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lgp-Saguna

El asesino del asfalto.

He tenido una vida muy normal, pero de un día para otro y sin aviso todo se fue cuesta abajo, mis padres se fueron de este mundo casi al mismo tiempo, supongo que fue lo mejor para mi madre, ella nunca se imaginó vivir sin él, lo amo hasta su último aliento.

Para esas épocas yo ya era un adulto con una esposa, Alondra, que siempre me apoyo en este difícil duelo hasta que ella enfermo, yo di todo por verla mejor hasta el día que murió; su partida solo dejo en un dolor inmenso, la constante necesidad por alcohol y unas deudas que me llevo a ser un vagabundo por años, hasta el día de hoy.

Una amiga de mi difunta esposa me reconoció y dijo una frase que no he podido sacar de mi cabeza “Ensucias el recuerdo de Alondra, a ella le dolería verte así” cruel y simple me hiso reflexionar sobre muchas cosas,  decidí que era la hora de verla, la extrañaba…

No estaba triste cuando subí a ese puente sobre los canales del alcantarillado, donde habia pasado las noches varias veses, dude en saltar pero sus recuerdos me impulsaban; tal vez no era mi hora, solo quede inconsciente un rato hasta que me despertó una voz proveniente de las alcantarillas, los túneles que estaban frente a mí, sin pensármelo camine hacia esa voz, era de madrugada no había otro ruido ser vivo despierto en kilómetros.

Frente a mí una sombra profunda y de gran tamaño al que la luz repelía exceptuando sus dientes, mas similares a los de un can y lo que podrían ser sus ojos, ambos totalmente blancos, era quien me hablaba. Te he estado esperando David, dijo la sombra.

Es muy raro que alguien me hable por mi nombre pero eso, sea lo que sea, lo conocía. Prosiguió diciendo que no quería lastimarme que de hecho  quería salvar mi alma y la de unos cuantos,  que una catástrofe se acerba y todas nuestras almas se condenarían a vagar por esta tierra.

Difícil de creer y esa sombra lo sabía, envolvió mi cabeza con su oscuridad y tuve unas visiones, los vi a todos morir de formas horribles, y a sus almas tan deformes como el momento de su muerte vagar por la tierra maldita a la que estarían unidos por la eternidad. Accedí a obedecer, era simple, tres almas voluntarias más la mía en tres días.  

Manos a la obra, como un predicador angustiado intente convencer a las personas que huyeran y que me siguieran, en medio de un andén concurrido, alguien tenía que escuchar. Grite fervientemente y como si estuviera susurrando me ignoraron y cuando creí que nadie me estaba escuchando llego un policía a llevarme por alterar el orden público.

Esa noche dormí en una cama y me dieron de cenar, el policía se portó bastante amable antes de dejarme salir, me dio hasta algo de dinero y me pidió que no volviera a hacerlo.  Pero estaba angustiado había perdido todo un día y no logre si quiera que alguien me escuchara. Con el dinero que me habían dado pensé que sería mejor comer algo en lo que ideaba una forma de que me oyeran, con el dinero podría ser suficiente para ir a un lugar, hace tiempo que no me paraba en una cafetería  y en unos días todo se acabaría.

¿¡En que estaba pensando!?   Un hombre como yo de inmediato llamo la atención de una empleada me saco del lugar tan rápido y de una forma agresiva en cuanto me vio, a pesar de poder pagar el desayuno mi presencia le molestaba, su hija por el contrario tomo una pieza del pan y salió a dármelo, se sentía mal por su mamá, no pude rechazarlo antes que su madre le gritara por eso.

Me sentí terrible pero comprendí que no había forma de hacer lo que la sombre me había encargado, volví a los túneles e intente hablar con él, debía de haber una forma de salvar mi alma sin llevar otras personas. Tal vez no fue lo mejor pero estaba ahí, ahora con varios animales que lo veían fijamente, me dijo que si había una forma pero que no me gustaría, eso me dio una daga y me dijo que necesitaría cinco almas que fueran en contra de su voluntad absorbidas por esa daga.

Yo no quise acceder, le pregunte si era un demonio o algo malvado; la sombra decía que el bien o el mal son conceptos humanos pero que quería salvar a unos cuantos para poder convivir con almas de otros seres un tiempo y en el camino salvarnos. Algo en sus palabras o en las visiones que me hacía ver me convencieron de obedecer.  

Donde encontraría esas almas que se salven del infierno que le espera a esta tierra, personas con las que conviviré unos siglos en lo que el ser nos aleja de esta tierra. La respuesta parecía obvia, el amable policía y sabía dónde encontrarlo, fui a la estación de policías con la pequeña celda, espere a que saliera, tal vez no debí hacerlo pues el sol se estaba metiendo,  y le hable desde un callejón, el me reconoció, supongo que tenía la guardia baja; honestamente tenía miedo nunca pensé hacer algo así, la sombra se apareció y susurrándome, guio mi daga a su garganta, tanta sangre de un hombre inocente,  el no murió en el primer intento y tuve que repetir el golpe. Lo siento pero es tu bien, estaba cubierto de sangre.

Salí corriendo, es el último día antes de la catástrofe y no sabía a donde correr, así que fui a mi antigua casa, me escabullí entre los terrenos baldíos de la ciudad, por las zonas inhabitadas donde sabía que no había nadie, muchas veces había descansado en esos lugares, la sombra me asechaban y me decían que aún faltaban cuatro.

Llegue a mi antigua casa, forcé la cerradura de la puerta trasera, solo quería estar ahí, me sentía seguro, pero ya hacía años de que la habían comprado que inevitablemente me topé con los actuales dueños, una pareja joven ¡que bellos recuerdos estarán formando en esta linda casa! Exclame en cuanto los vi en mi habitación durmiendo. La mujer empezó a gritar  y el chico me intento atacar ¡Mátalos! ¡Mátalos! Todos teníamos lindos recuerdos de la misma morada, ellos merecían estar con nosotros, la daga se clavó en el pecho del chico,  no pude darle la muerte digna que me hubiera gustado pues la chica no dejaba de pedir ayuda y la tuve que callar.

Me quede en la habitación un rato, había mucha sangre en el piso pero yo me quede en la cama mirando al techo, imaginando que despertaba y Alondra estaba a mi lado. Pero la sombra me repetía que el tiempo se terminaba y que requeríamos a dos más.

Quise hacinarme pero solo me quite la sangre que llevaba encima, los gritos de la sombra no me dejaban en paz y el tiempo se acababa, pensaba a quien salvar, los espacios eran limitados y supe que una madre no debe separarse de sus hijos, a pesar de ser una Señora molesta sus motivos para llevar su hija al trabajo debe tener.

Aun no amanecía, era posiblemente las ultimas horas, si me apresuraba llegaría antes de que empezará el turno de ella, y es que cuando uno lleva tiempo en las mismas calles mendigando, ve los mismos rostros a la misma hora y día, se su ruta y sus horarios, me dirigía a la calle por donde pasaba caminando rumbo al trabajo,  desde lejos la seguí, hasta llegar al parque por el que pasaba siempre, extenso y para mi conveniencia cerca de los túneles.

El momento era perfecto pero no quería hacerlo, había matado a varios en estos días pero la forma en que tomaba a su niña de la mano me conmovía, la sombra lo sabía y se manifestaba enojada, envolvió todo respeto a las chicas y a mí; me gritaba que las matara mientras hacía ruidos horribles, incomprensibles pero que fuertes, para cuando me di cuenta la mujer había muerto y tenía a la niña la estaba sujetando, le había cortado la garganta y aun se movía.

Un grito me saco del trance, alguien a lo lejos me vio, pero ya tenía las almas que necesitaba, corrí lo más rápido posible a los túneles, sabía que todo terminaría pronto.

Esta vez entre más me adentraba al túnel había más sangre, y pedazos de animales descuartizados, le pregunte al ser que le había pasado a los animales, resulta ser que la salvación no es solo de humanos, ellos también serían salvados.  Puse la daga en el suelo, yo he cumplido, salva nuestras almas de estas tierras malditas.

¡Hay esta! ¡Arriba las manos! Unos policías entraron y me arrestaron, pero la sombra me dijo que el cataclismo aun no ocurriría,  pero que él y mis cinco almas estaban listos para sacarme de la tierra maldita en cuanto llegara el momento.  

Sé que suena a demencia Doctor, pero le aseguro que si hubiera visto la devastación que le espera a este lugar y el destino que le espera a las almas  sabría qué es lo correcto.  

Publicado la semana 2. 12/01/2020
Etiquetas
Terror, Edgar Allan Poe, Locura, Lovecraft , De noche, En noches , Recuerdos, Locura, asesinato
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