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Mannfred Salmon

Punto_Exe (XIII)

Benja se mostró horrorizado. Gonn observó al recién llegado con suma curiosidad, ¿qué le hacía tan monstruoso a los ojos de su compañero de aventuras? Examinó bajo un riguroso método científico sus movimientos, que le parecieron inusuales. Realmente extraños, más propios de un androide que de un ser vivo. Recordó enseguida que este nuevo personaje pertenecía a un mundo programado y le resultó lógico que actuase de forma mecánica. Recordó de inmediato que estaba creado por un personaje que también pertenecía a un mundo programado.  

- Bah… - murmuró Gonn. 

Con zancadas amplias y antinaturales Nephanel Gifdy llegó hasta el pequeño grupo de exploradores. 

- Encantado de conoceros – dijo el joven echando hacia atrás y hacia delante su cabeza. Al hacerlo a Gonn le pareció que pasaba de una posición a otra sin pasos intermedios -. Mi nombre es Nephanel Gifdy. 

- Ya lo sabemos – contestó Kibalka, empuñando ya su espada. 

- Los secretos de Lamorph fueron puestos a buen recaudo en la antigüedad – continuó Gifdy -, para lograr vuestro objetivo debéis demostrar VUESTRA VALÍA. 

Gonn no logró entender por qué Nephanel Gifdy pronunciaba de esa manera las últimas palabras. 

- ¿Y no podemos empujar esta puerta secreta y ya está? – preguntó Gonn. 

Gifdy pareció ignorar esta pregunta. 

- Por ello vuestra primera prueba es resolver el ACERTIJO DE GREJOD. 

- Ya vuelve a hacer eso – advirtió Kibalka. 

No pasó nada a continuación. Gifdy se quedó callado e inmóvil. 

- ¿Por qué este tipo se comporta así? Qué poca educación – se quejó Gonn. 

Benja se secó el sudor de la frente. 

- Es que es un personaje no jugador. 

- ¿Qué es eso? – quiso saber Kibalka. 

- Un personaje programado para actuar de una manera, y solo de una manera – explicó Benja -. El jugador no puede controlarlo. Da igual lo que hagas o digas, está preparado para responder de la misma forma. 

Gonn conocía ese concepto. Los Yup-Yi llamaban a este tipo de seres enpisís. 

- Ah, como un funcionario… 

Kibalka no tenía paciencia con gente así. También conocía a personas que se comportaban como Gifdy, a lo largo de los cuatro Cuadrantes se los había encontrado. A todos los había matado. 

- Ya basta, voy a cortarle la cabeza – dijo la guerrera blandiendo la espada. 

Benja se interpuso y trató de tranquilizarla. 

- Detente, Kibalka, no es así como funciona el juego – y se dirigió a continuación a Gonn -. Oye, haz eso tan chulo de la muñequera. 

Gonn activó la pantalla de su terminal y tecleó. Enseguida vio lo que Benja quería enseñarle. 

- Oh. 

Pulsó un botón y expandió su visor para que Benja y Kibalka pudieran ver el contenido. Gonn estaba proyectando la ventana de juego, que consistía en un rectángulo principal y una barra inferior donde se desplegaba un inventario, una serie de cifras y una caja de diálogo. Benja leyó la única línea de texto que en ese momento aparecía en pantalla. 

- ¿Qué acertijo es ese, Nephanel Gifdy? 

- ¡El acertijo de Grejod! – exclamó Gifdy, sin la menor expresividad - ¡El famoso mago y constructor de la atalaya de Lamorph! 

Pasaron un par de segundos, Nephanel Gifdy se quedó de nuevo rígido. Luego prosiguió: 

- ¿Cuál es el ojo que nada mira pero todo ve? 

Nadie pestañeó ni parpadeó a continuación. Ni un movimiento, ni una exhalación. Gonn se acercó al oído de Benja. 

- ¿Cuál es la respuesta? – susurró. 

Benja chasqueó la lengua, seca como una plancha de barro cuarteado por el sol del desierto. 

- No lo sé – dijo Benja. 

- ¿Cómo que no lo sabes? ¡Tú has programado este juego! 

Benja puso los brazos en jarra, tratando de parecer autoritario.  

- Yo programé parte de este juego, ¿de acuerdo? ¡Ni siquiera llegué a terminarlo! – Benja suspiró – Hace años de aquello, Gonn. He olvidado los detalles. 

- ¿La respuesta al acertijo es un detalle? – inquirió Kibalka. 

Benja dio unos pasos atrás, alejándose del grupo. 

- Escuchad, yo no recuerdo cuál es la respuesta. Ni siquiera estoy seguro de que llegase a escribir ninguna respuesta. 

Gonn desplegó de nuevo el texto. Tres opciones de respuesta aparecieron en pantalla y Gonn las leyó una por una. 

- Bien, aquí dice… “¡El sagrado ojo de la Bruja Vidente!” – se detuvo y meditó - ¿Por qué os empeñáis en hablar con exclamaciones? 

- Sigue leyendo, enano bigotudo – pidió Kibalka. 

- Sí, vale, claro – Gonn no se mostró feliz con los modales de la guerrera -. La segunda opción es “¡El faro de Meriven!”. Bien, otra exclamación. 

- ¿Y la tercera? – preguntó Benja. 

- “¡La cabeza del rey!” Esto es absurdo. 

Kibalka dio un paso al frente y escogió una de las respuestas. 

- ¡La cabeza del rey! 

Gonn se dio una sonora palmada en la cara. 

- Esa no es la respuesta, amigo mío – contestó Nephanel Gifdy. 

- ¡El sagrado ojo de la Bruja Vidente! – probó Benja. 

- Esa no es la respuesta, amigo mío – repitió Gifdy. 

- ¡El faro de Meriven! – exclamó Gonn intentando no parecer estúpido. 

Nephanel Gifdy dijo las mismas palabras, una y otra vez. El grupo intentó buscar otras posibles respuestas a aquel acertijo, sin éxito. Con cada propuesta de solución Gifdy contestaba con la misma frase y en el mismo tono. Incluso reiniciaron la conversación desde el principio en varias ocasiones, para acabar llegando al mismo punto: “esa no es la respuesta, amigo”. Benja cayó exhausto al suelo. 

- Gonn, Kibalka… creo que no vamos a llegar a ninguna parte con esto – explicó -. Es posible que quisiera complicar un poco la aventura. 

- “¿Un poco?” – dijo Gonn con ironía. 

- Es posible que la respuesta a este acertijo esté oculta en… otro nivel. 

Gonn cayó junto a Benja. Se echó de espaldas sobre la escasa hierba y extendió los brazos. 

- Maravilloso. No podemos continuar, no estamos familiarizados con este universo, no podemos regresar a la pantalla anterior… 

- Y el programador no tiene a mano el libro de soluciones – se quejó Benja. 

De nuevo hubo silencio, solo matizado por el viento cortante del norte. Kibalka meneó la cabeza, se echó la espada al hombro y comenzó a caminar. 

- Kibalka se marcha. 

Benja se levantó y trató de hacerla recapacitar. Kibalka volvió su rostro y le miró de tal forma que Benja sintió la muerte muy de cerca. La guerrera rodeó la torre y desapareció, rumbo al norte. 

- Deberíamos ir tras ella – indicó Benja. 

- ¿Por qué? – Gonn acababa de acomodarse sobre la roca helada y porosa – Puede apañárselas sola. Astrak no está. Ella no sabe qué hacer. Nosotros no sabemos qué hacer. ¿Qué más da todo? 

- Gonn, no puede ir en esa dirección – replicó con severidad Benja -. No hay nada en esa dirección. Literalmente. Dejé de programar el juego en este punto. 

Publicado la semana 13. 25/03/2020
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Un personaje exclamando "¿Necesita viajar?" , Las mismas del otro día , En pleno confinamiento, si quieres , Lanzar clavo bajo árbol
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