ¿Sabe de qué se le acusa?

DIOS- No exactamente, pero supongo que será de todo, en general, valga la redundancia. ¿O me equivoco?

ADÁN- Efectivamente, la lista es bastante grande, pero escúcheme señor Pérez, si no coopera en ser franco conmigo no podre defenderlo.

DIOS- De hecho, Adán, yo no puedo no ser franco pero ¿serás capaz de entender lo que te diga?

ADÁN- Confíe en mí, GOD, no lo voy a juzgar.

El Guardia niega.

DIOS- Claro, por supuesto. ¡Así me dijo Pilatos y ya ves lo que pasó! No es que desconfíe. Mi nombre es Jesús Pérez y mi alias "El GOD", pero eso ya lo sabes.

ADÁN y DIOS extienden el brazo e intentan saludarse de mano.  Al cabo de un momento Adán se da por vencido. Dios usa un brazo gigante de papel y se lo extiende, divertido.

ADÁN - Señor Pérez, le pido que por un momento le dé a este asunto la seriedad que merece.

DIOS- Pero Adán, una de las primeras reglas del discernimiento espiritual consiste en saber que donde está el humor está el Espíritu.

ADÁN- Lo siento señor Pérez pero tenemos que hablar de su situación y esta es bastante seria.

DIOS (Serio)- Hablemos de la tuya primero.

ADÁN- ¿Es algún tipo de amenaza?

DIOS- No hijo.

ADÁN- No me diga hijo, si me hace el favor, señor Pérez.

DIOS- Está bien, disculpa. Hablemos de mi situación (pausa).  Pues como sabrás, el director de marketing de uno de los giros de la empresa era algo incompetente: Ratizinger, ¿lo recuerdas?

ADÁN-El papa Darth Sidious.

DIOS ríe.

DIOS- El mismo. Aunque hizo un libro muy bonito donde afirma que uno se encuentra a sí mismo cuando se siente amado y, como respuesta, es capaz de salir de sí mismo al encuentro de los demás, especialmente de los necesitados, y de la trascendencia, no fue muy popular tras las revelaciones de ciertos asuntos terriblemente vergonzosos con uno de sus empleados y 200 niños sordos.
ADÁN- Un caso terrible y muy sonado. ¿Quiere decir que sus negocios con el Vaticano se complicaron debido a los escándalos de pederastia?  

DIOS- Desafortunadamente, sí y mucho. Verás, Ratzi me hizo perder la poca credibilidad que teníamos. Todo el sector occidental entró en crisis, ¿comprendes?

ADÁN- Pero tengo entendido que los negocios en Oriente…

DIOS- En Oriente nos estaba yendo cada vez mejor, es cierto, y habíamos comenzado a introducir al budismo en el mercado occidental también. Sin embargo, cada día me era más complicado atraer y retener talento. Ni qué decir del talento de alto rendimiento como Mahathma, de esos ya no se encuentran tan fácilmente ni contratando a los mejores reclutadores. (Suspira) Pensé en intervenir y yo mismo entrevistar a mis futuros colaboradores, así como se estilaba antes.

ADÁN- Señor Pérez...

DIOS- Pensé en yo mismo buscarlos y ofrecerles la oportunidad...

ADÁN- Y ¿lo hizo o no lo hizo, señor Pérez?

DIOS- Fue... Fue un malentendido. En ningún momento pensé que fueran a tomar como esquizofrénico al cardenal cuando declaró que habíamos conversado. Verás, esa fue la verdad.

ADÁN- Señor Jesús Pérez, alias El God, le pido por favor me apoye con menos digresiones y más datos. Tenemos poco tiempo.

DIOS- El tiempo es relativo, pensé que ustedes ya lo  habían comprendido.

ADÁN- No, señor Pérez, en este momento el tiempo no es relativo sino insuficiente para tener argumentos con qué defenderlo. Por lo que me ha dicho hasta ahora más lo poquísimo que pude leer en su expediente, parece que todo se le derrumba en las manos.

DIOS- Eso es un hecho, hijo mío. Todo se derrumba pero constantemente se reconstruye solo. Así que lo único que te puedo decir es que, en la toma de decisiones, yo no intervengo, ¿me explico? 

ADÁN- ¿Acepta que en la creación de todo este caos intervino?

DIOS- Por supuesto, pero eso ya tiene muchísimo tiempo.

ADÁN- Entonces, ¿desde cuándo dice que ya no interviene?

DIOS- Creo que desde el homo sapiens esto camina prácticamente solo. Pero la mala publicidad y lo corrupto del poder han ido alejando a mis discípulos.

ADÁN- ¿Sus...?

DIOS- Mis clientes,  quienes prefieren prescindir de mis servicios. Lo cual está bien porque como le dije…

ADÁN- Usted no interviene. ¿Me está diciendo que se declarará inocente?

DIOS- Exactamente, has comprendido a la perfección. Yo no hice nada. No hago nada desde hace mucho tiempo. ¿Has oído hablar de la inmovilidad? Me limito observar.

ADÁN- Si usted no pensaba intervenir, ¿para qué adquirió una herramienta?

DIOS- Bueno, Adán,  tú sabes que todos cuentan con libre albedrío y así uno nunca sabe lo que decidirán... Además mis "clientes" suelen alejarse del camino correcto porque les gana el miedo.

ADÁN- El miedo a que usted tome represalias...

DIOS- Sí y no. Mira, no creo que sea necesario darte todos los detalles.

ADÁN- Lo es, señor Pérez, así que por favor, concéntrese en esos detalles.

DIOS- Lo que trato de decirte es que justamente se me estaban escapando muchos detalles de la compañía, por eso requería con urgencia de una herramienta, para detectarlos y corregirlos.

ADÁN- ¿En qué consistían los "detalles"?

 DIOS- Corrupción interna, espías de... (murmura) la competencia.

ADÁN (sarcástico)- ¿El diablo?

DIOS- Eso también lo inventaron ustedes, qué cosa más fea. Me refería al ego, hijo… Digo, Adán. Disculpa.

ADÁN- ¿Espías del ego?

DIOS- A ver si puedo explicártelo mejor. Mira: Sólo cuando quien aparentas ser es quien realmente eres, es cuando eres libre de verdad. Eso se lo dicté a Joe... No importa. Lo que quiero decir es que el hombre al concentrarse en lo subjetivo (otro de los muchos nombres del Ego), se olvida de "lo importante", o sea, del otro que en realidad es él mismo y el todo. Como en un juego infinito de espejos, ¿comprendes? El caso es que  por eso no me preocupa este juicio. Al final...

ADÁN- Al final no nos sirven las parábolas para ganar, señor Pérez. ¿Comprende usted? Me da gusto que asienta porque yo ya no...

DIOS- No es algo tan complejo. Mira, creo que esto nunca se lo he revelado a nadie. Es como…

ADÁN- En fin. Me decía que requería de la herramienta.

DIOS- Exactamente.

ADÁN- Y esa herramienta, ¿era algún tipo de arma?

DIOS- Claro que no. Era una herramienta de medición del desempeño.

ADÁN- ¿Del desempeño de quién?

DIOS- De los que trabajaban para mí, los que transmitían mi mensaje.

ADÁN- ¿Cuál de todos sus "mensajes", señor Pérez? ¿De los negocios en oriente o en occidente?

DIOS- Mientras el mensaje sea el de seguir mi camino con obediencia, da igual. Es lo mismo.

ADÁN- ¿El islam es lo mismo? Porque ese mensaje sería algo inconveniente para su situación, ¿no cree? Dígame señor Pérez, ¿está usted consciente de que también se le acusa de terrorismo? ¿En eso quiere que lo obedezcan?

DIOS- De hecho el origen latino de la palabra obediencia es: ob-audientia que significa "escuchar lo que está debajo", el subtexto. Pero desde hace tiempo que ya nadie me quiere obedecer. Adán, igual que mi amigo Heidegger, constantemente soy malinterpretado, pero yo pienso "quien tenga oídos para oír, que oiga".

ADÁN- Se le acusa de terrorismo y ¿usted me está diciendo que son malinterpretaciones?

DIOS- Toditas. Pero yo pienso que "el que entendió, entendió”. Y ese será el que les enseñe el camino a los demás… Ustedes siguen reproduciéndose y yo no puedo con todo, tengo que delegar.

ADÁN- ¿No puede?  

DIOS- Podría, pero ya te dije que yo no intervengo.

ADÁN (sarcástico)- ¿No se hace usted pasar por DIOS y no se supone que justamente es DIOS el que todo lo…

DIOS- ¿A qué te dedicas, Adán?

ADÁN-  No comprendo su pregunta. ¿Qué no es obvio? ¿Se está burlando de mí?

DIOS- Escribes.

ADÁN (Avergonzado)- Ese es mi pasatiempo. Nada serio.

DIOS- ¿En serio? Claro, eres abogado. Al recordarte a ti mismo quién crees ser con relación al mundo exterior, creas más de lo mismo, ¿te das cuenta?

ADÁN- ¿A qué se refiere?

DIOS- No te ofendas pero no recordaba tu profesión, discúlpame. Es que he creado tantas cosas. Eres abogado. Pensé que esto era una entrevista, que querías charlar conmigo.

ADÁN- Quiero charlar, señor Pérez. Quiero que me cuente más sobre eso de “delegar”. ¿A quién? por ejemplo. Porque como sabrá, también se le acusa de manejar una red de prestanombres para lavado de dinero.

DIOS (Divertido)- Bueno, nombres sí tengo muchos pero, ¿dinero? ¡Eso sí que son puros inventos suyos!  No te ofendas, Adán,  me refiero a que son inventos de la humanidad en general. ¿Qué no lo llaman "la evolución del trueque”? Yo no podría haber creado algo así, no se me hubiera ocurrido. ¿Te das cuenta de su poder? (Pausa)  Mira Adán, seguramente te ha pasado con algún texto, tú planeabas escribir tal o cual desenlace y es la trama del texto la que fluye sin mayor necesidad de que intervengas. Solamente necesita que seas su “medio”.  Para que una intensión se concrete se necesita un elemento catalizador y este elemento es siempre una emoción elevada (Señalándose a sí mismo). Cuando sucede, el alma, el cuerpo y la mente actúan como uno. El escritor entonces, permite que aparezcan las palabras adecuadas, precisas, perfectas; las imágenes claras; la historia sólida; los personajes entrañables... Y todos surgen así, por sí mismos; como el átomo de enorme densidad que existió antes del Big-bang, ¿me explico? (ADÁN niega. DIOS continúa, emocionado) Como cuando… ¿Te acuerdas cuando les dicté la biblia a varios chicos? No recuerdo todos sus nombres … Ya sé que no tiene mucho pero últimamente confundo las cosas, como te digo que ya no participo más que como mero espectador… A ellos les asustaba que el texto fluyera por sí sólo. Ellos pensaban que escribir era sinónimo de manipular el texto y  escribir, Adán, es una acción muy concreta. Había algunos que lo comprendieron y escribían sin conocer el significado preciso de las palabras, escribían escuchándome dictarles y no intervenían en el texto. Su única intervención era la acción de escribir, el puro verbo, ¿me explico? El hombre y en especial, el escritor, tiene el "Poder del verbo", esa gran fuerza creadora que está formada por el  pensamiento, el sentimiento y  la  acción. Yo solamente los inspiro. Un escritor muy querido mío decía: "Para ver un mundo dentro de un grano de arena y el cielo dentro de una flor silvestre, sostén el infinito en la palma de la mano y la eternidad en una hora". Lo inspiró mi creación, ¿puedes creerlo?

ADÁN- Señor Pérez, todo lo que me cuenta suena muy bonito pero a nosotros no nos queda ni una hora, así que vayamos al grano. ¿Admite que era usted el que les proporcionaba la información a esos escritores?

DIOS-  ¡Por supuesto! Yo les daba la materia prima. Aún no han aprendido a...

ADÁN- ¿Lo admite?

DIOS- Claro, pero eso no es intervenir, Adán. Muchos de ellos escribían aceptando la trama. Otros se revelaban, trataban de imponer su estilo, se bloqueaban. No querían dejar que la historia se contara sola…

ADÁN- ¿Le metieron de su cosecha?

DIOS- Por aquí y por allá… Ay, por mí, a quién engaño… ¡Hicieron trizas la esencia de la historia!

ADÁN- Qué es...

DIOS- ¿Mi plan infinito?

ADÁN- ¿El cual consiste en...?

DIOS-Secreto de estado, lo siento.

ADÁN- Claro, por supuesto.

DIOS- ¿No quieres ni una pista?

ADÁN- No es necesario.

DIOS- ¿No te da curiosidad?

ADÁN- No es eso, señor Pérez. Sé que no me lo va a decir o intentará enredarme con sus metáforas. Digamos nada más que usted elaboró un plan para ellos, se los dictó y ellos modificaron la historia.

DIOS-Y, ¿sabes para qué distorsionaron mi palabra?

ADÁN- Para ganar dinero.

DIOS- Exactamente. ¡Qué bien que estemos hechos en semejanza! ¿Ahora me comprendes? Por eso tenía que delegar, era demasiado y se había estado saliendo de control… desde el homo sapiens. Antes todo era perfecto…  No es que ahora no lo sea, pero… (Apesadumbrado) Yo también sigo aprendiendo.

ADÁN- ¿No se supone que lo sabe todo?

DIOS- Lo sé todo. Y además evoluciono, ¿comprendes? Conozco todo lo importante, no hace falta saber cada detalle.

ADÁN- Es el CEO y no necesita saber cómo usar el conmutador. Sin embargo…

DIOS-Sin embargo, aprendo de la gente.

ADÁN- Mire señor Pérez, no tengo tiempo para seguirle más el juego. Vamos a pararle aquí. Las acusaciones contra usted son muy graves, yo no sé si soy competente para llevar este caso puesto que…

DIOS se acerca y abraza a ADÁN.  Él se nota incómodo, quiere zafarse.

DIOS– Claro que eres competente. No sólo de ganar el caso sino de escribir una novela sobre este caso, un bestseller si quisieras.

ADÁN- Soy un escritor mediocre.

DIOS- Me ofendes.

El  GUARDIA los separa. DIOS se sienta nuevamente en la silla. Está sonriendo.

ADÁN- ¿Qué más le da?

DIOS- A mi imagen y semejanza, ¿recuerdas? Ahí está todo el embrollo, ¿me explico?

ADÁN- No, explíquese.

DIOS (Eufórico)- ¡Es maravilloso, Adán!

ADÁN- ¿Qué es maravilloso?

DIOS- ¡Que somos iguales! El ser humano es como  una  semilla, ¿comprendes? Y esa semilla tiene en potencia  toda  la planta entera con raíz, tallo, hoja, flor y fruto; pero todo eso ha de ser desarrollado. Lo mismo que la planta necesita agua para  crecer, el hombre precisa conocimiento, experiencias y libre elección; esta consciencia de libertad es el poder creador, ¿me explico? ¡Somos iguales y ustedes lo saben!

ADÁN- Señor Jesús Pérez, se acaba el tiempo y se agota mi paciencia.

DIOS (Cantando)- "Y ya todo el mundo, lo sabe, lo sabe".

El GUARDIA reacciona emocionado haciéndole segunda.

DIOS- ¡Qué maravilla!

ADÁN-Señor Pérez...

ADÁN, molesto, indica al GUARDIA que retome su sitio.

DIOS- Hijo, somos iguales.

ADÁN (Exaltándose)- ¡No, señor Pérez, no somos iguales!

DIOS- Y yo soy…

ADÁN- Usted es Jesús Pérez...

GUARDIA- Alias El GOD.

ADÁN- Estoy a punto de perder la paciencia… Dígame, señor Pérez, ¿qué sucedió con esa “herramienta” para medir el desempeño y así poder delegar mejor, ¿la consiguió?

DIOS- Sí.

ADÁN- Y ¿valió la pena?

DIOS- Lo siento, pero sí. Sé lo que piensas. Así es como aprendo, igual que ustedes. No me juzgues, Adán, recuerda que soy el primer científico.

ADÁN-¿Todo ha sido una especie de experimento suyo entonces?

DIOS- No, no me malinterpretes, por favor. No tengo otra forma de ayudarles.

ADÁN- Sí en verdad es quien dice ser, claro que la tiene. ¿Por qué no hizo nada si sabía de toda la corrupción interna?

DIOS- Porque debo respetar las reglas del juego.

ADÁN- ¿Del juego? ¿Esto es un juego para usted? ¿Terrorismo, lavado de dinero...?

DIOS- Hambruna, guerra, prostitución, pobreza...Todas esas cosas las inventaron ustedes. Ustedes crearon el modelo económico, social, político y cultural que tienen. Yo no hice nada de eso.

El GUARDIA asiente.

ADÁN- Ya. Comprendo. ¿Y qué me puede decir las acusaciones sobre posesión ilegal de armamento?

DIOS-Yo no inventé las armas de ningún tipo. ¿Sabes qué hice? Les di la inteligencia… Bueno, no se las di yo exactamente…

ADÁN- Espere, ¿dio algún tipo de información? ¿Inteligencia militar?

DIOS-  No estoy tan seguro. ¿Te puedo leer algo sobre eso?

ADÁN asiente.

DIOS (Leyendo)- “El hombre, tras morder del fruto del árbol del bien y del mal, abrió los ojos y consiguió la inteligencia y el libre albedrío”. Lo de abrir los ojos nunca me gustó porque como siempre, se puede malinterpretar. Pero bueno, tal vez yo tampoco sea un gran escritor. Me refiero a una metáfora sobre tomar consciencia de sí mismos como cuerpo, mente y espíritu: El homo sapiens. Desde ahí el hombre pudo razonar y elegir y esto no es más que un reflejo de inteligencia y libertad (Señalándose a sí mismo). De pronto inventan la rueda, las máquinas, escriben, pintan, disfrutan de una melodía, calculan una suma y con todas esas acciones simples ustedes están proclamando el hecho de haber sido creados a mi imagen. Con todo eso yo ya jamás podré intervenir en su toma de decisiones, digamos que en ese momento se “emancipó” de mí la humanidad.

ADÁN- ¿Es algún tipo de prueba? Parece disfrutar de mi estado alterado por el estrés. Ya que insiste en usar eufemismos teológicos dígame: ¡¿Cómo puede declararse inocente si es usted quien pone las reglas en sus “religiones”?!

DIOS ríe a carcajadas.

ADÁN- ¿De qué se ríe?

DIOS- Yo no pongo nada ni son mis religiones ni inventé las normas, le hablaba a la gente, eso es todo.

ADÁN- La chantajeaba, la manipulaba...

DIOS- Les hablaba y los escuchaba. Ellos hicieron el resto, se inventaron las historias, las acciones, la trama, los rituales.

ADÁN (Angustiado)- ¿También rituales? ¡Por Dios! ¿Qué tipo de rituales practicaban? Olvídelo, no quiero saberlo. Eso no forma parte de las acusaciones por lo que le pido en lo sucesivo no mencionar el tema, ¿de acuerdo? Sólo dígame, ¿era líder de una secta? ¿Mason? ¿Templario?

DIOS (Ríe y asiente)- Eres muy divertido, Adán. Te contaré sobre la herramienta.

ADÁN – ¡Venga, se lo ruego! Hagamos historia.

El GUARDIA se acerca y les entrega un café a cada uno, luego regresa a su lugar. Ambos lo observan en silencio hasta que termina su acción. ADÁN se nota muy desesperado, en cambio DIOS lo mira, paciente.

DIOS- Gracias. Funciona a varios niveles. Principalmente a nivel subconsciente. ¿Recuerdas la canción “Yellow Submarine” de los Beatles?  Siempre me gustó la letra, ¿le has puesto atención? No te preocupes, nadie lo hace. Me gusta la estrofa que dice así: "Mientras vivimos una vida fácil cada uno de nosotros tiene lo que necesita, un cielo azul y un verde mar y un submarino amarillo para navegar". Más o menos era así la original pero Juan la recortó un poco. No importa. El punto es que imaginé un submarino y así nombré a la herramienta.

ADÁN- ¿Submarino amarillo?

DIOS- Sí. En su versión al castellano.

ADÁN- Claro, por supuesto. Continúe.

DIOS- Gracias. Verás, todo había crecido tanto que decidimos implementar esta herramienta piloto…

ADÁN- Continúe.

DIOS (Hablando cada vez más rápido)- Y el experimento resultó como se esperaba…

ADÁN- Continúe.

DIOS - …en cuanto a que pude medir de acuerdo a los estándares de calidad que la humanidad demanda sin…

ADÁN- Continúe.

DIOS- Sin embargo…

ADÁN- Continúe.

DIOS lo mira, molesto.

DIOS- Adán, continúo más fácilmente si dejas de… (Respira hondo) interrumpir. (ADÁN asiente, apenado). Los resultados fueron decepcionantes. Se evidenciaron brechas enormes entre la altura moral, las virtudes y la espiritualidad requerida para cualquiera de los puestos y las competencias de los ocupantes actuales. ¡De todos!

ADÁN-¿Por eso se declaró en quiebra?

DIOS asiente.

ADÁN-  Y fue por ello que hizo el recorte de personal completo en Occidente, ¿cierto? (DIOS asiente) Señor Pérez, permítame recordarle que para poder ayudarle necesitamos ser completamente francos, ¿de acuerdo? (DIOS asiente nuevamente) Entonces escúcheme. He leído las declaraciones de los sindicatos de sus "colaboradores". Se quejaban de que hay cientos de instalaciones suyas donde no había luz...

DIOS- Estaban las estrellas.

ADÁN- Ni agua…

DIOS- Estaban los ríos.

ADÁN- Qué carecían de atención médica...

DIOS- ¡Estaban las plantas! Hice muchísimas plantas medicinales, no entiendo por qué no las usaron.

ADÁN- Por favor, permítame continuar, si es tan amable.

DIOS- Disculpa. Continúe.

El GUARDIA ríe.

ADÁN (Leyendo)- “Donde no hay luz eléctrica, ni agua potable, ni gas, no hay pavimento, no hay internet, no hay educación, ni sanidad, ni seguridad…”

DIOS- Pero, ¿no se dan cuenta? ¡Por lo menos tú tienes que poder verlo! Adán, es cierto que no había nada de eso, pero yo les di fuego y semillas y cuevas como casas. Tienen el infinito como techo y la playa de recámara. Lo que pasa es que nada les basta.

ADÁN- Claramente debió afiliarlos al seguro social si no quería que esto pasara. Debió darles una vivienda digna, drenaje, luz eléctrica, banquetas...

DIOS- ¡Pero de qué demonios hablas! (El GUARDIA se santigua. Dirigiéndose a él) Disculpa la blasfemia, a veces me pasa. (Pausa) Mira Adán, claramente los que me acusan prefieren sus propias creaciones. ¡En cualquier ciudad puedes verlo!  Viven hacinados entre cubos de concreto que asemejan jaulas y les llaman casas. Echan raíces de varillas y cemento, de ladrillo, de espejos. Y les ponen rejas electrificadas para defenderse de sus iguales, no lo entiendo. Tú sabes que yo no hice nada...

ADÁN- Desde el homo sapiens, ¿no es cierto?

DIOS- Es cierto. Ya ni el fuego les sorprende y prefieren la virtualidad al encuentro. Yo no soy ingeniero, Adán. Soy un simple arquitecto. ¿Qué más espacio quiere la gente que el mundo completo? ¡Qué más quieren que el universo!

ADÁN- Tranquilo, lo entiendo. Las demandas del sindicato le parecieron exageradas y usted prefirió ignorarlas por completo y dejarlos en la miseria. ¿O me equivoco?

DIOS- ¿Miseria? Les regalé tierras y playas y desiertos y ellos convirtieron todo en propiedad privada, hicieron surcos, levantaron muros, erigieron torres, pusieron bardas y precio a la flora y fauna. Yo no inventé la miseria del hambre. Mira a tu alrededor, ¡claro que la comida alcanza! Hay árboles y plantas y tierra fértil y se las di, Adán, pero para sus ojos cerrados brilla más el oro. (Pausa) ¿Sabes? Las estrellas brillan más y el reflejo de la luna sobre el mar y el brillo de tus ojos...

El GUARDIA solloza y se suena sonoramente.

DIOS- Yo les di seres vivos, Adán, es todo lo que sé crear.

ADÁN- Hablando de seres vivos, aquí dice que su negocio agropecuario a ido en decadencia por la falta de salubridad.

DIOS asiente.

DIOS- Ellos provocaron todo esto. Los animales son suyos, yo se los entregué desde el principio, al igual que todo lo demás. Hace tiempo que les dije les doy mi permiso, mi autorización, mi firma o mi bendición, lo que necesiten. Yo no puedo hacerlo. Soy un observador más, la consciencia infinita que no juzga y por eso no puedo ser responsable de todo esto, pero insisten en echarme la culpa. No entiendo que ganan con eso.

ADÁN- Lo demandaron por casi cuatro billones de dólares.

DIOS- ¿Cuáles son esos, los papelitos verdes?

ADÁN- Sí.

ADÁN le extiende un dólar y se lo muestra. DIOS intenta alcanzarlo. El GUARDIA interviene y se lo entrega. DIOS lo observa unos segundos.

DIOS- ¿Te das cuenta de la ironía? “En Dios confiamos” y ¡zaz! que me meten un sablazo de cuatro billones de papelitos verdes…

ADÁN- Yo no estaría tan relajado, señor Pérez, ni con todas sus propiedades alcanzaría para pagar una deuda semejante.

DIOS- ¿Propiedades? Qué mal invento...

ADÁN bebe agua, agotado. Sirve un poco en un vaso de cristal y se lo entrega a DIOS. DIOS lo mira fijamente, retándolo. Cubre el vaso con sus manos por varios segundos. Cuando retira las manos, el agua se ha vuelto vino. Le ofrece el trago. ADÁN duda de lo que ve, se talla los ojos.

ADÁN- ¿Cómo lo hizo?

DIOS- ¿Qué, esto? Es un viejo truco… Si quieres, un día te enseño.

ADÁN- ¡Me encantaría!  (Pausa) Es absurdo. ¿Cómo lo hizo?

El GUARDIA, emocionado, le entrega a DIOS otro vaso.

DIOS- Bueno, primero viertes agua en un recipiente y...

ADÁN- Dejémonos de trucos, señor Pérez; tenemos que concluir este asunto y usted no me está dando elementos que puedan ayudarme a defender su inocencia.

El GUARDIA, decepcionado, se lleva su vaso de agua y regresa a su lugar.

DIOS- ¿Qué elementos necesitas?

ADÁN- No me ha comprendido, usted no puede inventarlos, deben estar bajo las normas y leyes que rigen…

DIOS- Al universo, sí, ya sé. No te preocupes. Dime, qué elementos son esos que requieres…

ADÁN- Hablo de que usted me de argumentos…

DIOS- ¡Más argumentos! Si te estoy dando un argumento buenísimo para tu novela.

ADÁN- No de ese tipo.

DIOS- ¿No comprendo? (ADÁN baja la mirada) Ya. Del tipo “racional”, ¿cierto? Lo demás no viene a cuento… La mente humana sólo reconoce lo tangible, el ser es el único que puede entender lo otro. Mira… Extraño a mi gente, ellos eran prácticamente mis hijos. No quisiera verlos tan enojados conmigo.

El GUARDIA se acerca y le susurra al oído a ADÁN. ADÁN se levanta alterado.

ADÁN- Disculpe. Vuelvo en un momento.

DIOS asiente. ADÁN sale de la habitación. El GUARDIA lo mira unos segundos, baja la mirada y se persigna, asustad, luego regresa a su esquina. DIOS le habla, desde su asiento.

DIOS- ¿Gustas un poco de vino? Yo no voy a beberlo todo. Vamos, bebe un poco. Yo sé todo de ti, te conozco. Te he estado observando…       

El GUARDIA, tímido, se acerca.

GUARDIA- Usted es…

DIOS- No digas mi nombre. Será nuestro secreto.

AMBOS asienten. El GUARDIA regresa feliz a su esquina y bebe el vino. ADÁN entra abruptamente y toma asiento. Está temblando.

ADÁN- Entonces, señor Pérez, hablábamos de sus empleados y las demandas del sindicato, de los negocios sucios, de las condiciones insalubres...

DIOS- Valga la redundancia. Disculpa, hijo, digo, Adán.

ADÁN- Hablábamos de las acusaciones que recaen sobre su persona física y moral…

DIOS- Física realmente no aplica pero… ¿Estás bien?

ADÁN- Mi mujer…

DIOS- Eva.

ADÁN- Carmen.

DIOS- Detalles, no te digo... ¿No irás a verla al hospital?

ADÁN- ¿Como lo sabe?

DIOS- Es una mujer valiente.

ADÁN se lanza sobre la mesa y agarra a DIOS de la camisa. El GUARDIA está por intervenir pero AMBOS le indican que no interfiera. Forcejean.

ADÁN- ¿Lo hiciste tú?

DIOS- ¿Yo? Yo no hice nada. Fue Carmen que seguramente no puso atención y el auto…

ADÁN- ¡Por Dios!

DIOS- Ya te dije que yo no hice nada, he estado aquí todo el tiempo, contigo, hablando. Tienes que ir a verla.

ADÁN lo suelta y retoma su asiento. El GUARDIA les pasa vasos de agua a ambos y les retira el vino.

ADÁN (Murmurando)- Sé que este incidente no corresponde al protocolo diplomático con el que estrictamente me indicaron tratarlo mis clientes pero dígame: ¿Por qué me hace esto?

DIOS- En esa pregunta caben todas las respuestas, Adán. No me lo tomes a mal pero puedes elegir la que más te agrade. Opta por creer lo que sea tu voluntad. El libre albedrío es un dolor de huevos que ni te imaginas.

ADÁN- No puedo defenderlo. No mientras no disimule ese gusto morboso que tiene por la muerte.

DIOS- No creas que es mi gusto ni que gozo con la sangre. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, ¿no crees? Recurrir a las amenazas o a la violencia para convencer, es absurdo. No hay necesidad de recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte. Quisiera ayudarlos, aunque no lo creas. Antes intentaba hacerlo por medio de la naturaleza. Pero ahora es imposible, se han alejado de ella, todo lo controlan y lo prevén ustedes. No quieren mi intervención, ¿no te das cuenta? Ahora comprenderás…

ADÁN – Por supuesto que no lo comprendo.

DIOS- Debes ir con ella.

ADÁN- Dijeron que está estable. Hablemos. En un rato más iremos a juicio y quién sabe, tal vez pueda alegar una especie de demencia.

DIOS- Debes ir a verla. Eso siempre es lo primero.

ADÁN- Señor Pérez, para que pueda irme con ella como usted quiere, primero debemos terminar con esta conversación cada vez más absurda.

DIOS- Debes defender mi inocencia y debes ir con ella. Lo segundo es lo más importante. Sí que eres laxo, laxo. No te ofendas, ya te expliqué lo que significa. Si quieres seguir conversando, adelante.

ADÁN- No quisiera otra cátedra de teología o mera catequesis, por dios, estoy tratando de ayudarlo. Necesito datos.

DIOS- ¿Datos históricos te sirven?

ADÁN- Hagamos la prueba.

El GUARDIA le entrega a DIOS una biblia y se queda a un lado, expectante de lo que va a suceder. DIOS se coloca unos lentes, la examina y busca un texto. Tarda un poco hasta que por fin lo encuentra.

DIOS- Muy bien.  Efesios capítulo cinco, versículos del veinticinco al veintiocho.

ADÁN  niega, molesto. DIOS continúa, sin prestarle atención.

DIOS- "El esposo debe amar a su esposa como a su mismo cuerpo. Luego entonces, el que ama a su esposa, se ama a sí mismo". Ya te di todos los elementos para el juicio.

DIOS alarga el brazo para despedirse.

DIOS- Nos vemos en unas horas, Adán.

ADÁN, confundido, hace lo mismo  semejando a “la escena de ellos” de la Capilla Sixtina. Dándose por vencido, ADÁN sale. El GUARDIA le grita.

GUARDIA- Confíe en el "Señor"...

DIOS niega.

GUARDIA (Apenado)- Pérez.

DIOS le sonríe y se sienta. El GUARDIA se persigna, luego le sirve algo de comer y se sienta a su lado.

DIOS- Así es como tiene que ser, hijo mío. Otra última cena.

GUARDIA- Lo siento, Señor.

DIOS- No te creas, saben mejor. ¿Hago más vino? ¿Gustas un poco de pan y pescado? Con confianza, no me tardo nada en hacerlo.

 

 

Publicado la semana 27. 04/07/2020
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