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Luciana Capdevila

Salida (Parte 4)

Las riendas tiraron de ella a través de capas y capas de sedimento, viajando a profundidades mucho mayores que aquellas que creía posibles debajo de la corteza terrestre. Le fue también extraño el no haberse topado a tal punto con una capa de roca o por lo menos sedimento de mayor solidez.

Tales cavilaciones además le comprobaron que la situación en la que se encontraba no era peligrosa, pues de no ser así no habría sido capaz de formularlas. A pesar de no haber experimentado aquello jamás, de nunca haberse internado en las entrañas de aquel mundo por conocer, no vio peligro alguno a medida que se internaba en nuevos recovecos.

Fue, se dijo a sí misma nuevamente para calmarse, esta tranquilidad la cual le permitió sentir extrañeza ante la falta de piedras y no peligro ante un ambiente desconocido. Llegó a la conclusión, entonces, que le únique capaz de transportarla con tal delicadeza en una acción de tal audacia era aquelle por quien ella había realizado su propia travesía. Al fin y al cabo, ambes debían de hacer sacrificios bajo el disgusto del cielo nocturno y la oscuridad prevaleciente en la superficie. 

Los minutos continuaron sucediéndose. Bianca continuó su descenso, viviendo y reviviendo mil y una realidades que deseaba pudieran tornarse reales. Todas con el cálido cuerpo de elle sosteniéndola tal cual lo hacía en ese momento. Todas con su presencia brindándole la libertad de poder gritar a los cuatro vientos que le amaba. 

Imaginó al abrazo del reencuentro y todas las emociones que brotarían de ambes, y de pronto cayó en la realización de que ahora sentía como alguien la presionaba contra contra elle. Su corazón de casualidad no escapó de su pecho ante la emoción que sintió. 

Entonces abrió sus ojos y vió frente a sí una ciudad extendida por una amplísima caverna. Las estructuras que nacían frente a ella rompían con toda concepción proveniente de su mente acostumbrada a la tradición citadina, ni hablar de su diferencia con los estándares arquitectónicos de la laguna. Formas que volvían sobre sí mismas, espacios tanto sólidos como intangibles, caminos de increíble existencia. Un sinfín de cuerpos imposibles la rodeaba. 

Se le ocurrió que alguien más pretencioso (e incluso ella, para ser sinceros) narraría aquella escena a través del uso de terminología como no-euclidiano, o iridiscentes geometrías incalculables para nosotres. Esta última expresión, sin embargo, terminó siendo la única conjunción de palabras que encontró en su repertorio léxico para describir la iluminación que cubría todo lo que la rodeaba, a pesar de que no existiera fuente alguna de la misma a la que un externo pudiera culpar de aquel fenómeno. 

Bianca, por el contrario, había sido familiarizada con la naturaleza de estas luces a lo largo de los muchos contactos que supo mantener con une habitante en particular de la ciudad incomprensible.

Entonces vio su piel bañada por arcoiris que se intersectaron en distintos ángulos al mismo tiempo. Estos la cubrieron en un patrón imposible de conceptualizar en términos que pueda trasladar a un formato escrito, pero aún así reconocible para su corazón, antes al borde del estallido y ahora con emociones desbordando y alterando el frágil equilibrio que había logrado mantener.

A pesar de la extrañeza que rodeaba aquella escena (la cual, a pesar de su cercanía, no había presenciado jamás), sintióse como en casa, pues aquel patrón lumínico que la decoraba pertenecía a la razón de sus travesías, campamentos y conflictos con los insufribles mosquitos. 

Recordó como la forma de aquel ser nunca le fue clara, sino más bien etérea. Existente por encima de los planos en los cuales se movilizan todos aquelles por quienes el cielo nocturno ciente gracia, podría decirse. Es más, apostaría que tampoco pueden comprenderle las almas que rondan la superficie de la laguna, pues incluso esta zona había demostrado ser peligrosa hacia su amade. 

Aún así, la palabra etérea no era justa, pues elle, les demás que transitan la escondida polis donde estaban y el asentamiento en sí, son reales y materiales. Sus vidas, aunque basadas en diferentes ciclos temporales, siguen estando atadas a las leyes que forman la inquebrantable constitución universal. A pesar de lo complicado de su existencia para todo extranjero, su vida no era, filosóficamente, más complicada, sino más peligrosa. Esto último a causa de la misma incomprensión que genera tanto contraste entre los tres mundos que Bianca ha recorrido.

Luego de los altibajos por los que su mente la llevó hasta hace no más de lo que parecían unas horas, de tantas preocupaciones y búsquedas por razones que explicaran la distancia que habían mantenido, luego de horas y horas de soñar despierta con el momento del reencuentro y con tantas emociones incontenibles brotando a través de sus expresiones, decidió que era momento de levantar la vista.

Publicado la semana 44. 30/10/2020
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