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Laura R

Gravitatorio

Lo vi venir como una premonición, como una epifanía en forma de sueños, gastadas fantasías, cortas pesadillas. Vi hastiada un rostro desdibujarse hasta lo incognoscible en el cielo del olvido, con el dolor de quien agoniza, con la resignación del abandonado.

Creí tener el Supercúmulo de Virgo en mis manos, o una mínima nebulosa. Solo tenía polvo escurriendo entre los dedos.

Vi ante mí el vasto sistema, siendo yo nada más una pequeña pieza. Concentrada en mi órbita, rodeada nada más que por el silencio y un gran paisaje negro, sentí aproximarse hacia mí un gigante. No siendo suficiente estar bajo la influencia de un gran vacío, empecé a ser arrastrada por la fuerza de un coloso que se aproximaba sin clemencia ni permiso. Desperté. Nuestra gravedad era ahora asintótica.

Viví la violencia de la atracción, como más a gusto no pude quererlo, al mismo tiempo que experimenté el espejismo del contacto real. Creí que todo campo era físico, confundiendo brío con materialidad. Estábamos en el punto de intersección de una tangente interior. He recibido la visita más impetuosa que jamás imaginé, con un impulso que me supera.

Pero la astrofísica es cruel, como la vida misma; así como ha llegado, se irá. Ningún cuerpo celeste puede frenar en seco la aceleración de otro, ni posee el magnetismo suficiente para modificar trayectorias. 

Ilusa al pensar que dos caminos podían llevar el mismo ritmo, la misma dirección, el mismo derrotero, al creer que tengo la facultad de preguntar a qué le huye, a qué le teme, por qué se va y si algún día volverá. La omnipotencia que creí tener simplemente no existe. 

Los días son mi unidad de medida de este ensueño en crescendo. Hoy entendí que esta realidad que habito, de tan uróbora naturaleza, no es responsabilidad mía aunque la padezca, no tengo margen de maniobra en ella por más que así lo quiera, por más accidentes que sufra no puedo desfasarme de mi centro. Estoy muriendo con mis propias defensas, vacunas de la locura.

Definitivamente Kepler y no Hubble.

Esta es mi lógica del querer cuando no tengo siquiera una lupa... solo está a mi alcance la Luna en pasado y las estrellas muriendo a millones de años luz. Pero mientras mi corporalidad es inútil y leve, mi imaginación es poderosa.

Cierro aquí los ojos, muy alerta al despertar en otras dimensiones, anhelando hacer consciente un universo alterno y paralelo donde nuestras órbitas sean de captura y no de escape, semi o enteramente sincrónicas, heliocéntricas y no parabólicas, hiperbólicas, excéntricas, eclípticas, circulares, elípticas, interplanetarias o la mierda que sea, donde pueda ignorar las ansiedades por los presagios del inevitable destino de las fuerzas gravitatorias.

Publicado la semana 20. 16/05/2020
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