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Luciana Capdevila

Temor petrificante

Es a través de muchas puertas y ventanas,

Con la mayor cautela que me sea acatable,

Que me permito invocar a mi dulce amada.

¡No vaya a arruinar su belleza envidiable!

 

No es por recelo que amo con cautela.

¡No se les ocurra pensar que es puritanismo!

Espero me crean, pues anuncio ahora mismo -

Que es incredulidad lo que aquí se revela.

 

Es difícil imaginarme como destinataria

De sentires y placeres tan tiernos como los suyos.

Sucede que su alma alimenta mi vida ordinaria

Y sus labios al hablar la acarician con susurros. 

 

Son aquí los clichés un mal deseable

Al describir en palabras aquello inenarrable.

¿Acaso no son las cursilerías aceptables

Si es su mero vagar un espectáculo admirable?

 

¡Basta, me callo! No debo de seguir así.

Es tarde, balbuceo y huyo del porvenir.

No debo de arruinar con mi blando sentir

Su imagen tan pura y su historia felíz.

 

Que aparezca ahora el juicio asertivo

Que en mi nació al pensar en su ser.

Dejar las tonterías y optar por el olvido

Es parte del camino que he de recorrer.

 

En un desastre de palabras poco elocuentes 

No puedo permitirme mucha introspección.

Es por eso que debo de dejar el temor -

Y velar por su amor, o desterrarla de mi mente.

Publicado la semana 50. 13/12/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
50
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