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Luciana Capdevila

Isla contaminada, isla abandonada

En medio del eterno azul,

Lejos de las polis y de su luz,

Se alza en gran soledad

Una isla de lo más particular.

 

En la periferia de las rutas

Que los marineros disfrutan,

Yace esta perla perdida,

Para los buques desconocida.

 

Extremadamente alienada,

Sin defensas y sin armada,

Sobrevive en la miseria

Que sobre ella el acero siembra.

 

En sus costas siempre recibe,

Dañando así sus arrecifes,

Aceite y excesos de terror

Que los barcos pierden de su motor.

 

El agua gris se ha tornado

Y a los peces ahogado

¡Son los desechos aberrantes

De las entrañas de los gigantes!

 

Años y años de tal abuso,

De fieras pestes y polutos, 

Han cambiado a aquella isla.

¡Ya no será jamás la misma!

 

Es atmósfera desolada

Donde una población desesperada

Esperan a que su carne olvidada

Clame una muerte asegurada.

 

Es así que en sus playas,

En las horas cuando las olas callan, 

Se alzan sus muertos en vida,

Aquellos que buscan una salida.

 

En grandes grupos se asoman,

Entre las ruinas de lo que atesoran,

Los habitantes desolados

Que al abismo han sido desterrados.

 

Y, aunque en imagen sean personas,

Algo extraño a su cuerpos traiciona,

Pues es aquello detrás de ellas

Que entre piel y ropa se revela.

 

Son páginas arrancadas,

Historias y vidas borradas.

Son peregrinos de la memoria,

Sin destino ni euforia.

 

No es difícil encontrarlos,

Ya que, para ser honestos,

Esta isla de descontentos

No se encuentra mar adentro.

 

Y no es una, sino miles, 

De islas únicas e irrepetibles -

Que en la presencia de la muerte

Sin grito alguno se desvanecen.

Publicado la semana 37. 12/09/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
37
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