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M. Perálvarez

Malos. Buenos. Yo.

Los malvados.
Se aliaron con aquellos que yo quería.
No les bastó con tantas puñaladas por la espalda.
Él llevó la situación por donde quería, y ahora tiene el mismo poder que alguien que es llevado con coche y chófer a cualquier lugar.
No caigo en viejos trucos: en décimas de segundos le he visto mirar con asco y luego sonreír.
A veces es duro saber tantas cosas, pero solo uno mismo puede dejar de ser marioneta.
¿Quién eres, eh?

Los buenos.
Se aliaron con aquellos que yo quería.
Ella se vistió de pena. Yo mordí la manzana.
Entre mis pechos, por largo tiempo, me dolió el corazón.
Él contó sus historias, yo escribí las mías en silencio. Ahí radica mi defecto: brillar aún de incógnito.

Voy a cerrar mis puertas a cal y canto.
Voy a alejarme de aquello que desean poseer.
Voy a quedarme sola.
Tendré paz.
Aunque me cueste perder.

Publicado la semana 42. 12/10/2020
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Género
Poesía
Año
I
Semana
42
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