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Mannfred Salmon

Punto_Exe (VII)

Uno de los motivos por los que los Yup-Yi no viajaban ni salían nunca de casa era el elevado precio del transporte. La transmisión corporal directa de burbuja a burbuja era rápida y eficaz, pero cada pase de circulación costaba un tercio de lo que un Yup-Yi ganaba en una semana. La mayoría de ellos tenía la sospecha de que el encarecimiento del transporte respondía a un ardid de las corporaciones y de la patronal para que los ciudadanos se acostumbrasen a consumir de forma generosa y veloz a través de la red, sin necesidad de desplazarse ni conocer cosas nuevas. Las cosas nuevas estaban entre las tres amenazas más peligrosas para el bienestar y el progreso de la especie Yup-Yi. Gonn conocía con bastante detalle las estrategias de control social que su gobierno empleaba, sin embargo ninguno de sus congéneres había mostrado jamás atisbo de rebelión ni pensamiento crítico por lo que él tampoco iba a ser el primero en protestar. Bronn era más excéntrico y osado. Igual que había abonado el billete hasta la burbuja de Gonn, hizo lo propio para volver a la suya. Y pagó también el billete de su amigo.

- Ponte cómodo – dijo Bronn mientras preparaba un refresco.

Gonn miró a su alrededor y no vio ningún lugar donde ponerse cómodo. Se sentó en el suelo.

- Por favor, ¿podrías repetirme tu plan? – le pidió Gonn con enorme cansancio.

Bronn trajo dos refrescos de marca Meteoro y se sentó en el suelo, en aquella burbuja prácticamente vacía de mobiliario. Algunas pilas de libros, manuales de instrucciones, diccionarios y juegos de ingenio se amontaban aquí y allí. No había pantalla, no había dispositivos electrónicos, ni módulo de conexión a la red. Bronn vivía instalado en la diferencia.

- Bien, vamos a repasar la situación desde el principio – comenzó Bronn -. Hace siete años configuraste un juego, cuyo objetivo es construir un universo propio, cuidarlo y hacerlo prosperar. Contrario a lo que se espera de un desarrollador informático responsable…

Gonn resopló.

- … te desentendiste por completo de tu creación. Es decir, dejaste el juego en standby. En teoría. La lógica dice que tu universo debería haberse quedado pausado en el mismo punto en que lo dejaste, pero…

- … pero donde no debería haber nada de nada, salvo roca, agua y gases…

-… hay un número no especificado de nodos – continuó Bronn, ya con su mirada desviada hacia el techo -.Dentro de cada nodo hay otro número no especificado de ramificaciones, cada una de ellas es un subnivel de tu universo. Dentro de cada nivel hay nodos más pequeños que se parecen sospechosamente a nuestro sistema planetario.

- En algo tenía que fijarme – contestó con parquedad Gonn.

- Y en uno de esos sistemas hay una porción de código que tú mismo programaste pero que, para sorpresa de todos, se ha expandido a sí misma. No ha continuado en standby, sino que se ha programado sola. E igual que se ha programado sola, parece haber corrompido su código sola.

- Lo cual es imposible – Gonn hablaba sin mucho convencimiento. Solo creía que aquello estaba sucediendo porque, de hecho, estaba sucediendo.

- Perfectamente imposible – Bronn dio un sorbo antes de continuar -. Pero para redondear el problema, el código corrupto ha generado una grieta. Una grieta que sin duda está degradando tu juego. Lo está vaciando de contenido a partir de un sector concreto.

- Correcto.

- Bien, hemos localizado dicho sector.

- Exacto.

- Gracias al análisis del código y del mapa conocemos el origen de la grieta. No sabemos por qué ha sucedido, quién es el culpable ni cómo se expande. Pero tenemos su punto de partida y hemos rastreado su historial.

Bronn hizo una pausa y contempló la bóveda de su burbuja. El cosmos circundante era visible a través de un fino techo de cristal, fabricado a medida para él. Gonn observó con él las estrellas y pensó que Bronn sabía muy bien en qué merecía la pena gastar su sueldo.

- Gonn – retomó Bronn su discurso con suavidad -, ¿tú alguna vez has alquilado una experiencia de viaje virtual? Ya sabes, una de esas experiencias de aventura y suspense.

- ¿Bromeas? Sabes que trabajo para una oficina del gobierno – rió Gonn.

Bronn se acarició la barbilla y meditó con cautela su respuesta.

- Te voy a contar un secreto. Yo he usado esas experiencias varias veces, el caso es…

Pareció dudar por un instante si era buena idea compartir aquella información.

- Como bien sabes he desarrollado mi carrera profesional en el campo de la investigación científica. Por lo general dedicamos mucho tiempo a crear prototipos de máquinas muy impresionantes que no sirven para nada. Si sirviesen para algo el gobierno tendría que tomar decisiones importantes y, digamos, eso no es muy propio del gobierno.

- ¿Qué tipo de maquinaria? – Gonn no estaba tan interesado en el asunto, en realidad.

- Ingeniería aeroespacial, teoría multidimensional, interacción espacio-tiempo… - enumeró Bronn -. Pero hay uno de estos cacharros que resulta ser muy interesante.

Bronn se levantó y comenzó a actuar cómo actúa alguien que ha hecho algo indebido. Miró a izquierda y derecha, luego habló en voz baja.

- Ven.

En el cuarto contiguo Gonn se encontró con un dispositivo bastante sencillo. Un casco de diseño impecable, de cuya parte posterior emanaban tres cables terminados en conectores adhesivos. Gonn conocía estos conectores, los llamaban terminaciones sensitivas y sus aplicaciones en la realidad virtual eran conocidas. Bronn puso sus manos sobre los hombros de Gonn y le habló con ternura.

- Gonn, amigo mío. Supongamos que un personaje de tu juego descubre que una grieta está absorbiendo su mundo, se lo está zampando. Tal vez ese personaje debería bajar ahí. Ya sabes, a “echar un vistazo”.

- Ay, madre.

- Esto no es un simple casco de jugador – explicó Bronn -, hemos desarrollado un artilugio que expande la experiencia de realidad virtual. No es que proyecte un escenario para que te veas inmerso. Hemos tomado un poquito de ingeniería de aquí y de allí, mezclado teoría de entrelazamiento del multiverso y una pizca de microbiología…

Gonn escuchaba con auténtico pavor.

- … y logrado un cacharro que traspasa tu cuerpo a una dimensión de nivel inferior, logrando que te introduzcas de forma física en experiencias de juego. Totalmente seguro, yo mismo he sido sujeto de pruebas.

Bronn dio una palmadita en la espalda a Gonn.

- En resumen, te voy a mandar ahí dentro para que estudies de cerca el problema.

- ¿Cómo dices que se llama esto? – Gonn notó que faltaba el aire.

- Tecnología de succión inversa. Es provisional.

- Suena horrible.

- Espera a probarlo.

 

Publicado la semana 7. 10/02/2020
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Estaba escuchando Milenio Live , El año de la liebre , Se puede leer sin mucho conocimiento de ASCII , Ciencia-Ficción sí, pero tampoco escribas chorradas muy grandes o van a pensar que improvisas todo.
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