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Mannfred Salmon

Punto_Exe (I)

La infusión de especias de Nebulosa era mejorable, pero cuando se te han acabado los pasteles y el brebaje de importación cualquier hierba es buena. Especialmente si no es día laborable.

Gonn hacía la misma vida social que todos los miembros de su especie. Ninguna. Era uno de los primeros elementos que la civilización Yup-Yi había suprimido una vez que la maquinaria imparable del progreso y la modernidad se inició, décadas atrás. Salir de casa en festivo era, sencillamente, impensable. En realidad, salir de casa en día laborable era, sencillamente, impensable. Gonn vivía en una típica casa burbuja, dentro de un sistema solar especulativo. Esto es, existía sobre el papel pero no habían empezado a construirlo. Como las infraestructuras eran escasas en un hábitat así Gonn se conformaba con trabajar desde casa, siempre dentro de su horario estipulado. Pedía comida y cena a través del sistema de conectividad Talkem, medio por el cual alquilaba reality shows producidos en otras galaxias, jugaba al tres en raya y charlaba con otros Yup-Yi, a quienes en lenguaje universal estándar conocían como bisnesmmen.

El grueso de sus conversaciones virtuales las mantenía con Bronn, su mejor amigo. No es que tuviera ningún otro amigo al que acudir, ningún miembro de su especie mantenía tantas relaciones sociales ni con tanta intensidad. Ya lo decía un proverbio Yup-Yi: más vale un buen amigo que una vida de aventura y emociones. Gonn seguía ese consejo a rajatabla y no se había permitido a lo largo desde el inicio de su edad adulta muchas distracciones, aparte de las mencionadas anteriormente. A excepción de ese juego que Bronn le había regalado años atrás, siguiendo la nueva moda de celebrar el final de cada ciclo solar especulativo regalando productos a los demás. "Una hermosa muestra de amistad y cariño", pensó, intentando convencerse de que el regalo tenía alguna utilidad. Cuando estuvo a solas dio unas cuantas vueltas a la caja, escudriñando las ilustraciones que adornaban el paquete. Por algún motivo en todas las imágenes aparecían niños con peinados de otro siglo. Finalmente abrió la caja y dentro encontró un recipiente de plástico, una pantalla del tamaño de un dedo, una probeta, un set de gases de uso doméstico, agua y un librito de instrucciones. "Bien, no pasará nada por jugar un rato", se dijo mientras se saltaba varias páginas del manual de instrucciones. Se sentó y desperdigó todos los componentes sobre su mesa de trabajo.

- Crea tu propio universo - murmuró, leyendo los primeros pasos para iniciar el juego.

La hora y media que invirtió en montar todas las piezas e iniciar el juego fue bastante entretenida. Después pasaron siete ciclos solares y Gonn se olvidó por completo del asunto.

La infusión de especias de Nebulosa era, sin ninguna duda, mejorable. Gonn no se resignó y volvió a rebuscar en el habitáculo-cocina hasta que dio con trazas de supuestos frutos secos. La programación en la plataforma de contenidos legales Yusimi era deplorable. Aun así Gonn se sentó con la infusión en una mano, y aquello que podrían ser restos de comida en otra, y se dispuso a devorar multimedia sin recurrir en ningún momento a juicios de valor. Pasados unos minutos su mente se dio un paseo extracorporal. Rara vez Gonn se relajaba, pero cuando conseguía hacerlo dejaba que sus pensamientos orbitaran más allá de la burbuja, en el vacío. Era una habilidad que los Yup-Yi desarrollaban en su segunda pubertad, sin embargo pocos de sus individuos sentían apetencia por tantas emociones. La consciencia de Gonn ascendió y comenzó a explorar los planos donde los ingenieros cósmicos de la corporación habían delimitado la distancia entre su sol y el límite de su sistema planetario. Estudió durante unos minutos el sistema de canalizaciones diseñado para evacuar restos de asteroides y acumulaciones de polvo estelar. Nunca hubo presupuesto para llevarlo a cabo. Ni siquiera su sol funcionaba a pleno rendimiento. "Sigamos un poco más", pensó, y se elevó sobre el mundo bidimensional que era hasta la fecha su sistema solar. Vio un boceto que el ingeniero había dibujado en una esquina del plano, representando de forma básica la futura organización planetaria del sistema. A Gonn no le pareció mala idea pero dedujo que había sido descartada, ya que no se parecía mucho al diseño actual que se extendía bajo la mirada de su mente. "Faltan jardines", opinó. Después se impulsó un poco más y pudo ver con claridad el rectángulo del pliego de papel en el cual estaba dibujado el plano. En un extremo destacaba un sol perfectamente redondo, alrededor del cual se describían las elipses correspondientes a los ocho planetas que debían conformar el sistema: Numbus, Errante, Efe, Garophal, Exema, Orfema, Grunt y Piedrabrava. A esa distancia le pareció que era un diseño muy elegante, estructurado a la perfección. Sintético pero no simplón. Una preciosa red de líneas que representaban fuerzas que se relacionaban las unas con las otras, como en una danza ceremonial. La obra de un diseñador muy cuidadoso y refinado. Un diseñador que un buen día se había fugado con el dinero de la concesión a otra galaxia, dando de lado a los habitantes de todo un sistema solar. ¿Cómo podía haberles dejado tirados? 

Entonces un pensamiento fugaz, un recuerdo, cruzó su consciencia. Su mente descendió con la urgencia de un ascensor que se estropea en la planta veintisiete. Tan pronto como regresó a su cuerpo Gonn saltó del sillón y entró al trote en el habitáculo-despacho, donde en un estante descansaba el juego, el regalo que Bronn le había hecho hace siete ciclos. Estaba en perfecto estado, todas las piezas en su sitio. Un poco de polvo por encima, pero nada que lo afease. Gonn lo agarró nervioso y pulsó el botón de encendido. Respiró con profundidad. Uno, dos, tres segundos. Y la pantalla del tamaño de un dedo se iluminó. Tanto tiempo después seguía funcionando. Gonn introdujo su código de usuario y al instante la pantalla comenzó a rebosar de datos. Caracteres que borboteaban como un guiso. Lo que pudo leer en la previsualización heló su fría sangre.

- Ay, mierda.

 

Publicado la semana 1. 30/12/2019
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The Eagles - Journey of the sorcerer , Douglas Adams , Siempre durmiendo , programar en DOS
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