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Mannfred Salmon

Punto_Exe (XVII)

Cada nueva situación que se presentaba en aquel mundo salido de sus teclas era peor que la anterior. Benja meditó unos instantes y reconoció que la dificultad con la que había programado el juego era elevada. Eso le llenó de orgullo. Pero no le tranquilizó.

Los secuestradores eran cuatro. Se trataba de hombres fortachones y chaparros, de espaldas anchas y cráneo cuadrado, coronado por pelo rojo y alborotado. Encendieron un fuego y en su interior calentaron unas piedras. Cuando estuvieron bien calientes colgaron de una estructura de madera una gran bolsa, fabricada con el pellejo de algún animal grande y temible, la llenaron de agua que recogían de un manantial cercano y pusieron dentro las piedras recién sacadas de la hoguera. El agua humeó. Benja intuyó el propósito de aquella ceremonia pero aun así se atrevió a preguntar.

- ¿Qué estáis haciendo?

El más pecoso de los cuatro miró por encima de su hombro con extrañeza.

- Bueno, a mí me parece que está claro – dijo -. Preparamos un caldo para hervirte.

Por supuesto, la respuesta no fue del agrado de Benja.

- ¿Para hervirme?

- No te preocupes, primero te mataremos  - explicó con amabilidad el más fornido.

- Ah, bien, eso me tranquiliza mucho.

Benja no se paró a pensar cómo podía tirar de sarcasmo en una situación tan desfavorable. Otro de los hombres, el más bajo, se acercó con el ceño fruncido y exhibió una mueca poco amistosa.

- Hacedme caso, nunca habléis con la comida.

El cuarto de estos hombres, asombrosamente parecidos entre sí, tenía unas manos enormes.

- Por favor, entiéndenos – dijo -. Ya nos hemos cansado de comer matorrales y piedra triturada. Queremos una buena ración de carne.

- Sí, por estas tierras no hay otra cosa – respondió el primero.

Benja se puso muy nervioso. Con gran parsimonia los cuatro hombres siguieron los preparativos de su cena.

- Pero, ¡no podéis comerme! – gritó Benja.

Los secuestradores le interrogaron con la mirada. Luego se miraron entre ellos tratando de buscar un motivo por el que no estuviese permitido zamparse a Benja.

- ¿Por qué no? – preguntó el de las manos enormes.

- Pues porque soy una persona – dijo Benja. Aquello debería ser suficiente explicación.

Los secuestradores volvieron a mirarse, sin comprender todavía dónde estaba el problema. Entonces habló el del ceño fruncido:

- Nunca hemos escuchado que las personas no sean comestibles.

Tras esto el hombre fornido sacó una piedra muy afilada, que sin duda usaba como cuchillo, y la agitó frente a Benja.

- Creo que si cortó por aquí y hasta aquí… - murmuró, calculando cómo debía matar a su presa para después empezar a cocerla.

El del ceño fruncido arrugó aún más la frente y empujó al otro con dos dedos.

- Oye, Bastar, creí que me ocuparía yo de cortarle el cuello – protestó.

El fornido le devolvió el empujón, pero esta vez utilizó toda la mano y acabó estampando al del ceño fruncido contra la roca.

- De eso nada – dijo Bastar -. El acuerdo fue que yo lo rajaba y tú lo deshuesabas.

Habló entonces el de las manos enormes.

- Raspar tiene razón, a él le tocó rajar y a ti desmembrar.

Raspar se cruzó de brazos, orgulloso. Bastar se enfurruñó y buscó con la mirada al pecoso.

- ¡No y no! Gandar, díselo tú.

Gandar estaba terminando de poner las piedras al rojo vivo en el caldo y no prestó mucha atención.

- Raspar le corta el cuello – explicó -, Kaskar lo separa por piezas, Bastar le quita los huesos y yo cocino la cena. Ese era el trato.

Bastar se enfadó y enrojeció. Se sentó en el suelo y empezó a maldecir en voz baja.

- Siempre me toca a mí hacer lo más aburrido.

De pronto Benja tuvo una idea. En ese momento no se dio cuenta  pero las peripecias en este nuevo mundo habían obligado a su cerebro a estar atento. Su mente estaba trabajando. Después de mucho tiempo.

- Disculpad – interrumpió Benja los preparativos -, pero os estáis equivocando de principio a fin.

Todos a una, Gandar, Bastar, Raspar y Kaskar volvieron la vista hacia Benja. Esperaron pacientemente una explicación.

Publicado la semana 17. 20/04/2020
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El silencio de la noche , Un poco de Tolkien, Bilbo y los trolls... un poco de narrativa de aventura gráfica... , Leer después del episodio dieciséis , Accept, Reject, Reflect
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