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Luciana Capdevila

¡Hay un meme en mi discurso político!

El ámbito del arte siempre se ha visto envuelto en las batallas políticas y culturales de nuestra sociedad, y es más que normal ver que distintos colectivos hacen uso de este para catapultar su modo de pensamiento y sus ideas hacia nuevos oyentes y generaciones. De la misma forma, es común ver posiciones disonantes que intentan adentrarse en el mismo grupo, generando tensiones. Las confrontaciones entre los productos culturales de distintas ideologías solían ser bastante directas. Estas dejaban su posición bastante clara y era raro ver que una obra fuera utilizada por grupos externos para algo más que criticar el mensaje del producto en sí. Ejemplos claros son las dos cintas de Lindsay Anderson "If…" y "O Lucky Man!", las cuales no intentan en lo más mínimo ocultar su crítica al capitalismo, e, incluso, proyectos más modernos como la trilogía evangélica "God's Not Dead" (acreedora de la peor vuelta de tuerca a una frase de Nietzche) y la renombrada "Parasite" (la cual se ha adueñado de mi corazón). Sin embargo, esta es una estrategia de batalla que ya no genera el mismo tipo de repercusiones. Actualmente, las confrontaciones culturales se llevan a cabo mediante otro medio de difusión, uno el cual ha adquirido su contexto más político en los últimos años. Estoy hablando, claramente, de los memes. 

Momos para los grasosos, shitposting para los edgies o simplemente memes para el ciudadano común, han intervenido la cultura de una forma novedosa, ya que con ellos sucede que el mensaje en particular que un producto cultural haya querido dar a entender puede ser intervenido hasta el punto de desconocer la idea original. Aunque la población siempre ha tenido voto final en el significado de películas, canciones, pinturas y etc, nunca antes habían existido formas tan masivas de comunicación, como lo son las redes sociales, que permitieran el intercambio y creación constante de nuevos "productos emisores" con los cuales llegar a más personas. El poderío no se encuentra ya en pensar desde cero, sino en tomar elementos con los que estamos familiarizados, deconstruirlos y moldearlos hasta que se ajusten al mensaje por emitir.

Ejemplo: ¿Es posible que Robert Luketic tuviese en mente el establecer las bases del anarcosocialismo y las revoluciones culturales y sociales necesarias para llevarlo a cabo cuando dirigió su obra maestra, "Legalmente Rubia"? Sin embargo, aunque parezca una gansada de las más insensatas, puedo dar fe del uso de su película para esto debido a la cantidad de horas que he utilizado riéndome con los memes proletarios de la página "Elle Woods-Core & The Delta Universe". ¿No es loco creer que Tappei Nagatsuki haya querido crear un icono para la comunidad trans en Reddit cuando pensó en el personaje de Ferris de Re: Zero? Pero el meme de "Happy Gay Noises" se ha instalado fielmente en las bases de los subreddits del colectivo. ¿Acaso parece Gregory House un personaje que estaría cercano a la Derecha Atea Reaccionaria y Libertaria? ¿Incluso si el personaje a recomendado en un episodio a una adolescente que está embarazada producto de una violación el llevar a cabo un aborto o en otro reconoce a una modelo que descubre que es intersexual como mujer debido a que ella se identifica de tal forma? Vaya a decirle eso a uno que otro "economista de la escuela Milei" o "sociólogo de la escuela Laje".

El modo en que consumimos información en unos cuantos instantes solo para movernos a la siguiente publicación y devorar su contenido igual de rápido hace que productos culturales anteriores al auge del internet no generen la misma repercusión. La solución está en buscar un medio el cual la gente no necesite de mucho tiempo para entenderlo y disfrutarlo. Si lo que usas es además icónico y reconocible, te has asegurado la atención de la gente y, por ende, puedes transmitir tu mensaje. Una buena página de memes puede generar cuestionamientos sinceros en las personas que los consumen. Una editorial de un diario importante es menos leída que un meme pasable de una cuenta de medio pelo. La atención momentánea es ahora el epicentro de la lucha, y existen limitados productos pre-existentes que sean reconocibles y a la vez se presten a enviar las ideas deseadas.

Esta limitación es la que genera que un mismo producto sea analizado y exportado de formas diferentes por distintos colectivos, sin importar cual sea el mensaje original. Si algo es lo suficientemente popular (sea por la razón que sea), terminará por encontrarse pegado en una ventana de Photoshop o de Paint.net para editar y agregar en él la ideología preferida. 

La nueva batalla cultural no es peleada por los creadores de los productos consumidos, sino por los consumidores en si. En Argentina vemos memes de los Simpsons que provienen de páginas Peronchas, Radicales, Trotkas y Pubertarias, y todas quieren imprimir distintos mensajes en una misma plantilla. El significado final ha dejado de estar en manos del creador y la obra es cada vez más producto del uso que le da la sociedad donde se encuentra. El contacto entre miles de simpatizantes de distintas ideologías con un mismo elemento genera un diluvio de nuevas interpretaciones. Homero entonces se convierte en mamá luchona, militante feminista, viejo que creía que con los milicos estábamos mejor, macrista consumidor ejemplar del diario Clarín, seguidor de Milei, defensor de Biondini, compañera de lucha de Diana Sacayan, kuka y naranjita. 

El hecho de, como creador, no poseer el significado final de la propia obra puede parecer algo aterrador. Con la suficiente mala suerte, terminarás quedando como un referente de extrema derecha de la misma forma que existen abuelas que le han rezado por años a figuras de acción de Obi-Wan o Elrond pensado que se trataban de Jesucristo. Lo único que puedo confirmar es que nunca antes fueron las discusiones en Reddit o los hilos de Twitter tan interesantes y variadas. 

Quizá dentro de unos años veamos directores, autores, guionistas, músicos y demás que no solo piensen en lo que quieren transmitir con lo que idean, sino también en qué grupo lo utilizará, para qué lo utilizará y qué cosas se pueden tomar de aquello para ser usadas como meme. Es algo completamente extraño, pero va a terminar siendo un paso más en el proceso de crear. De la misma forma que el hombre comenzó a utilizar el arte en forma de protesta, tendrá que intentar prever cómo podrían utilizarlo otros para protestar. Fuera de eso, la única salida es conformarse con el mensaje intencional y no perder el sueño ante los disparates con los que salgan los usuarios de cualquier red social.

Sin embargo, nunca me cansaré continuar con esta tradición a través de comentar los post pro-vida, machistas o LGBTfóbicos con un meme de 'Esperando a la Carroza' en el que Brandoni exclama " ¡Mirá, ahí lo tenes al pelotudo!" para luego discutir inútilmente con ellos. Vivan los memes.

Publicado la semana 9. 29/02/2020
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