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Luciana Capdevila

Anhelo no correspondido

Que el fuego queme con todo su ardor,

Robando así el derecho a tu voz.

¿Existe, acaso, cosa peor

Que evitar al ser que carga con la hoz?

 

Insensata sería mi opinión,

Si el incendio roba toda posesión,

Pero deja en paz mi habitación

Para que cele de otros en su perdición.

 

Dios da pan a quien no tiene dientes.

Dios actúa de formas misteriosas.

Dios es un ser muy benevolente.

¡Dios! ¿Por qué he de ser tan irrespetuosa?

 

¿No es el deseo más que un pecado?

¿Un mal de herejes y no de cruzados?

¿Incluso si es la ingenuidad del desolado

La que desea lo propio de un desamparado?

 

Quítame mi suerte, quítame mi familia,

Quítame mis facultades y también mis rutinas.

Quítame ya todo lo que me domina

Y dáselo al primero que te lo reciba.

 

Qué impertinente es la opinión mía,

Sabiendo que todo tengo de arriba,

Quejándome de aquello que no cambiaría -

Ni la poderosa magia. Ando muerta en vida.

 

Cargo desvergonzadamente con esta suerte divina,

Una realidad que muchos desearían.

Una vida nimia y, de júbilo, vacía.

Por otro espejo felizmente la cambiaría.

 

¿Ven? ¿Acaso no se los dije?

Monumentales insensateces cuantiosas,

Peligrosas, además, en noches odiosas

En las que nublan mi mente y odio mi figie. 

 

¡Fuera! ¡Dije que salgan!

Dejen de posar sus ojos en mi alma.

No den quórum a mi bribonada

Ya que yo - y solo yo - puedo abandonarla.

Publicado la semana 11. 12/03/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
11
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