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Luciana Capdevila

Hasta que llegues

Lentamente me hamaco

En esta tarde de otoño

Con el humo del tabaco

Oprimiendome con aplomo.

 

El sol, astro cálido y tierno,

Me acobija en su abrazo,

Acompañando así el paso

De mis horas en el infierno.

 

El dulce cantar de mil aves

Puebla mi corazón de ruido.

De este placer tan suave

No se cansarán mis oídos.

 

Al menos esto entumece,

Entre tantas sensaciones,

Las dolorosas intervenciones

Que mi corazón no merece.

 

El cigarrillo también ayuda, 

Incluso si es solo de adorno.

A mi mente la mantiene muda,

Evitando que sea un estorbo.

 

Es la escena merecedora 

De pinceladas cuidadosas.

Pero no es ella milagrosa,

Ni es tampoco reparadora.

 

Son tus labios lo que busco,

Aquí sola en mi reclusión.

Son tus abrazos solución

De este deseo tan brusco.

 

Te espero en esta vigía,

De naturaleza tan odiosa,

Bajo la mirada sombría

De una calma tediosa.

 

Ojalá que a tu llegada,

Anunciada en profecías,

Te enfrentes con osadía

A tu abandonada amada.

 

Hasta entonces no haré

Nada más que hamacarme.

Donde estoy es que estaré

Hasta que llegues a buscarme.

 

Publicado la semana 77. 20/06/2021
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Género
Poesía
Año
II
Semana
25
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