18
Laura R

Lo que se quiere y nadie pregunta

Quiero un apartamento de no más de 60 m², con una vista en perspectiva paralela, estilo Wes Anderson, a un bosque en primer plano. Uno donde pueda colgar una hamaca y poner plantas tropicales, de esas que tienen hojas que parecen sombrillas o platos naturales, brillantes y oscuras, no muy al centro, no muy cerca de las paredes. Uno donde además pueda poner un caballete para las crisis de ausencia, que no huela a nada más que a pesto y aceite de linaza para óleo, y donde no entre nada más que el aire y los domicilios del amor.

Quiero hacer listas interminables de los temas pendientes por pensar, listas de libros clásicos que no tengo y nunca leeré, de cosas favoritas que nunca lo han sido, de los lugares en los que quiero borrarme del Otro, pero solo por cinco días cada uno. Tener agendas para anotar estupideces que parecen importantes y una bicicleta de ruta para recorrer en ella 1 km al mes.

Quiero recorrer las costas, recoger caracoles de todos los tamaños, ver el vuelo de las ballenas y dominar el arte de morir. Dejar a la corrosión de la sal mi armadura de metáforas y llorar mis parientes vivos.

Quiero olvidar para despojarme de los trabajos de duelo, para no ahnelar haber sido yo y no Ernesto Pérez Vallejo quien deseara que volvieras a por todas las cosas que te has olvidado, sobre todo a por mí, la más importante. Para no cargar con el dolor de haberte otorgado un lado de mi cama que nunca has ocupado.

Quiero una pluma, de esas que cuestan 26 dólares, para repetir una y otra vez mi firma y escribir una que otra carta de desamor. Y cuando me canse de ella, clavármela en el temporal izquierdo y causar una afasia total.

Quiero escribir lo que es real y pagar mis facturas, tener siete o doce botellas distintas de jabones y esas cosas que se usan para limpiar, o la misma cantidad en vinos o cervezas. Poder hacer viajes astrales en mis sueños diurnos, tener una vida tranquila con la dosis justa de fantasía. Tener el tiempo que no tienen los relojes para quebrantar las leyes de la física y la fuerza del océano para llevar el ritmo de lo cotidiano en silencio.

Publicado la semana 18. 03/05/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
18
Ranking
0 140 0