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Luciana Capdevila

1 de enero

De forma lenta, pero constante, un tenue calor avanza por entre mis dedos, imprimiendo en ellos la firma característica de aquello que consumo. La brisa que se pasea por el parque secuestra el humo que no acaba en mis pulmones, salvo de vez en cuando que olvido su presencia y me veo sorprendida por una súbita nube que se estrella contra mi cara. Entonces me recompongo rápidamente y vuelvo a estar sentada sobre el pasto, intentando concentrarme en un libro el cual no puedo llegar a comprender del todo.

A la quinta o quizá sexta vez que esto sucede, dejo de lado la lectura y el cigarrillo y suplanto aquellos apéndices de interacción externa con un mínimo de reflexión introspectiva. Me sorprendo así fumando, siendo que antes habré fumado no más de un par de veces. En cambio, ahora tengo una etiqueta y un encendedor en mi bolsillo.

Saco la etiqueta y la abro con curiosidad.

Tres. ¿Tantos había fumado? ¿En cuánto tiempo? Una hora, como mucho. 

Decidí entonces levantarme de aquella cómoda alfombra de césped en la que descansaba. Miré hacia un costado y vi pequeñas colinas con un camino que las conectaba. Miré hacia el lado contrario y vi un abierto que culmina frente a un frondoso parche de árboles. Detrás de ellos se podía ver una pequeña laguna, y, más lejos, una calle se abría paso. Fue entonces que se me reveló un pequeño grado de confusión acerca del lugar en que me encontraba.

Nuevamente, no es el parque el sitio donde suelo salir a refrescar mi mente, menos aún es sentarme en un parque lo que hago en estos casos. Caminar sin rumbo por el barrio sería una descripción más cercana. 

Me dirijo entonces hacia la calle, necesito volver a la familiaridad de mi departamento, pero me interrumpe la molesta sensación de estarse olvidando de algo cuya identidad trasciende nuestras memoria. Me vuelvo unos metros para encontrarme con aquel libro que no entiendo. Su género me deja perpleja otra vez. ¿Cuantas cosas más cambiaron en este lapso de conciente inconsciencia?

La filosofía no es mi fuerte, no estoy verdaderamente educada en ella, y aún así estuve leyendo una serie de ensayos de distintes escritores posestructuralistas. No entiendo siquiera lo que acabo de pensar, la mera descripción de mi lectura. Con razón aquel libro era demasiado complejo para mí.

¿Qué será todo esto? ¿Acaso las cosas cambian de un día para el otro? ¿Puede la rutina que transitamos desprenderse de nuestras vidas como si fuera un simple abrojo?

Ojalá que sí. Sinceramente, creo que un escape de la profunda monotonía de los últimos tiempos me haría más que bien.

Publicado la semana 53. 03/01/2021
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The Wars End - Rancid
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