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Luciana Capdevila

Ausencia

Ahora estoy sentada,

Mis piernas estiradas,

Sobre las sábanas desalineadas,

Con mi cabeza enredada.

 

¿Quién me dió el derecho

De cometer tales excesos?

No tiene ya ningún sentido

Que me disculpe por el desatino.

 

No, desatino no.

Es una palabra muy piadosa.

Que quién fechorías cometió

Espere condena rencorosa. 

 

Me preocupo, me desanimo,

Y al dormir doy acogida al olvido.

Pero al despertar sigue allí

Y de aquí no me podré ir.

 

¿Deberé de ser valiente?

¿Admitirme ante la gente?

Al menos ante mi madre,

Quien sufrió por mi desmadre.

 

Entonces pido a mi destino

Que me proteja de mi misma.

No quiero ver las consecuencias

De mi acción deshonesta.

 

Pero aunque quiera evitarlo,

Aunque quiera huir,

Es mi cuerpo, al fin,

Souvenir de mi calvario.

 

Entonces no puedo más que sentarme

Y también estirar mis piernas.

No podré, de esto, olvidarme.

Mis jornadas son ahora eternas.

Publicado la semana 49. 05/12/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
49
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